viernes, 19 de septiembre de 2014

#NoalTTIP



El 11 de Octubre se llevarán a cabo movilizaciones en toda Europa para pedir la paralización del TTIP. ¿Por qué? ¿Qué es el TTIP?

La “Transatlantic Trade and Investment Partnership” (Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión) es un tratado que se está negociando en estos momentos entre la Unión Europea y EEUU que podría poner en riesgo, entre otros derechos, la atención sanitaria pública. Los días 29 de septiembre a 3 de octubre se llevará a cabo la séptima ronda de negociaciones en Washington y se espera concluir en los próximos meses.

Portavoces de la Comisión Europea y del Gobierno de los EEUU han destacado los objetivos declarados del acuerdo: disminuir las barreras al comercio de bienes y servicios, aumentar la actividad económica, crear empleo, disminuir costes, etc.

Llama la atención que teniendo objetivos aparentemente tan positivos las negociaciones sean secretas. Esta opacidad, y los antecedentes de otros tratados similares, explican que para muchos analistas el tratado pueda suponer justo lo contrario, pérdida de empleo, destrucción de empresas y un importante retroceso en derechos sociales.

John Hilary, director de la organización War on Want, defiende este punto de vista de forma detallada y rotunda en el documento: “El TTIP, una Carta para la Desregulación, un Ataque al Empleo, el Final de la Democracia”

También Jeffrey Sachs ha señalado los riesgos del TTIP para la igualdad económica y el medio ambiente, al no incluir medidas políticas para garantizar que este acuerdo se oriente en beneficio de las poblaciones y no de los lobbies y del capitalismo financiero.

¿Cómo podría afectar a la sanidad? ¿En qué aspectos podría impactar negativamente a la salud? Señalo algunos:

-Menor control de riesgos para la salud pública
-Privatización irreversible de servicios sanitarios, con fragmentación del sistema y aumento de costes (y/o pérdida de calidad)  para la ciudadanía que, al no poder pagar, recibiría peor o ninguna atención
-Penalización a los Estados (es decir, a la ciudadanía y los contribuyentes) si se “perjudica” a los inversores, con normativas o decisiones que “disminuyan sus beneficios”. Resolución del litigio sin someterse a los tribunales (Investor-State Dispute Settlement). Este mecanismo supondría “de facto” un blindaje de las privatizaciones.
-Posible reducción de garantías en seguridad alimentaria y protección ambiental (al homologar normativas a los estándares más “flexibles” de EEUU). Eliminación del principio de precaución.

En un reciente artículo publicado en Lancet, Neil Bennet explicaba la preocupación por las implicaciones para la salud del citado acuerdo (The Lancet, September 6 2014; Vol 384: 843-844).

Portavoces de la Comisión aseguran que los servicios sanitarios no se verán afectados, pero, como señala Martin McKee, profesor en la London School of Higiene & Tropical Medicine, las incertidumbres sobre el proceso y el resultado final de la negociación son muy grandes. Por su parte Kenneth Haar, del Corporate Europe Observatory, afirma que la UE sí incluyó en un documento de la negociación los Servicios Sanitarios. A aclarar esta confusión no contribuye en absoluto el hecho de que, como se ha señalado, las negociaciones sean secretas y la documentación estrictamente confidencial.

De ahí que el Presidente de la British Medical Association, Mark Porter, reclame a su gobierno garantías para que el TTIP no afecte negativamente al Servicio Nacional de Salud.

Ante estas incertidumbres, y teniendo en cuenta la dinámica de las negociaciones, McKee concluye que “todo el proceso conduce a un común denominador de mínimos en términos de protección de la salud pública”.

De momento sería bueno mantenernos informados de esta importante cuestión y debatir también sobre la misma en los foros profesionales y sanitarios. 

sábado, 13 de septiembre de 2014

¿Que no se está privatizando la sanidad?


  
El Gobierno dice que no está privatizando la sanidad. Sin embargo, en los datos publicados hace unos días por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad constatamos que sí: en 2012 disminuyó el dinero destinado a sanidad pública en un 5,38% respecto al año anterior (un recorte de 3.903 millones €) (1).

Al mismo tiempo los pagos directos de los hogares en gastos sanitarios aumentaron fuertemente, un 4,27%. Dicho de otra forma, los pacientes tuvieron que pagar de su bolsillo 855 millones € más en 2012 respecto al año anterior. Y esto gastaron los que pudieron pagarlo; muchas personas que no pudieron pagar los aumentos de re.pagos, las pruebas o las consultas (como consecuencia del aumento de las listas de espera) no tuvieron la atención necesaria.

Cuando se dice “hemos ahorrado” o “el Estado ha ahorrado tanto y cuanto” lo que se está diciendo es que el Gobierno no ha sido capaz o no ha querido cobrar impuestos justos (progresivos) a las personas de rentas altas y a los defraudadores, y ha reducido los servicios públicos (que son los que utiliza la mayoría de la gente), obligando a pagar a los pacientes de su bolsillo una cantidad cada vez mayor: privatizando la financiación. Se está privatizando (haciendo menos solidaria) la financiación.

Sabemos que la disminución de gasto en algunas partidas puede ser positiva (menores precios de medicamentos a igual principio activo, menores precios de otros productos a igual calidad, indicaciones más apropiadas, etc.), pero esas cantidades deben revertir en otros servicios sanitarios muy necesarios. Y, desde luego, no se debe recortar cobertura poblacional, plantillas, inversión, medios para atender a los pacientes, etc.

Se produce así un trasvase de rentas de los que más lo necesitan (los pacientes) a los que no pagan impuestos de forma proporcional a su renta, los más acomodados, beneficiados por una política fiscal regresiva e injusta. El dato que refleja esta distribución injusta de los recursos es que el porcentaje de gasto sanitario público sobre el gasto sanitario total baja de 73,37% en 2011 a 71,7% en 2012. Es un retroceso importante que afecta a los valores clave del sistema sanitario público: universalidad, equidad, acceso a servicios de calidad y solidaridad, como analizamos en el documento Crisis (esta crisis) y Salud (nuestra salud) (2).


Privatización de la provisión: 446 millones de euros más para la sanidad privada.

Pero no solo se privatiza la financiación. Al mismo tiempo que se reduce el presupuesto sanitario público también se apuesta por un aumento de la provisión privada de la sanidad. Así, en 2012 los centros sanitarios privados prestaron servicios por valor de 29.689 millones €, con un aumento de 446 millones respecto a 2011. Mientras tanto, el gasto para la provisión de servicios en centros de titularidad pública se redujo en 2.026 millones (se incluyen aquí hospitales, establecimientos de atención medicalizada residencial, atención ambulatoria, programas de salud pública y administración general; no se incluyen minoristas y otros proveedores, donde se contabilizan las farmacias).
Este proceso paralelo de privatización de la provisión sanitaria debilita más la sanidad pública, haciéndole perder calidad y eficiencia.  

Como muestran los datos, este proceso de privatización sanitaria afecta tanto a la financiación (quién paga) como a la provisión (quién presta los servicios). Por desgracia, después del RD 16/1012 la sanidad española es menos universal, menos solidaria, menos equitativa y de menos calidad.

El problema se agrava cuando conocemos que la previsión del Gobierno del Sr Rajoy es reducir todavía más el gasto sanitario público, y con ello la calidad de este importante servicio. En la actualización del Programa de Estabilidad, Reino de España, 2014-2017, pág 42, se lee un objetivo de reducción de otros 0,9 puntos de PIB, un 13,3% sobre 2012, es decir otros 9.000 millones de euros de recortes, hasta reducirlo a un 5,3% del PIB, un retroceso de más de 20 años (3). Para garantizar un buen servicio sanitario público en España, con una renta per capita por encima de los 20.000 euros, deberíamos tener un gasto sanitario público de 7,5% del PIB

La sanidad pública de calidad es un derecho de todos, pero la garantía de ese derecho exige financiación suficiente. Además, conviene insistir una vez más en que el gasto en sanidad pública no es una “pérdida” sino una verdadera inversión que genera salud, cohesión social, estabilidad y riqueza. Por eso es importante que, entre todos, paremos este proceso de privatización sanitaria.


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(1) Sistema de Cuentas de Salud. Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Tablas 3 y 4.

(2) Crisis (esta crisis) y Salud (nuestra salud)

(3) Ministerio de Economía y Competitividad

sábado, 6 de septiembre de 2014

La sanidad y la salud en España están en peligro



Manuel Oñorbe y yo, con la colaboración de varios amigos, hemos escrito un documento sobre la crisis económica, sus causas, su gestión y sus consecuencias en la sanidad y los servicios sanitarios.



Los datos muestran que la sanidad pública sí es sostenible, que no es cara, que sí es (era) eficiente, que sí hay recursos en España para financiar una buena sanidad, y que esos recursos, el dinero de todos, se lo están llevando otros, los que más tienen.

(Se puede descargar en la dirección
en donde también se puede adquirir en papel, si se desea).

El texto, los dibujos y los comentarios que componen el documento contienen tres análisis (sanitario, económico y político) y algunas propuestas.

La idea surgió inicialmente de la preocupación sobre los efectos de la crisis en la salud y la atención sanitaria que un grupo de profesionales amigos discutíamos en reuniones y tertulias. A partir del conocimiento de casos de personas concretas y de la información estadística publicada constatamos el deterioro de los servicios sanitarios públicos y de la salud debido a los recortes y las privatizaciones. Si, además, se cumplen las previsiones del gobierno de España de seguir recortando las políticas sociales y reduciendo el gasto sanitario público al 5,3% del PIB las consecuencias serán muy graves. Podemos afirmar que la sanidad y la salud de los españoles están en peligro.


Al cuestionar los recortes escuchamos que la razón esgrimida por el gobierno de España para defender sus medidas es el déficit público. A partir de ahí estudiamos este argumento, el origen del déficit, la caída de ingresos fiscales, las ayudas a las entidades financieras, etc. Este análisis nos llevó a buscar las causas de la crisis y nos encontramos con la desregulación financiera...



El análisis político intenta ir un poco más allá, explorando los cambios que se han ido produciendo a lo largo del siglo XX y los inicios del siglo XXI: la nueva lucha de clases, en la que, como señaló un multimillonario norteamericano, están ganando los ricos; la fragmentación de la conciencia social de las “nuevas clases”; la insuficiencia de los medios de presión sindicales y de la acción política de ámbito nacional, frente al nuevo capitalismo financiero global.

En definitiva, recogemos datos, argumentos y propuestas, con la intención de entender lo que está pasando, y de contribuir a recuperar la iniciativa y la fuerza de cambio de la mayoría social; esa mayoría social que ahora está sufriendo los hachazos de una crisis cuyas causas siguen sin corregirse.



jueves, 4 de septiembre de 2014

Desconfianza



Hace pocos días José Juan Toharia mostraba los datos del Barómetro de Confianza Institucional de los españoles (El País 24 de agosto 2014, pág 16).  En un solo año, entre julio de 2013 y julio de 2014, la confianza en la sanidad pública, se ha desplomado, pasando de un 73% a un 49% de aprobación. Una caída de 24 puntos, tremendo.

El deterioro de la sanidad es objetivo y la gente lo percibe (menor cobertura, aumento del tiempo de espera, desplazamiento a centros concertados en otras áreas, pérdida de personal y tiempo de atención, peores materiales de cura, repagos en medicamentos, cierre de plantas, camas en los pasillos, etc.). Este deterioro es consecuencia de los recortes y la pérdida de apoyo del gobierno de España y de algunos gobiernos autonómicos, y se traduce en preocupación (como refleja el Barómetro del CIS, comentado en otro post), y en peor valoración. Las previsiones del gobierno de recortar aún más los presupuestos sanitarios públicos (otros 10.000 millones de euros, hasta reducirlo al 5,3% del PIB en 2017) hacen presagiar un desastre (si se acabaran cumpliendo).

Estas políticas se intentan justificar con el discurso de la “insostenibilidad” del sistema, de la ineficiencia de lo público y erosionan un día sí y otro no la confianza de la sociedad. Frente a ello puede haber dos reacciones. Una,  la falta de aprecio, el rechazo a la sanidad pública y la búsqueda de alternativas privadas (el sálvese quien pueda). Pero también puede traducirse en una reacción social, ciudadana y de los profesionales sanitarios en defensa de la sanidad pública. Depende de cada uno de nosotros.

martes, 19 de agosto de 2014

De retretes, necesidades y dignidad


No es tan lejano el tiempo en que en España no había váteres en muchos pueblos y hacíamos caca en el corral o en el campo, limpiándonos con un papel de periódico viejo o una piedra y por supuesto no lavándonos las manos después.

Cuando hace unos días leí que Narendra Modi, nuevo primer ministro de la India, iba a completar la instalación de retretes para 600 millones de personas en 2018 me alegré sinceramente. La medida beneficiará a la mitad de la población de ese gran país que no dispone todavía de este dispositivo higiénico. Es una de las medidas de salud pública más importantes del siglo XXI (1).

Sabemos que la pérdida de salud de las personas depende de una serie de factores genéticos, ambientales, sociales... La pobreza extrema, la desnutrición o la falta de agua potable son algunos factores clave. También lo es la ausencia de retretes y la falta de alcantarillas y saneamiento de las aguas residuales.

Esta mañana o esta tarde usted y yo habremos utilizado un váter para orinar o defecar. Una instalación sencilla, que nos permite intimidad e higiene para llevar a cabo funciones fisiológicas necesarias. Sin embargo, hoy, más de 1.000 millones de personas en el mundo habrán “hecho sus necesidades” en la calle o en el campo. Y más de 2.500 millones no tienen todavía instalaciones de aseos o letrinas higiénicos en sus casas.

¿Por qué la Asamblea Mundial de las Naciones Unidas de 2010 declaró derecho humano el acceso al saneamiento y a instalaciones higiénicas adecuadas? El no disponer de inodoros o letrinas supone varios problemas. Uno de higiene, con el aumento del riesgo de contagio de enfermedades transmisibles (salmonelosis, cólera, shigelosis, hepatitis, parasitosis, etc.) que cada día causan la muerte de más de dos mil niños menores de cinco años. Otro de intimidad, por ejemplo en las escuelas: la falta de retrete en los colegios es causa de que muchas niñas y jóvenes dejen de acudir a clase. Cuando tienen la menstruación el problema es mayor. También es un problema de falta de seguridad, ya que al alejarse para hacer sus necesidades pueden sufrir ataques, violación y maltrato. Al explicar esta medida Modi afirmaba: “El intento de dar dignidad a los pobres empieza a partir de ahí”.

En los primeros años 80 se impulsaron programas en varias regiones españolas para generalizar la instalación de retretes en el ámbito rural. Fue una medida acertada. Aunque no bastaba solo con hacer la obra. Debe hacerse también un proceso educativo, de cambio de costumbres. Una Trabajadora
Social, que verificaba la instalación de los retretes en un pueblo para hacer efectiva las subvenciones correspondientes, le comentó a la dueña de la casa:
-       ¡Qué limpio lo tiene usted!
-       ¡Claro! Es que no lo hemos usado.

Este aspecto cultural lo subraya muy bien Rose George, quien viene desarrollando una activa tarea de sensibilización sobre la necesidad de disponer de retretes como uno de los elementos más importantes de la calidad de vida de las personas (2).

Y queda mucho por hacer. Varios de los Objetivos de Desarrollo del Milenio que debían alcanzarse en 2015 ya se han logrado o se prevén lograr en el año que queda. Sin embargo, el acceso a aseos y letrinas higiénicos (75% de cobertura) no se va a alcanzar. Se ha mejorado, desde luego, pasando de un 49% a un 64% de la población mundial entre 1990 y 2012, pero falta mucho todavía y es preciso tomar nuevas acciones (3). La iniciativa del primer ministro de la India es un paso decisivo.

A las personas que vivimos en los países más desarrollados nos cabe la responsabilidad de seguir impulsando políticas de igualdad, de desarrollo equilibrado, de comercio justo y de cooperación para que cualquier niña del planeta cuando tenga que hacer sus necesidades pueda ir tranquila, como cualquiera de nosotros. Sin olvidar que, también aquí, debemos seguir manteniendo y mejorando buenos hábitos de higiene, váteres-inodoros en casas y locales públicos, y redes de saneamiento adecuadas.

(3) United Nations. The Millenium Development Goals Report 2014. New York, 2014.




sábado, 16 de agosto de 2014

Los costes de la privatización sanitaria (en el Reino Unido)



La privatización sanitaria en el Reino Unido anticipa los problemas que se están planteando y se podrían plantear en España cuando se siguen las mismas estrategias (más mercado, más “competencia”, el dinero sigue al paciente, concesiones a largo plazo, etc., etc.).

Ayer Allyson Pollock publicaba un interesante artículo en The Guardian sobre los efectos de la privatización de la sanidad en el Reino Unido (1). La profesora se salud pública de la Universidad Queen Mary de Londres viene denunciando los desastrosos efectos de la privatización de la prestación sanitaria en su país. En esta ocasión resalta la noticia aparecida en el mismo periódico según la cual el  Servicio Nacional de Salud se vería obligado a pagar las reclamaciones por fallos en la atención sanitaria prestada en centros privados a pacientes derivados por la sanidad pública (2).

La profesora Pollock recuerda que los profesionales sanitarios vienen advirtiendo repetidamente a los gobiernos que la privatización genera importantes problemas, entre otros:

-Pérdida de calidad y seguridad en la atención
-Pérdida de la continuidad del cuidado a los pacientes e imposibilidad de una atención integral
-Selección de procedimientos menos complejos por los centros privados
-Obligación de los pacientes a desplazarse grandes distancias a centros privados teniendo un centro público más próximo
-Infrautilización en centros públicos mientras se deriva a privados
-Menor contratación de profesionales en centros públicos (no renovar contratación, no sustitución de jubilaciones, etc.), menor actividad en el servicio público llegando incluso al cierre de unidades
-Pérdida de calidad en la formación de Residentes por menor dotación y menor casuística
-Pagos por prestaciones no realizadas efectivamente
-Pagos desde la sanidad pública por fallos en la sanidad privada, argumentando la responsabilidad subsidiaria.

También en España hemos advertido de los riesgos y las consecuencias de una privatización de los servicios que pretende sustituir progresivamente la gestión sanitaria pública, una sistema sanitario que ha demostrado durante años mayor calidad y eficiencia que la media de los países más avanzados.

El deterioro de la sanidad en el Reino Unido hace que sus indicadores de resultados en salud muestren una peor calidad relativa respecto a los demás países europeos en los últimos 10 años (3).

La población está preocupada por ese deterioro y, cuando le preguntan si estaría dispuesta a pagar más a través de impuestos para recuperar la calidad de la sanidad pública, responde afirmativamente (4).

Una buena sanidad pública, financiada a través de unos impuestos progresivos y justos y con una gestión mayoritariamente pública, es la manera más eficiente y segura de ofrecer un servicio sanitario de alta calidad y para todos.



(3) Murray Ch et al. UK health performance: findings of the Global Burden of Disease Study 2010. Lancet 2013; 381:997-1020



sábado, 9 de agosto de 2014

Manuela Cabero en Sierra Leona


Manuela Cabero en Sierra Leona. Anestesista recién jubilada del hospital Virgen de la Salud de Toledo, se ha enrolado en un equipo de doce colaboradores de la Cruz Roja, rumbo a Kemena. Voluntaria. Para atender a pacientes contagiados en la epidemia de Ébola, esa que mata a la mitad de las personas que se infectan.

Una mujer excepcional.

Con fuerza interior. Con generosidad desbordante. Alegría. Sentido común. Sinceridad. Una mujer capaz de sacrificarse por otros. Dar la vida.
Saliendo de un reto personal difícil, toma su petate y se enfunda el traje de riesgo biológico en tierras lejanas, sin preguntárselo dos veces.
Me quito el sombrero ante esta mujer que nos da ejemplo con sus actos.
Acaba de volver de Beirut, y de los campos de refugiados. Está apuntada como voluntaria para Gaza.
Su sonrisa te desarma. Su bondad te hace mejor persona.

Con gente como Manuela la palabra solidaridad, la palabra amor, cobran todo su sentido.

http://www.ideal.es/sociedad/201408/01/cruz-roja-espanola-envia-20140801133354-rc.html