jueves, 23 de abril de 2015

A veces los "lapsus" dicen la verdad.


 Hay quien ha escuchado decir que el gobierno del PP ha trabajado mucho para “saquear” a España y a Castilla La Mancha… Han dicho que se trata de “lapsus”, errores verbales que, en ocasiones, traicionan el discurso “oficial” expresando lo que de verdad piensa el inconsciente. ¿Quién puede saberlo sin ver la mente de una persona? Pero lo que, lamentablemente, sí ha visto y sufrido mucha gente en estos últimos cuatro años es que se han “saqueado” los derechos de miles de españoles y de castellanomanchegos mientras algunas personas, muy pocas, tenían dinero bastante para comprarse un cigarral.

-Lo ha visto el Instituto Nacional de la Seguridad Social (Gobierno de España) que en su Estadística sobre Afiliados en Alta a la Seguridad Social (media mensual) señala que hay 77.501 trabajadores menos en Castilla-La Mancha entre junio 2011 (689.117) y marzo 2015 (611.616). No uno ni diez. 77.501 menos.

-Lo ha visto la Defensora del Pueblo de España que, en el Informe Anual 2014 del Defensor del Pueblo, detalla que en Castilla-La Mancha hay pacientes que esperan más de 12, más de 24 y más de 30 meses para ser atendidos desde que se les indicó la intervención. El 36% de las quejas publicadas sobre listas de espera en el Informe son de CLM, que tiene menos del 5% de la población española.

-Lo ha visto el CSIF de CLM, que en abril de 2015 denuncia la falta de transparencia de las listas de espera y demanda información sobre los niños operados en clínicas privadas de Madrid. Este sindicato pide que se paralicen todas las derivaciones de pacientes a clínicas privadas, y que se optimicen los recursos propios del Sescam para mejorar la calidad asistencial y de esta manera los pacientes no tengan que desplazarse fuera de sus lugares de residencia salvo casos excepcionales. Desgraciadamente, el deterioro de todo tipo que ha sufrido la sanidad castellano manchega en estos últimos años ha condicionado unos niveles de desencanto y de pérdida de calidad en nuestra sanidad jamás vistos antes.

-Lo ha visto Amnistía Internacional, que en su informe de 20 de abril denuncia que Castilla-La Mancha es la que más ejerce la exclusión sanitaria, exigiendo pagos o compromiso de pagos a pacientes que no tienen medios y dejando sin atención a personas con diabetes, enfermedades cardiovasculares y problemas graves de salud. El informe dice que se ha vulnerado el derecho a la atención sanitaria de 749.835 personas en toda España.

-Lo han visto la Intervención General de la Administración del Estado y las Cortes de Castilla La Mancha al mostrar los datos de los presupuestos ejecutados donde se observa que en España se ha recortado el gasto sanitario público en más de un 10% y en Castilla-La Mancha un 20% entre 2010 y 2014.

-Lo ha visto CCOO, que denuncia cómo en CLM hay 85.600 hogares donde todos sus miembros están en paro. Es la región donde más ha crecido la pobreza y donde hay más hogares en riesgo de exclusión social. El 95% de la contratación ha sido temporal y con contratos de poca calidad. Una región más pobre, con trabajadores más empobrecidos y con menos protección social.

-Lo ha visto el Ministerio de Sanidad en el Barómetro Sanitario, donde se señala que las personas que valoraban la sanidad Bien o Muy Bien han disminuido del 74,5% en 2010 al 59,5% en 2013: 15 puntos menos. El doble del deterioro en relación con la media nacional.

-Lo ha visto el Informe de la Asociación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales que denuncia cómo CLM está en los peores puestos en pobreza, en atención social, o en atención a la infancia, con una reducción de un 28,2% en gasto social. Denuncian también que en 2014 se desalojaron de sus viviendas en España a 40.000 familias por impago de hipoteca. Este informe muestra cómo la renta de las familias ha bajado un 10% en los últimos 3 años. Mientras los más ricos y las grandes empresas han duplicado ganancias y no pagan impuestos, o pagan mucho menos de lo que les corresponde.

-Lo ha visto la Cruz Roja que en su Boletín de Vulnerabilidad Social n.9 denuncia cómo en España más de 800.000 personas han tenido problemas para comprar los medicamentos que les recetan los médicos. Y lo ven también los médicos que no pueden atenderles como es necesario, como muestra el Informe de Médicos del Mundo de 2015 sobre los efectos del Real Decreto Ley 16/2012.

-Lo ha visto, en fin, el Banco de España, que en su Información sobre la Deuda Pública de las Comunidades Autónomas muestra que Castilla-La Mancha ha duplicado la Deuda Pública entre finales de 2010 y finales de 2014: de 6.110 millones de euros a 12.858 millones de euros. Con un matiz importante. Entre 2000 y 2010 se hicieron más de 100 centros sanitarios, más de 100 centros sociales, más de 100 centros educativos, plantas de saneamiento, instalaciones deportivas, carreteras, adquisición de tecnología para diagnóstico y tratamiento, informatización de los centros educativos, programas de ayuda a familias numerosas, desarrollo de la ley de dependencia, etc. etc. etc. En estos cuatro años, en cambio, se ha duplicado la Deuda Pública, se ha duplicado el valor de la factura que tendrán que pagar los castallanomanchegos, y mientras tanto se han desmontado y deteriorado servicios y prestaciones para las personas mayores, para las familias, para las personas con enfermedad mental, para las personas en situación de dependencia, para los escolares, para los trabajadores… y se ha frenado drásticamente la inversión en infraestructuras públicas: un erial.

Lo ha visto y sufrido mucha gente. Es un balance desolador que se puede calificar sin exagerar de “saqueo” de los derechos de las personas. A veces los “lapsus” dicen la verdad.

Sin tarjeta no hay derecho


Amnistía Internacional presentó el pasado día 20 de abril un informe titulado:
“Sin tarjeta, no hay derecho. Impacto en derechos humanos de la reforma sanitaria en Castilla-La Mancha y en la Comunidad Valenciana.


En este informe se denuncia la vulneración de los derechos humanos de personas inmigrantes residentes en España como consecuencia del RDL 16/2012.  Personas que hasta ese momento tenían derecho a la atención sanitaria, como Aisha, mujer de 57 años, diabética, o como Ismael, con varios problemas crónicos de salud, y muchos otros.

A veces se les presentan facturas, o se les pide que firmen un compromiso de pago. Hay poca y mala información. Si les acompaña un Trabajador Social o un mediador, entonces se les atiende. No tienen derecho a la medicación. Algunos médicos, continúa el Informe, han recibido cartas de la Consejería amenazándoles con sanciones si atienden a estas personas.

Amnistía Internacional estima que se ha vulnerado el derecho a la atención sanitaria de  749.835 personas en España, pero CLM es la región donde se ha aplicado la exclusión sanitaria con mayor dureza.

Otras CCAA, como Andalucía, País Vasco, Asturias o Navarra han continuado prestando atención sanitaria a todas las personas en función de su necesidad. También el Tribunal Constitucional ha dictado Autos donde defiende el derecho a la atención sanitaria para estas personas.

Es preciso que en toda España, y en CLM especialmente, se revierta esta situación y se recupere el ejercicio del derecho a la protección de la salud de todas las personas que vivan en nuestro país. La protección de la salud es un derecho humano fundamental, porque sin esa atención, sin la salud, se pierde la capacidad de trabajar, de comunicarse, de vivir, de aportar de forma creativa a la sociedad. Por eso son tan importantes las próximas elecciones autonómicas. Es la oportunidad para cambiar este rumbo deshumanizado e indigno de la exclusión sanitaria.



domingo, 15 de marzo de 2015

Gasto Sanitario Público: 10.000 millones menos en cuatro años ¿había (hay) alternativas?


El Gasto Sanitario Público en España se ha recortado en 9.933 millones de euros entre 2009 y 2013, según datos de la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE-1). En 2013 se gastaron 63.006 millones. Un recorte del 13,62% en el gasto anual. Resta y sigue…



Si en 2009 el gasto sanitario público suponía un 6,76% sobre la economía nacional (el Producto Interior Bruto), con el último dato publicado supone un 6% del PIB. Un descenso muy importante, que afecta a la disponibilidad de medios profesionales y materiales para la prestación de los servicios sanitarios a las personas que lo necesitan, y deteriora la calidad de los mismos. Unos recortes que penalizan a los más enfermos y a los más mayores (con más esperas, más camas en los pasillos, menos tiempo para las consultas, más co-pagos…). Una señora, de unos setenta años, se acercó a mi después de una charla y me dijo que el médico le había recetado un medicamento para paliar las molestias del linfedema, y al ir a la farmacia le dijeron que no estaba financiado; no lo puede pagar; tampoco puede comprar la manga de brazo; la pensión no le llega. “Es una vergüenza” me dijo un compañero médico. Detrás de estos números fríos hay personas, hay sufrimiento. Por eso no basta reflejarlos, sino que es pertinente preguntar si no había otra salida, otras alternativas. Y si las hay, empujar en esa dirección, frenando el desmontaje de la sanidad pública y aprovechando la crisis para desarrollar una sanidad pública reforzada, moderna, más eficaz y más eficiente, capaz de responder a las nuevas necesidades sociales. Dicen que no había otro remedio, pero no es verdad. Como  decía León Felipe: que no nos cuenten más cuentos. Decía el poeta: “Yo no sé muchas cosas, es verdad. Digo tan solo lo que he visto”. Pues esto es lo que yo he visto con los datos de la IGAE.


Análisis.

Se ha argumentado por el Gobierno que los recortes eran inevitables para superar el déficit. Sin embargo, analizando las cifras que ofrece la  misma IGAE en su Avance de la Actuación Económico Financiera de las Administraciones Públicas 2013 (IGAE 2), vemos que las cosas podrían haber sido de otra manera.

El gasto sanitario de un país tiene que tener en cuenta la riqueza nacional, la capacidad de ingresos y gastos totales. La capacidad económica del país, medida por el PIB en España se ha reducido un 2,27% (ver Tabla). Y el gasto sanitario se ha reducido un 13,62%. ¿Por qué esa enorme diferencia? ¿Acaso no hay más necesidades sociales y sanitarias en época de crisis? ¿Acaso la inversión en sanidad no genera riqueza, cohesión, estabilidad social y empleo? ¿No debería haber disminuido menos el gasto social que el PIB precisamente para paliar el impacto de la crisis?

Para intentar comprender si no había más remedio que recortar tanto el gasto sanitario, nos preguntamos: ¿Cuánto han ingresado las Administraciones Públicas y en qué otras cosas se han gastado estos recursos?


Ingresos.

El primer dato interesante es que los Ingresos (recursos no financieros), ascendieron a 393.468 en 2013, con un crecimiento de 17.840 millones, un 4,74% más, sobre 2009. Los ingresos públicos no bajaron, sino que aumentaron.

La fuente principal de ingresos, los Recursos Tributarios, crecieron entre 2009 y 2013 pasando de 321.012 millones de euros a 340.450. Un aumento de 19.437 millones. En relación con el PIB pasamos de unos ingresos del 29,75% a un 32,45%. Es decir, se ingresó más.

Pero lo más importante es que se pudo haber ingresado más todavía. En efecto, si vemos la distribución de esos ingresos notamos que por IRPF y por “impuestos sobre la producción y las importaciones” (IVA y otros), se aumentaron los ingresos más de un 10%. Sin embargo, los ingresos por impuesto de sociedades bajaron ¿Dónde ha ido ese dinero? Desgravaciones, bonificaciones, amortizaciones, “ayudas fiscales”…

¿Cuánto más se podría recaudar si pagaran los que no están pagando? La estimación de ingresos que no están entrando en caja (por diversas causas, modelo fiscal, ingeniería fiscal, elusión, evasión y fraude fiscal) asciende a 79.738 millones de euros. Es la cantidad de más que debíamos ingresar en relación con los países de la “Eurozona-18” (40% de PIB frente a 32,4% en España, “7,6 puntos porcentuales por debajo de la media de la Eurozona-18”, equivalentes a 79.738 millones) (página 26, IGAE-2).


Gastos.

Los gastos totales han bajado un 5,89%. ¿Si ha bajado el gasto en sanidad, en educación, en personal, en inversiones, etc., más del 10%, cómo se explica la diferencia? Porque al mismo tiempo el Estado ha gastado más en otros epígrafes. Básicamente en dos:

-En ayudas a las Entidades de Crédito. En 2013 se contabilizaron ayudas por un importe de 4.897 millones de euros. En 2012 por valor de 39.068. Si hacemos una media de las ayudas anuales entre 2010 y 2012 nos sale una cantidad de 12.373 millones cada año en promedio.

-En pago de intereses. En 2009 se pagaron 18.348 millones, que en 2013 subieron hasta 34.198, es decir, 15.850 millones más.

Cuando se argumentó que había que recortar el gasto sanitario público porque “no había dinero” era, simplemente, mentira; con los datos de la IGAE se puede hacer el cálculo siguiente. Las cantidades que se han ido recortando a sanidad entre 2009 y 2013 suman 23.951 millones (1.859; 3.699; 8.460 y 9.933 respectivamente en 2010, 2011, 2012 y 2013). Entre esos mismos años sí hubo dinero del Estado (de los contribuyentes) para pagar ayudas a las Entidades de Crédito por valor de 49.497 millones (y se han concedido otra serie de ayudas que en total superan los 300.000 millones, según la Comisión Nacional de la competencia). Es decir, se podría afirmar que el dinero que se ha quitado a la sanidad (y a otras políticas sociales) sí estaba, pero se ha dado a los bancos. Se prefirió pagar a las entidades financieras nacionales y extranjeras, y recortar políticas sociales, sueldos, empleos. A eso se le llama en la neolengua “reformas estructurales” y “políticas de austeridad”. Es decir, trasvase de derechos y rentas de las clases medias y los trabajadores a las rentas altas.


¿Había y hay alternativa?

La necesidad de pedir más préstamos y de tener que pagar más intereses se debe, en buena medida, al aumento del gasto por las ayudas a las Entidades de Crédito, y sobretodo por la falta de ingresos, fundamentalmente de sociedades, grandes corporaciones, grandes patrimonios. El problema principal de la sostenibilidad es que no paga más (impuestos progresivos) el que más tiene y más gana, sino menos, o nada. Esto es lo que se debe corregir con urgencia.

Si ingresáramos la misma proporción en relación con la renta que los países de la Eurozona-18, es decir 79.739 millones millones de euros más, y no hubiéramos pagado a las Entidades Financieras esas millonarias ayudas,  no tendríamos que soportar la carga de intereses del Estado. Sin esos dos gastos, “el gasto público a finales de 2013 sería de 425.664 millones” (pág 11, IGAE-2).  Es decir, hubiéramos dispuesto de recursos suficientes con el mismo esfuerzo fiscal de los trabajadores, de las empresas productivas y de las clases medias de este país.

Además, se debe aprovechar la crisis para mejorar aspectos de gestión y evitar gastos innecesarios en todos los ámbitos, logrando un uso más eficiente de cada euro invertido en sanidad.

Con un gasto de 425.664 millones y unos ingresos de 473.205 millones, habría un superávit de 47.541millones, suficiente para recuperar y consolidar el gasto social (educación, sanidad, servicios sociales, pensiones) y fomentar la economía productiva a través de inversiones en investigación e infraestructuras. Y, desde luego, sin que los contribuyentes que están pagando religiosamente sus impuestos pagaran un euro más.

No digo que sea fácil. Pero sí digo que los datos  de la IGAE muestran que es posible otra política fiscal, otra distribución de los recursos, es decir otra política económica y social.

Tabla. Evolución del Gasto Sanitario Público y otros parámetros económicos.

2009 (M€)
2013 (M€)
Variación
% Var
%PIB2009
%PIB2013
Gasto Sanit.
72.939
63.006
-9.933
-13,62
6,76
6,00
PIB
1.079.034
1.049.181
-29.859
-2,77


Ingresos
375.628
393.468
+17.840
+4,74


Gastos
493.865
464.759
-29.106
-5,89


Intereses
18.348
34.198
+15.850
+86,39


Ayudas EC

4.897




Ay EC prom

12.373




Rec. Tribu.
321.012
340.450
+19.437
+6,05
29,75
32,45
IRPF




6,73
7,46
Socied.




2,21
2,01
IVA y otros




8,67
11,12







Ingresos (con
Media EZ-18)

473.205




Gastos (sin ayud EC e Int)

425.664




Fuente: Intervención General de la Administración del Estado


IGAE 1. Intervención General de la Administración del Estado. Contabilidad Nacional. Clasificación Funcional del Gasto de las Administraciones Públicas. Información Anual, actualizada a 23 de diciembre de 2014

IGAE 2. Intervención General de la Administración del Estado. Avance de la actuación económica y financiera de las Administraciones Públicas 2013.


jueves, 12 de marzo de 2015

La sanidad: un problema (ya) para el 12% de la población


Los recortes en sanidad van haciendo mella. Y la población lo siente; y cuando le preguntan lo manifiesta. Así, en el último Barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS 2015), al preguntar por los tres problemas más importantes que existen en España, un 12,1% de los encuestados contesta: “la sanidad”.





Conviene recordar que en 2011 solamente un 2,9% de la población veía la sanidad como un problema.

A mi juicio tres factores están detrás de este deterioro progresivo:

-La pérdida de derechos (reducción de la protección a los inmigrantes y a españoles que residen fuera del país; la imposición de re-pagos a los pensionistas; la retirada de 500 medicamentos de la financiación pública, etc.).

-La disminución de recursos económicos (los recortes en las plantillas, la falta de inversión en equipamiento y en el mantenimiento de los edificios, la peor calidad del material, etc.).

-La privatización de la provisión de los servicios (concesiones a largo plazo, derivaciones a conciertos privados, etc.), con la fragmentación y debilitamiento del sistema público que ello implica.

En mi opinión, para recuperar la calidad de los servicios sanitarios públicos en España, el gobierno español y los gobiernos de las Comunidades Autónomas deberán enmendar cuanto antes estos tres factores. Son tres heridas por las que se desangra la sanidad pública y es preciso parar la hemorragia.

Ahora las urnas tienen la palabra.


REFERENCIA

CIS (2015). Barómetro. Centro de Investigaciones Sociológicas, Febrero 2015.

martes, 10 de marzo de 2015

Cada día más de 10 personas se suicidan en España. "Cada suicidio es una tragedia".


Entre 2011 y 2013 el número de personas muertas por suicidio ha aumentado un 21,7% (1).


Los datos hechos públicos por el Instituto Nacional de Estadística ponen de manifiesto que, lamentablemente, los suicidios siguen aumentando en España (INE 2015). En 2013 se quitaron la vida 3.870 personas. Si cada vida perdida por suicido “son demasiadas”, como decía la Directora de la OMS, la doctora Margaret Chan, 3.870 son incalculables. Es demasiado dolor. Si el objetivo del la OMS era disminuir la tasa de suicidios progresivamente, observamos que, por el contrario, en 2013 se registró la tasa más alta desde el año 2000. Por segundo año consecutivo los suicidios han aumentado en España. Es una señal de alarma.

¿Podían haberse prevenido y evitado estas muertes? Sin duda alguna, los programas de prevención contribuyen a reducir el riesgo, detectando situaciones que pueden necesitar ayuda y ofreciendo apoyo adecuado.





¿Por qué se ha producido este aumento? ¿Ha sido en todas las edades?

Los grupos de edad donde más aumentan las personas muertas por suicidio en estos dos años (por encima de la media) son las personas de entre 10 y 24 años, un 59,40% (185 fallecidos en 2013), y las personas de entre 45 y 64 años, un 39,2% (1456 fallecidos). Los años potenciales de vida perdidos son muchos miles. No es aceptable. No podemos resignarnos.





Es posible que en estos años haya habido más factores que han agudizado o desencadenado el riesgo de suicidio (quizá ligados con la crisis económica, falta de empleo, etc.). Es posible, también, que los recortes y la reducción de programas de salud mental hayan dificultado el acceso a los servicios en el momento en que se necesitaban.

En la presentación del documento “Prevención del Suicidio, un imperativo global” (WHO 2014), la Dra Margaret Chan denunciaba que "cada suicidio es una tragedia". “El impacto en las familias, amigos y comunidades, es devastador y perdura mucho después de que la persona querida decidiera acabar con su propia vida”. En este documento, así como en el Plan de Acción sobre salud mental 2013-2015, la Organización Mundial de la Salud insta a los gobiernos a situar la prevención del suicidio como una prioridad.

El Pacto Europeo por la Salud Mental y el Bienestar también incluía entre sus áreas prioritarias la prevención del suicidio. Y, desde luego, la Estrategia de Salud Mental del Sistema Nacional de Salud recogía entre sus líneas estratégicas la necesidad de trabajar en la prevención de la depresión y el suicidio (MSPSI 2011).
En el documento de la OMS citado, se presentan las siguientes conclusiones:

-Los suicidios se cobran un precio demasiado alto.
-Los suicidios se pueden prevenir.
-Se debe limitar en lo posible el acceso a medios para suicidarse (pesticidas, medicamentos, armas, etc.)
-Los servicios sanitarios tienen que incorporar la prevención del suicidio como un componente principal de sus actuaciones. La identificación temprana del riesgo y la atención necesaria adecuada.
-El refuerzo del papel de la comunidad en la lucha con el estigma y en el apoyo y acompañamiento a las personas en situación de riesgo son claves.

Es importante que en España todos los gobiernos y todos los Servicios de Salud vuelvan a situar la prevención del suicidio como una prioridad. Es urgente que se frenen los recortes en los programas de salud mental y que se recuperen y desarrollen los recursos humanos y materiales necesarios para una correcta atención a las personas afectadas y a sus familias. Estos datos son una señal de alarma a la que no podemos dejar de responder.

Nota
(1) El INE advierte que en los datos de 2013 se han incorporado mejoras en la recogida y clasificación de muertes producidas por causas externas, donde están incluidos los suicidios. En todo caso, para valorar la importancia y el impacto del aumento registrado, nos hemos fijado en el aumento por grupos de edad.

Referencias
INE (2015). Defunciones según la causa de muerte. Instituto Nacional de Estadística, 27-2-2015.
MSPSI (2011). Estrategia de Salud Mental del Sistema Nacional de Salud 2009-2013. Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad, 2011.
WHO (2014). Preventing suicide. A global imperative. World Health Organization, 2014.


lunes, 2 de marzo de 2015

18, 24 y hasta 34 meses de espera para ser atendidos.


El Gobierno de Castilla-La Mancha dice que ha reducido las listas de espera. Informes de organismos oficiales se encargan de desmentirle. Hace unos meses fue el Barómetro Sanitario del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, donde Castilla-La Mancha, junto con Baleares, presentaba la peor evolución de las listas de espera entre 2010 y 2013.

Ahora es el Informe del Defensor del Pueblo correspondiente a 2014 y presentado en las Cortes el pasado 26 de febrero, que muestra en un apartado diversas quejas relativas a las listas de espera quirúrgicas.

En ellas se observa cómo, lamentablemente, Castilla-La Mancha es la región sobre la que se denuncian más quejas de listas de espera de toda España. Es decir, teniendo en cuenta el número de quejas que describe el Informe, Castilla-La Mancha con una población del 4,4% sobre la media nacional, tiene el 36% de las quejas que presenta el Informe del Defensor del Pueblo. Las esperas denunciadas llegan a 16, 24 y hasta 34 meses desde que se indicó la intervención. Inaceptable.

Pacientes, familiares de pacientes y profesionales sanitarios han denunciado esta situación en reiteradas ocasiones, sin que el Gobierno corrija la causa (aumento de personal y de medios, mejora de organización, participación de los profesionales). Por el contrario, la única respuesta del Gobierno es seguir recortando servicios en los centros públicos y seguir derivando cientos de pacientes a centros privados de otras regiones españolas.

Esto es lo que padecen los ciudadanos de Castilla-La Mancha, aunque el Gobierno se empeñe en decir que es de día, cuando es de noche. El nuevo gobierno que surja de las urnas el 24 de mayo deberá realizar una auditoría en profundidad de este problema y potenciar una sanidad pública malherida para recuperar la atención sanitaria de calidad que necesitan los pacientes y se merecen los castellanomanchegos.

Defensor del Pueblo. Informe 2014. Madrid, 2015
Ministerio de Sanidad Servicios Sociales e Igualdad. Barómetro Sanitario. Principales variables. Serie histórica 1995-2013. MSSSI, 29 julio 2014.













lunes, 26 de enero de 2015

Acerca de la equidad y de la justicia


En una mesa redonda organizada la semana pasada por la BBC en el foro económico mundial de Davos, Christine Lagarde, Directora del Fondo Monetario Internacional, defendía que la equidad facilitaba el crecimiento económico.

En la misma mesa la directora ejecutiva de Oxfam Internacional, Winnie Byanyima, denunciaba el aumento de la desigualdad en la distribución de la riqueza mundial. Y señalaba que la tendencia era impulsada por la acción de los grupos de presión de los grandes grupos (financiero, farmacéutico) que orientaban la acción de los gobiernos a favor de sus intereses.

Pero, por el contrario, Sir Martin Sorrel, director de la empresa WPP, con un “salario” de 40 millones de euros en 2013, defendía que no estaba demostrado que la equidad favoreciera el crecimiento económico.

Quienes defienden que la equidad no es necesaria para la prosperidad señalan que globalmente la economía mundial ha crecido y que en los últimos 25 años millones de personas han salido de la pobreza, sobretodo en China, India y Latinoamérica. Pero esta mejoría de las condiciones de vida de las personas no se ha debido al “sistema de producción” capitalista, sino que se ha debido, precisamente, a políticas de redistribución, a políticas sociales, con una asignación menos injusta de los beneficios de la producción en sistemas de producción capitalista: mejora de los salarios, de las condiciones de seguridad en el trabajo, de la sanidad pública, etc. El mismo sistema de producción capitalista funcionaba en Latinoamérica desde hace 100 años, con un pequeño grupo de grandes fortunas, una masa enorme de pobres y una exigua clase media. Han sido gobiernos progresistas en Brasil y otros países, los que han llevado a cabo políticas fiscales y de gasto público que han permitido mejorar la vida de millones.

En China y en India los modelos económicos de producción, al estilo captitalista, han generado riqueza que se reparte desigualmente. Han surgido enormes fortunas, y millones de personas han comenzado a trabajar en la industria. Como sucedió en Europa, el paso del campo, con economía de subsistencia, a la ciudad, con un trabajo asalariado, suponía una mejora, aunque el salario fuera muy bajo, porque ya no morían de hambre. Pero, además, se han desarrollado políticas públicas que van generando derechos sociales para corregir las duras condiciones de trabajo y la enorme desigualdad. Es un proceso que habrá que impulsar, y que no es “automático” o  “inevitable”.

La equidad se consigue con políticas públicas sociales y se pierde con políticas antisociales, como las que se han aplicado en España en los últimos años. Y la equidad debe buscarse en cualquier nivel de desarrollo económico, igual que debe buscarse en cualquier familia, sea cual sea su nivel de renta. ¿Acaso unos padres dejarán morir de hambre a su hijo pequeño, porque el salario familiar ha disminuido, porque la familia es más pobre? ¿Acaso darán de comer solamente al más fuerte de los hermanos, para que asegure los ingresos del futuro? Unos padres justos tratarán a sus hijos como iguales y ayudarán más al más débil para que salga adelante. No retirarán al más débil y al más enfermo las medicinas que necesite.

De la misma forma, la equidad en la sociedad se basa en la convicción de que todos los seres humanos somos hermanos y tenemos los mismos derechos. De ahí surge un concepto de justicia, y ese concepto impulsa la equidad. La equidad se basa en la justicia. Como el punto de partida es desigual, las políticas públicas, los gobiernos (los padres) buscarán apoyar más a los más débiles. La equidad no es la “consecuencia del crecimiento económico”. Puede haber equidad sin crecimiento y puede haber crecimiento económico sin equidad.

El egoísmo, la codicia, que busca la supervivencia individual es muy fuerte y sigue estando presente en las personas, en la sociedad y en las instituciones.

La humanidad va desarrollando pautas de conducta que van más allá del egoísmo primitivo. La evolución cultural y moral de las sociedades humanas descubre que es bueno ayudarnos unos a otros para que podamos vivir todos mejor y nos enseña que esa conducta nos hace más felices en nuestra conciencia. En la riqueza y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad, como una familia.

Esta conducta se aprende no sin esfuerzo y se ha recogido a lo largo de los siglos en códigos y leyes, que cada vez son más progresistas, como la Declaración Universal de Derechos Humanos. En nuestra sociedad antiguamente, y en otras sociedades hoy, se aprobaba la esclavitud, la violencia contra las mujeres y otros comportamientos que hoy consideramos atroces… era normal. Era normal también no tener vacaciones pagadas, o baja laboral por enfermedad retribuida y con reserva de puesto de trabajo al recuperar la salud, o un salario mínimo, o descanso semanal, o atención sanitaria… En muchos países hoy no se tienen estos derechos. Incluso en algunos muy avanzados. Decía Obama hace pocos días en su discurso del Estado de la Nación que en los próximos dos años quería lograr el derecho a baja laboral por enfermedad retribuida para 40 millones de trabajadores que todavía no tenían ese derecho en EEUU.

Pero, al mismo tiempo, otros grupos de interés piensan que la solución a los problemas es la contraria. En el mismo foro de Davos, Ray Dalio, presidente del Fondo de Inversión de riesgo Bridgewater,  decía que el salario en España era más alto que en EEUU, que había que cambiar la edad de jubilación, la semana laboral y las vacaciones.

La lucha por la equidad es una batalla permanente. Con avances y retrocesos. El motor de la codicia está en los genes, es muy primitivo y tiene mucha fuerza. Siempre quiere más.

El motor de la solidaridad también está ahí. Pero tiene que desarrollarse por una toma de conciencia que nos hace percibir que todos somos iguales y tenemos los mismos derechos. Esto no es tan evidente. Requiere un proceso de madurez humana, basado en los sentimientos de familia, de pueblo, de nación, de sociedad de naciones, que van trascendiendo el egoísmo personal y reconocen al otro como igual, como hermano. De la misma manera que una mano o un ojo son parte del cuerpo y cuando se hieren o se enferman nos duelen y necesitan cuidado, y comprendemos que es bueno para todo el cuerpo curar esa parte enferma para que no nos incapacite o nos lleve a la muerte, de la misma manera, digo, nos tiene que doler el dolor de otro ser humano, de otro pueblo, de otra raza, de otro continente.

Nos tiene que doler la lucha de los mineros de Sudáfrica, el drama de las trabajadoras del textil de Bangla Desh, los miles de muertos africanos en el Estrecho en su camino hacia Europa o los parados de España que no pueden conseguir un empleo para ganarse la vida.

Cuando sintamos la alegría y el dolor de todos los seres humanos, podremos lograr la equidad. Mientras tanto, y queda mucho, hay que seguir luchando.

No tenemos que exigir la equidad porque sea mejor para el crecimiento económico como dice Lagarde, que también. Tenemos que exigirla porque es justo, porque los frutos del trabajo y las riquezas de la naturaleza se deben usar y repartir entre todos de una manera equilibrada, proporcional al esfuerzo y la necesidad de cada uno.  Como hermanos.

En el fondo, la consecuencia de comportarnos con justicia, lograr la equidad entre los seres humanos, nos hace verdaderamente más felices en la esencia misma de nuestra condición humana, que no es otra sino tener conciencia de lo que está bien y lo que está mal, de lo que es justo y lo que es injusto.