viernes, 22 de abril de 2016

Venturas y desventuras del SNS


En el 400 aniversario de la muerte de Cervantes (23 de abril de 1616), y cuando se cumplen 30 años de la aprobación de la Ley General de Sanidad (25 de abril de 1986) reedito este manuscrito “encontrado” hace unos años en Ciudad Real mientras discutía con unos compañeros sobre el presente y el futuro del Sistema Nacional de Salud. Sirva como modesto homenaje al insigne escritor universal y al gran ministro Ernest Lluch, que impulsó, con energía e inteligencia, la universalización de la sanidad en España.


VENTURAS Y DESVENTURAS DEL MUY FAMOSO SISTEMA SANITARIO ESPAÑOL

Habiéndoseme encomendado dar noticia destos famosos sucesos vine a tomar ejemplo del ilustre Cervantes cuando escribió: "En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lantejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos, consumían tres partes de su hacienda". Y más adelante añadía: "Frisaba la edad de nuestro hidalgo con los cincuenta años, era de complexión recia, seco de carnes, enjuto de rostro, gran madrugador y amigo de la caza". Parece imposible que en tan pocos trazos se retrate la figura del más famoso caballero de la Historia. Pero es cosa de maestro, que aunque falto de una mano era sobrado de inteligencia.

Pues bien, ¿qué trazos usaremos nosotros para describir el sistema sanitario español? Podríamos comenzar diciendo: en un lugar del Planeta que algunos llaman Spain y otros España o Espanya, no ha mucho tiempo que sus gentes dicen poseer un sistema sanitario Universal, pues a buscar su socorro y cuidados tienen derecho noventa y nueve de cada cien españoles por la sola circunstancia de haber nacido en esta tierra, no haciéndose diferencia entre clérigos, campesinos, nobles y plebeyos o aún gente sin oficio ni beneficio y, aunque resulte difícil de creer que esto así ocurra, el que esto afirma no escribe de oídas ni de testimonio ajeno, sino que ha podido ver estas cosas tan ciertamente como cuando Tomás metió la mano en el costado de Nuestro Señor Jesucristo.

Item más, dicen deste Sistema se Solidario, pues de cada cien pesetas que se consumen en galenos, setenta y ocho dellas proceden de las arcas públicas, a donde, aunque parezca cosa de asombro, deben poner más los de mayor hacienda y menos aquéllos sin posibles, no faltando alguno que por querer escapar destas obligaciones hace necesario el uso de alguaciles y sentencias.

En lo que concierne al gobierno destos asuntos, casas de salud, hospitales y otros servicios concernientes, hállanse en su mayor parte en manos de los gobiernos elegidos por democrático sufragio en las diez y siete Tierras que conforman esta España, llamándose a esto Modelo Descentralizado o Autonómico, porque autónomos son estos gobiernos para hacer lo que les dicte su buen sentido, y modelo  Participativo, porque en la elección de estos gobiernos el voto del hombre vale tanto como el de la mujer y el de los unos tanto como el de los otros.

Dícese además ser un sistema Público o Integrado, siendo así que setenta entre cada cien casas, enseres, artilugios y personas dedicadas al arte de curar los son de Instituciones Públicas, de pública propiedad y gobierno, lo cual no quiere decir sino que pertenecen al común y no a particulares.

Añaden los que desto entienden que es un sistema Completo o Integral, puesto que en él tanto se aplican vacunas como se dan consejos a las recién paridas, se entablillan huesos o se combaten calenturas y se curan malas digestiones. Puedo asegurar también a quienes esto leyeran, aunque parezca cosa de encantamiento, y con licencia de mi confesor, que es posible tomar el corazón de una persona tristemente fallecida para que puesto en otra persona moribunda mediante artes y ciencias dé movimiento a su sangre y con ella vida a su cuerpo que de otra manera hubiera fenecido. Sirva este ejemplo como muestra de las maravillas que me ha sido dado contemplar y que en boca del hidalgo Don Quijote no hubieran hecho sino aumentar su fama de hombre dado a las fantasías, ya que no se conocen hechos tan notables en tiempo alguno, si no es aquél trasplante de pierna que lograron los Santos Cosme y Damián en un desgraciado, peron entonces medió milagro.

LLegados a este punto no es descabellado razonar que debido al esfuerzo deste ingenioso sistema sanitario, y al mejor comer del pueblo, que es cosa necesaria sin la cual por mucho galeno de fama que se aplique pierde el pobre su salud, la vida de las gentes está más libre de males y se alarga de tal manera que tomando en promedio los nacidos y los difuntos en una año según sus edades resulta una probabilidad de vivir, habiendo nacido hoy, de más de 80 años para las mujeres, y algo menos para los hombres, por ser ellas de mejor encarnadura y más sensatas.

En lo concerniente a la bolsa, aunque esta sea pública, como queda dicho, y aún más por eso, podríase pensar que no hay dinero bastante para sostener este impresionante edificio. Quizá responda a esta duda si digo que he comprobado, sumando y restando tantas veces como ha sido preciso, y aun a costa de perder algo de vista en mi ojo derecho, que no llegan a seis pesetas de cada cien del Reino las que pagan vendas y píldoras, ungüentos y salarios, y todo lo necesario para que se pueda atender debidamente a los enfermos con público servicio. Llaman a esto los escribanos ocupados en la economía Eficiencia, pues resultando cosa tan beneficiosa cuesta tan poco.

Otras muchas cosas podría contar deste famoso sistema si me sobrara tiempo y con ayuda de la memoria. Diré solo por si resulta de interés que los practicantes, galenos y otros oficiales, están sujetos en su mayoría a contrato y salario, ajustando su sueldo por horario o por lo que algunos llaman capitación, o sea por número de personas bajo su cuidado, ya que es menester que cada persona lleve una cabeza sobre los hombros para ser tal. Los hospitales y otras casas de salud se sostienen con presupuestos anuales calculados sobre lo gastado el año anterior y aumentados o disminuidos según resulte la actividad del centro y según la habilidad para convencer el inferior al superior de la excelencia del balance, aplicándose penitencia en caso de descuido.

Basten hasta aquí estos pocos trazos para llevar a las mientes de vuesas mercedes lo que me ha sido dado a conocer a lo largo de los años deste sistema. Y siendo que parece cosa buena podría pensarse que sería cosa de mantenerlo en su actual estado. Sin embargo, es natural del hombre ser inquieto y gustar de la mudanza. Y así, argumentan unos que precisamente para mantenerlo hay que cambiarlo. Y dicen otros que aun las seis pesetas, que en sus cuentas salen más, son muchas, y deberían ser menos, que hay menester de atender también otras cosas muy necesarias. O que, habiéndose conocido que hay personas que toman medicinas por capricho, aplíquese correctivo y cóbrense cien pesetas por cada remedio.

Porfían algunos que los funcionarios y otros sanadores acogidos a Estatutos especiales, no son gentes adecuadas para cuidar de tan difíciles asuntos y que siendo el "management" una moderna ciencia y siendo además sabido que el ojo del amo engorda al caballo, dése el gobierno destas cosas a personas privadas cuyo ánimo de acrecentar la bolsa hará que gasten menos dando mejor servicio. O también, que no se admita a las personas en los hospitales más allá de los 75 años cumplidos, ni tampoco se les de tratamiento en las máquinas para fabricar orina, pues son de mucho gasto, que el enfermo aunque come poco gasta mucho, y como ellos han vivido ya mucho tiempo no es menester que sigan sufriendo en este valle de lágrimas, pareciendo mejor que se usen esos dineros en personas más jóvenes en donde el oficio de los médicos aprovechará más. O que no se apliquen remedios de ninguna clase al que usa de las hojas de tabaco de las indias, porque en su mal llevan su castigo y su penitencia. Pero otros replican justo lo contrario dando sus argumentos y razones  con el mismo entusiasmo.

En suma, pleitean médicos con gobernantes, boticarios con ministros, y los pacientes con unos y con otros, disputando qué ha de ser deste famoso sistema.

Y andan ahora reunidos hombres y mujeres de leyes en el Parlamento del Reino para ver qué se ha de hacer. Y en verdad que sentiría algo de turbación si no fuera porque conozco que son gente prudente, que han de tener en cuenta el esfuerzo de tantas gentes que antes de ellos han hecho posible este sistema con su trabajo y de tantas otras que deste sistema se benefician. Recomiéndoles, con el debido respeto, que apliquen bien su oficio y no duden en recibir consejo de personas que desto han aprendido y mucho en todas las partes de España. Gentes que sepan más por experiencia que por lectura, que ya es sabido que quien ocupa su vida en leer, como Don Quijote, puede perder el recto juicio. Llámese a caballeros de corazón generoso, y a gerentes y directores, letrados, contables y administradores. Vengan con su buen consejo de las famosas y verdes tierras de Catalunya, Euzkadi y Navarra, gentes industriosas y bien dispuestas. Llámese a gallegos, canarios, valencianos, murcianos, castellanos, manchegos, riojanos y  isleños del archipiélago Balear, que disfrutan de tierras maravillosas. Llámese a madrileños, aragoneses, extremeños, montañeses y asturianos.
Oiganse de su boca las cosas que acontecen en sus hermosas tierras, cómo adelantan en el gobierno de los asuntos sanitarios, cuáles son las diferencias y los parecidos con lo hasta aquí relatado, de qué se sienten orgullosos y contentos y qué les preocupa y atemoriza y, en suma, cuáles son los molinos de viento a combatir, los entuertos a desfacer y los presos a liberar, pero sobre todo, en nombre de qué Dulcinea, bandera o utopía han empeñado y empeñan el esfuerzo y el afán de sus valerosos brazos, porque es sabido que cuando no se persigue un noble ideal, se vuelve el corazón mezquino. Entendiendo estas razones podrán los señores Diputados proponer y decidir por dónde hay que seguir caminando y cómo conviene seguir construyendo este gran edificio. No tengan apuro, que la prisa no casa con la prudencia. Usen de paseos y danzas que sirvan de solaz al cuerpo y al espíritu , que ambas cosas son necesarias para la buena convivencia y ésta es a la vez precisa para alcanzar acuerdos que aprovechen. Discutan con pasión si es menester, mas sin llegar a las manos, pues no sería propio de su condición. En fin, déles Dios ciencia a ellos y a nosotros paciencia, que ambas serán menester para llegar a buen puerto en este sigular viaje.

miércoles, 6 de abril de 2016

Tres mil novecientas diez personas se suicidaron en 2014


Más de diez cada día. 40 más que el año anterior (1).

Cada persona que se suicida es un grito que no escuchamos, una mano que no tendemos. El mundo seguirá rodando como si no pasara nada. Se suele decir: ojos que no ven corazón que no siente. Estas personas se fueron antes de que llegara su tiempo. No tuvieron fuerzas para seguir respirando, para seguir remando. La vida se puso chunga. Trastornos mentales, acoso escolar y laboral, desengaño, celos, falta de atención sanitaria adecuada, miserias, desesperación, soledad no querida, desempleo, fracaso, indigencia, estrés insoportable… Cada suicidio es una historia terrible, que deja un sabor agrio en la boca y un agujero en la conciencia.

Dice la Organización Mundial de la Salud que los suicidios son muertes evitables (2). Quizá todas no lo fueran. Pero muchas sí. La mayoría de estas personas se quitaron la vida pudiendo haberlo evitado.

¿Qué hiciste tú, qué hice yo, qué hicieron los Gobiernos, los Parlamentos, los profesionales de salud mental, las asociaciones? ¿Qué hicimos para evitarlo? ¿Qué hicimos para prevenirlo?

Fijémonos en un dato comparativo sobre programas de prevención: hace años morían muchas más personas en accidentes de tráfico. En el año 2003 fallecieron por esa causa 5.514 personas. Ese mismo año se suicidaron 3.478 personas. El gobierno desarrolló campañas y estrategias para reducir las muertes por accidentes de tráfico. Fueron muy eficaces. Cada año disminuyó el número de accidentes mortales. En el año 2008, por primera vez, fallecieron menos personas por accidente de tráfico que por suicidio. Las muertes por suicidio habían disminuido también, pero no tanto. En 2010 se quitaron la vida 3.158 personas. Pero, mientras las muertes en carretera siguieron bajando, en 2014, el número de personas que se han suicidado ha sido de 3.910, un 23,81% más (3).



Si cada vida que se pierde es una tragedia, han sido tres mil novecientas diez tragedias que se podían haber evitado. Se quedaron sin futuro. El 62% tenían menos de 54 años.

Es cierto que hay guías, programas, estrategias, de Ministerio, Comunidades, Sociedades Científicas, Asociaciones de salud mental. Pero, o no están bien enfocadas, o no se aplican con la suficiente intensidad. Lo que parece claro es que no estamos prestando la suficiente atención a este grave problema. Es preciso reforzar todas las actuaciones pertinentes, porque hasta ahora han sido poco eficaces.

Los datos del INE son contundentes: la tasa de suicidios ha aumentado de forma sostenida desde 2010: de 6,85% por 100.000 habitantes, hasta los 8,41 de 2014. ¿Se debe al impacto de la crisis económica, a los recortes servicios sanitarios y sociales, a otros factores?


Es también verdad que la tasa estandarizada de personas que se han suicidado en España sigue siendo menor que la de la media de la Unión Europea. Pero lo preocupante es que si en 2011 había una diferencia de 5 puntos (de 6,74 por 100.000 habitantes a 11,68; tasas estandarizadas), tres años después la diferencia se ha reducido a 3,5 puntos (de 8,14 a 11,67). Si nos comparamos con Italia, que también tenía una tasa baja en 2011, vemos cómo el deterioro relativo ha sido nítido en España y no se ha producido en Italia. Algo estamos haciendo mal.

Yo reclamo a los gobiernos y a los parlamentarios nacionales y regionales que analicen el problema y busquen soluciones. No debemos mirar para otro lado. Si hay algo que pudimos hacer y no hicimos es hora de enmendar.


(1) http://fernandolamata.blogspot.com.es/2015/03/cada-dia-mas-de-10-personas-se-suicidan.html
(2) http://www.who.int/mental_health/suicide-prevention/world_report_2014/es/
(3) http://www.ine.es/jaxi/menu.do?type=pcaxis&path=/t15/p417&file=inebase&L=0

sábado, 2 de abril de 2016

Señor Obama: no son locos, son asesinos.

En la reunión de Jefes de Estado sobre seguridad nuclear (viernes 1 de abril), usted advertía del peligro que suponía que armas nucleares pudieran ser utilizadas por los terroristas (del ISIS). En un momento se refiere a estas personas como “locos”.

“No hay ninguna duda de que si estos locos (madmen) obtienen una bomba nuclear o material nuclear, con toda certeza lo usarían para matar tantas personas como fuera posible “

Esta frase ha sido titular en muchos países del mundo (1, 2).  Por “loco” se entiende aquí persona peligrosa, que puede hacer daño, persona sin escrúpulos que puede matar a muchos. El problema es que esa palabra, “loco”, se ha utilizado y se utiliza, sobretodo, para referirse a personas con trastornos mentales.  Estoy seguro que Ud., señor Presidente, no quería aumentar el estigma negativo sobre las personas con enfermedad mental pero, sin darse cuenta, lo ha hecho. Si le escribo no es para reprochárselo, sino porque sería importante que no lo volviera a hacer. Que no se lo volviera a escribir nadie en sus discursos, aunque les parezca efectivo como recurso retórico. Que no lo hiciera ningún dirigente político o persona con relevancia social, cuyas declaraciones son titulares en los medios de comunicación, y generan opinión, generan comportamiento. Loco = peligroso, malo.

Es preciso recordar, una vez más, que la inmensa mayoría de las personas con enfermedad mental son personas no violentas. Mucho menos violentas, en proporción, que las personas sin este tipo de trastorno. Son más vulnerables. No menos.  Es preciso recordar que el estigma que relaciona locura con peligrosidad hace mucho daño a las personas con problemas mentales. Retrasa su petición de ayuda, les aísla, dificulta su recuperación y hace más difícil que puedan desarrollar una vida normal.

Los terroristas no son locos, son asesinos. No matan porque tengan un problema de salud mental. Tienen unos objetivos políticos, económicos, militares o religiosos, y están dispuestos a matar y hacer mucho daño. Lo mismo que quienes les venden las armas. Lo mismo que quienes les financian. Todas esas personas saben lo que hacen: quieren más dinero o más poder. Insisto, no están locos.

La lucha contra el estigma de la enfermedad mental cuesta mucho. Es como subir una montaña empinada cargado con 50 kilos de piedra. Una frase como esta hace que rodemos abajo muchos metros. Por favor, evítenla.


(2)

domingo, 6 de marzo de 2016

El rol del ciudadano / paciente en la continuidad de la atención y la integración de servicios.


 En el Aula que la Sociedad de Directivos de Atención Primaria (SEDAP) ha realizado en Soria los pasados 2, 3 y 4 de marzo, se trataba el tema de “El liderazgo de Atención Primaria en la Continuidad e Integracion Asistencial”. El marco incomparable del paisaje Soriano, a la vera del Duero, se debatieron experiencias de enorme interés para la mejora de la atención sanitaria.

Yo tuve ocasión de propoer una reflexión sobre el rol del paciente / ciudadano en el co-liderazgo en la continuidad de la atención (su atención) y la integración de servicios y procesos.

Toda persona (sana / enferma), toma decisiones sobre su salud / enfermedad. La cuestión es que tenga mejor información y mejor formación para tomar esas decisiones. Pero, además, es importante tener en cuenta los valores en los que enmarcan esas decisiones, cuáles son las motivaciones de la persona y de los servicios sanitarios.

La tarea de la Atención Primaria es, entonces, codirigir los procesos de atención con la persona (paciente / ciudadano), aplicando la capacidad técnica y tecnológica adecuada, y con un soporte en unos valores compartidos: universalidad, solidaridad, equidad, calidad, eficiencia, responsabilidad, respeto.


1-. LA ATENCIÓN PRIMARIA Y LOS SISTEMAS SANITARIOS EN ESPAÑA Y EN LA UE

ATENCIÓN PRIMARIA

Se trata de dar un mejor servicio a las personas, para mantener, recuperar y mejorar su salud.

Para ello la atención primaria desarrolla servicios universalmente accesibles, integrales e integrados, centrados en la persona, ofrecidos por un Equipo de profesionales responsable de atender la mayor proporción de necesidades de salud. Estos servicios se llevan a cabo con los pacientes y cuidadores informales, y juegan un papel central en la coordinación y continuidad del proceso global de atención (definición del Panel de Expertos en maneras eficientes de invertir en salud, de la Comisión Europea).

La Atención primaria ha jugado y juega un papel importante en la integración de servicios y procesos y, esa integración puede ayudar para la continuidad de la atención.

En principio se puede desarrollar trabajo en Equipo, la historia clínica, la integración en una red con la especializada, la labor como puerta de entrada, el conocimiento de los recursos de área y la colaboración con dichos recursos, y la posibilidad de derivar al paciente según sus necesidades… etc.

La atención primaria en España está bien desarrollada comparada con la de otros países. Así lo afirman diversos estudios, como el estudio comparado Primary Health Care Monitor for Europe (Kringos D.S. et al 2015, Building Primary Care in a changing Europe).


 SISTEMA SANITARIO

La Atención primaria forma parte del Sistema Sanitario. El Sistema Sanitario está formado por una serie de recursos, organizaciones y políticas, cuya finalidad es mejorar la salud y el bienestar de las personas y de la población.

Cada sistema sanitario está enmarcado en un contexto económico, político, histórico, cultural, que determina sus posibilidades concretas.

En el caso de los países de la Unión Europea, en la configuración de los sistemas sanitarios a lo largo del siglo XX se han definido unos valores comunes que son la universalidad, la solidaridad, la equidad y el acceso a unas prestaciones de calidad y seguras. Estos valores, junto con la eficiencia, fueron aprobados por el Consejo de Ministros de la UE en 2006.

Hace unos años, cuando describíamos los sistemas de salud, no incluíamos a los pacientes / ciudadanos, como recurso, como agente de salud. Ahora sí que los incorporo. Antes eran los “usuarios”, los “clientes”, los “beneficiarios”, es decir, los receptores pasivos de servicios. Ahora el ciudadano (que a veces es paciente, que a veces padece un proceso de enfermedad) es un agente de salud, es un recurso activo del sistema de salud.

De hecho, el ciudadano, paciente, está presente en el sistema de salud con varios roles:
Como financiador, contribuyente, como receptor de los servicios, pero también como agente de salud, y como parte del proceso de atención.


2-.  “EMPOWERMENT”, PARTICIPACIÓN ACTIVA DEL PACIENTE

En todos los debates sobre sistemas de salud, calidad, acceso, etc., se resalta la importancia de la participación del paciente.

La partcipación activa del paciente, el “empoderamiento”, necesita unos medios, unos requisitos. Por ejemplo:

-Asegurar que todos los pacientes tienen acceso a información adecuada acerca de las opciones de tratamiento y posibles resultados.

-Establecer sistemas de información para identificar variaciones en la práctica clínica. Aumentar el uso de registro electrónico, soluciones de e-health y mobile health, …

-Ayudar a los pacientes a decidir, conociendo mejor beneficios y riesgos…


¿ES QUE ANTES NO HABÍA PARTICIPACIÓN?

Desde luego que sí, siempre ha habido algún tipo de participación. Por ejemplo:

Cuando vota un programa electoral: modelo de servicio, más o menos inversión, desgravación…
En el cuidado personal / familiar, antes de consultar
Cuando decide ir / o no ir a consulta
Si hay posibilidad de elección o cambio de médico
Cuando decide aceptar o no el tratamiento, consentimiento informado
Cuando decide cumplir o no la prescripción (adherencia terapéutica)
Si hay consejo de participación en el centro de salud / área, y decide participar
A través de asociaciones de consumidores / pacientes / vecinos
Con una opinión en el servicio de atención al usuario, encuesta post-servicio
Con una opinión en carta / medio de comunicación / redes sociales
Con una reclamación administrativa
Con una petición al Defensor del Pueblo
Con una denuncia a los tribunales (reclamación patrimonial, etc.)

Ha habido distintas formas de participación, más o menos fomentadas o facilitadas por los servicios de salud, dependiendo de las organizaciones y los contextos.

Además, hemos de tener en cuenta que:


EN EL MUNDO DE LOS SERVICIOS, EL CLIENTE SIEMPRE PARTICIPA EN EL PROCESO.

Si vamos en un taxi, decidimos el destino. A veces el taxista nos pregunta: ¿por dónde vamos?, por donde usted diga. No, dígame por donde prefiere, etc.

O en una peluquería: ¿le lavo el pelo?, ¿quiere el agua más caliente? ¿cómo se lo corto? ¿le tiño? ¿de qué color? Etc. etc. El cliente participa en el proceso de servicio.

Lo que ocurre es que en el servicio sanitario, la persona está en ocasiones más desvalida. Tiene algo que no funciona, un dolor, un riesgo de muerte. Eso le coloca en una posición des-valida respecto al profesional sanitario. Por ejemplo en una colonoscopia, o cuando entras en quirófano para una apendicectomía, etc.

En procesos agudos, en los que, a veces, la capacidad de toma de decisiones de la persona está mermada, el profesional debe asumir la toma de decisiones. Es claro en una urgencia por un traumatismo craneoencefálico con pérdida de conciencia.

Pero en otros procesos, la mayoría, que son crónicos, el paciente está “sano”, está en posesión de todas sus capacidades, no está “de baja”, está trabajando o realizando su actividad normal. Puede estar tomando medicación, puede requerir controles periódicos. Pero ella  puede dirigir el proceso de atención, con la ayuda, con el consejo de un profesional cualificado.
Con la mayor formación de las personas, con las nuevas tecnologías de la información, con unos servicios que tienen más en cuenta la opinión de las personas, la participación aumenta. Es una evolución gradual que, llegado un punto, supone un verdadero cambio de paradigma en la consideración del paciente / persona / ciudadano.


EVOLUCIÓN EN LA ATENCIÓN A LA SALUD MENTAL

Para entender mejor este proceso de cambio en el rol del paciente, que se ha producido durante los últimos 30-40 años, voy a ponerles el ejemplo de la atención a los problemas de salud mental.

Desde tiempos inmemoriales, y hasta los años 70 del pasado siglo, la atención se concentraba en los hospitales psiquiátricos, los llamados manicomios. La persona, el paciente, era internado, muchas veces de por vida. No tenía voz. No tenía derechos. No tenía libertad. Podemos decir que no era persona. El proceso de institucionalización lo despersonalizaba. Recibía, de forma pasiva, y a veces involuntaria, el tratamiento que los profesionales consideraban correcto.

Recordemos el contexto social: menor formación de la persona afectada y de su familia; menores medios económicos; no había cobertura sanitaria pública universal; no había posibilidad de elección; no había democracia; los medios técnicos para la atención, y los equipos profesionales, eran menos eficaces.

En los años 80 y 90 se desarrollan otros servicios: unidades de hospitalización breve en hospitales generales, centros o equipos de salud mental, y también se desarrolla la atención primaria, con los centros de salud, que ofrecen atención con un enfoque integral psicológico, físico, social. El paciente recibe la atención que cada uno de estos recursos considera adecuado, según la situación: medicamentos, psicoterapia, internamiento, etc.

Progresivamente, y cada vez con más presencia en la primera década del siglo XXI, se desarrolla una red de “dispositivos intermedios”, que tienen carácter de apoyo para la recuperación de la persona con problemas de salud mental. Centros de Rehabilitación Psico Social y Laboral, centros ocupacionales, programas de empleo con apoyo, centros de día, viviendas tuteladas, miniresidencias, etc. En algunas CCAA estos dispositivos dependen de la Consejería de Sanidad, en otras, de la Consejería de Asuntos Sociales. En todo caso, se intenta lograr una buena coordinación para ofrecer la continuidad de cuidados. El paciente recibe diferentes tipos de atención y se incorpora a diferentes programas.

En los últimos años va concretándose un cambio de paradigma. El paciente, la persona, toma la palabra. Hay una participación activa. Hay un reconocimiento de derechos. La persona tiene capacidad de tomar sus decisiones.

Son personas activas, conectadas, que utilizan responsablemente servicios conectados, integrados. Las personas, los pacientes, se convierten en protagonistas del proceso de atención y de la coordinación de los procesos, apoyados y guiados por los profesionales sanitarios.

Lógicamente, la capacidad de autonomía es diferente en cada persona, y la capacidad de auto-gestión varía. Pero esta es la tendencia, gracias a la mejor formación, a la atención temprana y menor cronificación de los procesos, a la disponibilidad de nuevas tecnologías de comunicación, que permiten contactar con los profesionales sin necesidad de desplazamientos, etc.

Una muestra de este cambio es la aparición de las asociaciones de familiares de enfermos mentales (FEAFES) en los años 80, su papel transformador a lo largo de 30 años, y su evolución. El año pasado FEAFES cambió el nombre a Confederación Salud Mental España. Los pacientes, “expertos en primera persona”, tienen cada vez más participación y capacidad de decisión en esta organización, y crean sus propias asociaciones. Los cambios en los nombres expresan un cambio de paradigma, de “enfermo” a persona con capacidad de recuperación y vida autónoma.


3-. LA PERSONA COMO INTEGRADORA DE LOS PROCESOS

Hay un cambio cultural, de capacitación. A Principios del siglo XX la mayor parte de los  españoles eran analfabetos. Hoy la mayor parte tiene formación y acceso a medios de información.

Ha habido  una evolución en las leyes, como la legislación sobre consentimiento informado, derechos y deberes de los pacientes, etc.

La persona integra los procesos.
La persona gestiona la continuidad.

En 1950 pocos tenían teléfono, en 1990 pocos tenían móvil o internet… Hoy es normal el manejo de teléfono móvil, Email, Skype, … Y cada vez es más fácil utlizar dispositivos de monitorización de parámetros vitales a domicilio (tensiómetro, electrocardiógrafo, ecógrafo, glucemia, función pulmonar, etc.), transmitir los datos al centro sanitario y recibir consejo profesional vía telemática.


¿CUÁL ES EL ROL DE LA ATENCIÓN PRIMARIA?

¿No hace falta entonces la atención primaria? ¿Se pierde el rol de puerta de entrada, coordinador de las derivaciones, seguimiento del paciente con visión global, etc.?

Desde luego que hace falta. Aunque las personas asuman un papel protagonista en el proceso de atención, podemos hablar de co-protagonista. El papel del profesional sanitario sigue siendo clave. Y, en la función de coordinación e integración de procesos, la Atención Primaria puede ser la mejor ubicada en el sistema sanitario para hacer esa función. Conoce los diferentes dispositivos sanitarios y sociales, y puede conocer y facilitar el acceso a los otros recursos sociales, educativos, deportivos, etc., que contribuyen a la salud de las personas y con los que puede interactuar.

Muchas personas, sin el apoyo de un equipo de profesionales cualificado e independiente, pueden perderse en la maraña de ofertas de curalotodo.


NUEVO PARADIGMA

Pensemos en nosotros mismos o en nuestros familiares cercanos. ¿”Soy” un “enfermo”, o soy una persona sana? ¿”Estoy” padeciendo una “enfermedad”, o me encuentro bien?
¿Dónde están los límites?

Un límite puede ser la pérdida de funciones que hace que no podamos realizar las tareas habituales. Estamos de “baja”. “Estamos” enfermos. Por ejemplo por una neumonía. Pero al pasar ese proceso, nos dan el “alta”. Estamos sanos. Sin embargo, puede que tengamos diabetes y estemos tomando medicación todos los días. ¿Estamos enfermos?. No estamos de baja. Tenemos autonomía. Realizamos las actividades normales.

La mayor parte de los procesos de “enfermedad” que nos afectan en nuestra sociedad actual son crónicos. Personas adultas, inteligenets, bien formadas y entrenadas, pueden gestionar estos procesos y mantener su autonomía. Hablamos de:

Persona activa / conectada, que utiliza responsablemente servicios conectados, coordinados / integrados de continuidad y proximidad, y autogestiona sus procesos de salud / enfermedad

Persona que participar activamente en la toma de decisiones sobre sus propios procesos, auto-gestión, co-gestión…

Persona que puede participar activamente en el diseño de servicio, planificación, organización… (asociaciones; consejos…)

Este nuevo paradigma requiere:

Educación, formación, acceso a información, normativas (consentimiento informado, acceso a historia, capacidad de elección, …),

Aprovechar la experiencia del paciente, informes, organizationes que aprenden escuchando al “experto en primera persona”…

Co-operación en condiciones de “equidad” con el Equipo de AP…, parte del equipo…

Atención centrada en el paciente y en la persona significa no solo hacer los servicios para la persona sino con y a través de la persona… No solo atender los deseos, o responder a las necesidades… El ciudadano / paciente es  parte clave, protagonista, del proceso de atención.

Pero:

Centrada en el paciente o en la persona, no significa trasladar la responsabilidad los gastos al paciente, reduciendo presupuestos,

Ni significa trasladarle el peso de las decisiones técnicas, clínicas, (abuso del consentimiento informado / sin informar)…

Tampoco significa ar el dinero al paciente y que él “compre” servicios: cheque dentista, cheque bebé, cheque guardería, prestación económica para cuidador familiar … Esto pueden ser soluciones de emergencia, cuando no hay servicios. Pero es más eficiente y ofrece más calidad, desarrollar servicios profesionales acreditados, y hacer que sean accesibles a todos los que los neceistan mediante financiación pública.


UNA NUEVA MIRADA DEL PROFESIONAL DE ATENCIÓN PRIMARIA

Este nuevo rol de la persona, del paciente, que se convierte en co-protagonista del proceso de atención, requiere también que los profesionales de Atención Primaria aprendan una nueva forma de relacionarse con ellos.

De alguna manera, el profesional de este “nuevo paciente” se convierte en un entrenador. Un consejero. Es una persona adulta, capaz, bien formada, que pide consejo y puede cuestionar las decisiones, o reformularlas con el profesional.

Desde luego no hay blancos y negros. Hay una evolución de grises. Hay situaciones en las que el paciente se deja llevar y no quiere saber nada. Hay situaciones en las que no está en condiciones de tomar ninguna decisión. El profesional consulta con la familia y, en algunos casos, la familia asume el control (niños, personas con la capacidad cognitiva deteriorada, etc.). Es un balance dinámico.

Pero la mirada y la actitud del profesional deben cambiar. Debe prepararse para colaborar con una persona que sufre un proceso, a veces agudo, a veces de larga duración (bronquitis, hipertensión, malestar intestinal, dolor de espalda, diabetes, depresión, conjuntivitis, etc.) y que le pide ayuda para resolver ese problema. El paciente, la persona, sigue desarrollando su trabajo, o aspira a poder hacerlo pronto. Pide consejo, orientación. Pide una relación adulta, no dependiente. La persona quiere ser vista como persona, no como número de historia clínica. La persona espera que le miren a los ojos, no como en ocasiones en las que el profesional de atención primaria solamente mira al ordenador. La persona quiere ser escuchada y sentir que el profesional le escucha, atiende y entiende su problema. La persona que pide consejo no pretende saber más que el médico. Necesita su consejo, pero como persona adulta, inteligente, capacitada, que merece respeto, atención y afecto.

La persona que confía en el profesional sanitario, que le cuenta su intimidad, que acepta su consejo experto, quisiera sentir que cuenta con un amigo.

El profesional no es un tramitador de prescripciones, de órdenes de analíticas o derivaciones, o de bajas laborales. El profesional de atención primaria el mejor situado para tener una visión de conjunto de los problemas del paciente, y para colaborar con él en la integración de los procesos de atención y la garantía de continuidad y calidad.


¿QUÉ NECESITO DE LA ATENCIÓN PRIMARIA?

¿Cómo me gustaría a mí? ... Tener un entrenador, un profesional cualificado en quien confío y que me puede aconsejar, un amigo:

-   al que le pueda consultar por e-mail o por teléfono o skype, para que me oriente en las decisiones a tomar: ven a consulta, ves a ver a tal o cual servicio. Mándame tus parámetros, tal y tal, etc.:
- que me pueda atender en consulta para exploración, diagnóstico y tratamiento, cuando sea preciso…

- que haga el seguimiento del proceso a través de la red de servicios, si es necesario…

- que me oriente en cuanto a recomendaciones sobre mantenimiento y mejora da la salud (encuentro periódico, envío de algún documento, apps recomendadas, riesgos, etc.): promoción de la salud y prevención de enfermedades.

Siguen siendo válidas y convenientes las funciones de PUERTA DE ENTRADA, DERIVACIÓN, CONTINUIDAD, INTEGRACIÓN, ASEGURAR CALIDAD, ORIENTACIÓN A LA COMUNIDAD: PROMOCIÓN DE SALUD Y PREVENCIÓN…

PERO: El paciente no es solamente un “cliente” que recibe servicios, sino que es un aliado, un socio…


¿QUÉ NECESITAN LOS PROFESIONALES DE ATENCION PRIMARIA?

Formación y actualización clásica (no vinculada a la industria farmacéutica). Buena formación clínica; visión integral del paciente y su entorno (considera a la persona, no a un órgano o un síntoma). Buena formación en relación médico-paciente. Adaptarse a las características culturales, etc. Luchar contra las inercias que insensibilizan (computadora o paciente)… Paciente como número, no-adulto, …

Condiciones de trabajo: espacios, tiempos…

Motivación, remuneración, carrera profesional…

Dotación adecuada de profesionales. Perfiles, roles, funciones (debate de prescripción de enfermería)

Clima de trabajo. Contar con los profesionales. Simplificar y reducir cargas administrativas. …

Además, para abordar el nuevo rol del paciente / ciudadano, los profesionales se deben entrenar en ser entrenadores, en saber comunicar, en ser socios, partners, co-gestores…

Y, desde luego, cuidar al Cuidador (formal, professional) (informal, familia)



4- LOS RIESGOS DEL “EMPOWERMENT”

Conviene tener en cuenta que el empoderamiento de los pacientes, de las personas, tiene también riesgos.

Por ejemplo, hipermedicalización / sobreutilización / fragmentación de los procesos de atención, pérdida de la continuidad / contraindicaciones / pérdida de calidad, “invento” de enfermedades… (a veces nuestros programas de seguimiento, de cribado…: balance, evaluación permanente, equilibrio).

La persona menos formada puede ser más vulnerable a:

      Publicidad directa o encubierta
      Control de líderes opinión / asociaciones (modelo de financiación de formación e investigación), redes sociales…
      Control de aplicaciones IT, Big-Data, etc. (¿qué debes comer, qué debes pedir que te prescriban, qué debes pensar, cómo debes vivir?)

¿Quién tiene realmente el poder? ¿Quién está empoderado?

Un nuevo modelo requiere un control de los mecanismos en que los otros agentes del sistema de salud y del sistema económico influyen en los procesos de atención. Singularmente, de los procesos de financiación de la formación de profesionales y de pacientes, de los procesos de financiación de la investigación, y de los procesos de financiación de las asociaciones de profesionales y de pacientes. Debe haber un control y un equilbrio en estos procesos.

También de los nuevos sistemas de gestión de la información, las grandes bases de datos de historias clínicas, y la enorme cantidad de información generada en el uso de teléfonos móviles y otros dispositivos. Esa información puede ser gestionada por empresas que van a orientar la oferta de servicios (y la generación de demanda) para obtener beneficios económicos. Estas dinámicas deben ser monitorizadas y orientadas al beneficio de las personas y los pacientes.

Lo mismo ocurre con las aplicaciones específicas de salud. Muchas de ellas pueden ser muy útiles. Otras pueden generar nuevas demandas innecesarias y sobre-medicalización.

En este momento no hay capacidad de controlar todas estas iniciativas en la red.


5- VALORES COMUNES EN LOS QUE BASAMOS NUESTRAS DECISIONES


Finalmente, la orientación de los procesos de atención irá en una u otra dirección según los valores y los intereses que muevan a los protagonistas.

- Valores Institucionales

Europa es muy diversa. Pero, a pesar de las diferencias, todos los países de la UE tienen unos valores compartidos, una aspiración común para sus sistemas sanitarios. De alguna manera podemos hablar de un Modelo Sanitario Europeo que se puede sintetizar en los Valores Comunes definidos el Consejo de Ministros de la Unión en 2006:

Estos valores comunes, estos pilares de los sistemas de salud de los Estados Miembros son Universalidad, Equidad, Solidaridad y Acceso a unos servicios sanitarios de alta calidad y seguridad. Permítanme que analice, brevemente estos cuatro grandes rasgos, que están íntimamente relacionados entre sí, y dependen los unos de los otros.


- Valores personales

En este caso a los profesionales de Atención Primaria.

¿En qué valores fundamentamos nuestro trabajo como profesionales y como organización? ¿Qué nos mueve?

Motivación extrínseca, intrínseca, trascendente:

Extrínseca: Reconocimiento social, remuneración por la consulta, reconocimiento de los compañeros…

Intrínseca: Compromiso con el trabajo bien hecho, ganas de aprender y superarse…

Trascendente: Acudir a la llamada del paciente: intentar salvar su vida, aliviar el sufrimiento, consolar… altruismo.

Respeto hacia el paciente, honestidad, sobriedad, responsabilidad, transparencia,
Defensa del derecho a la atención sanitaria de calidad de de todas las personas,

Búsqueda de la equidad en la financiación y en la distribución: posición de muchos profesionales y de las asociaciones de profesionales ante la pérdida de atención a los inmigrantes; debates en torno a los copagos (2 millones de personas no pueden comprar las medicinas recetadas por sus médicos, discontinuidad del tratamiento, etc.): lo primero es atender… derecho humano, derecho a la vida…


Decía Einstein:
Desde la estaca hasta la bomba atómica la tecnología ha avanzado mucho
Pero las intenciones, las motivaciones son las mismas

Las condiciones sociales, económicas, culturales, han cambiado mucho. Las tecnologías, tanto en los dispositivos como en las formas de organzación han cambiado mucho.

Pero las motivaciones son las mismas. “Si es posible curar, si o es posible aliviar el dolor, y en todo caso consolar”. Y los directivos tienen que saber gestionar esta nueva situación, estas nuevas posibilidades, haciendo que la atención primaria sea soporte, facilitador de la integración de servicios, pero donde el paciente, la persona, es el eje, el co-protagonista. Y deben hacerlo si olvidar reflexionar sobre los valores que fundamentan su toma decisiones.


sábado, 5 de marzo de 2016

La rama



Estaba yo mirando
a través de la ventana
el bosque invernal
con los árboles desnudos
que alzaban sus ramas
en delicados quiebros
hacia el cielo
y me dije: el hombre
es como una rama
que forma parte de un árbol
y de un bosque.
Pero ¿cuál es el propósito
de una rama?
me pregunté a mí mismo
en aquella hermosa mañana Soriana,
junto al Duero.
De improviso,
una ardilla negra,
ágil y ligera como una pluma,
se posó en la rama que estaba yo mirando.
Su balanceo duró solo un instante
y en seguida
saltó desde allí al árbol vecino,
y desapareció.
Entonces yo me dije:
¡eso es!
La rama es un punto de apoyo.

Somos como un punto de apoyo
para que otros puedan seguir avanzando
más lejos, y más alto.



Escrito en Soria, el 4 de marzo de 2016.

lunes, 22 de febrero de 2016

Por la dignidad y respeto a la Atención Primaria y los pacientes

Me envía un compañero esta Carta abierta a la Presidenta de la Comunidad de Madrid.

En ella refleja una situación que afecta negativamente a las posibilidades de ofrecer una calidad adecuada en la atención primaria de salud, debido al exceso de presión asistencial. Por su interés la reproduzco en este blog.


Por la dignidad y el respeto que se merecen la Atención Primaria y los pacientes que por ella son atendidos.

Madrid 21 de febrero de 2016

Estimada Sra. Dña. Cristina Cifuentes:

Como máxima responsable de la Comunidad de Madrid quiero poner en su conocimiento una situación que afecta y puede suponer un grave riesgo para parte de sus ciudadanos. Trabajo como médico de familia en el centro de salud “Mirasierra”. Desde hace años venimos soportando una presión excesiva debido al gran número de pacientes asignados a cada profesional (tanto médicos como enfermeras), pero esta situación ha empeorado considerablemente debido a la creación y asignación de varias viviendas por ser actualmente una de las zonas en crecimiento de Madrid. La ley establece (BOE 1575/1993 de 10 de septiembre) un cupo óptimo de pacientes entre 1500 y 2000 por facultativo de atención primaria, pudiéndose aumentar hasta un 20% en casos excepcionales y plenamente justificados. Pues bien, en nuestro centro se superan los 2400 en la mayoría de los cupos y algunos están cerca de los 2600.

Que quede claro que me gusta mucho mi trabajo, que he defendido siempre la sanidad pública y que he participado activamente para el buen desarrollo de la Atención Primaria y la medicina de familia en las que creo firmemente. No me importa trabajar mucho, con cierta presión si las circunstancias lo exigen, pero lo que no estoy dispuesto es a asumir una situación que por negligencia y falta de capacidad de los gestores responsables se convierta en un riesgo para los pacientes que atiendo. Es imposible atender bien a una población, cada vez más envejecida y con importantes patologías crónicas con tal número de pacientes. Lo más preocupante es que a medida que aumenta su número, se disminuye proporcionalmente el tiempo de atención y aumenta exponencialmente la probabilidad de error. La práctica médica convive con cierta probabilidad de error pero nunca debería ser debido a circunstancias ajenas al propio acto médico como recursos materiales y humanos inadecuados para dar atención correcta y de calidad.

El papel del médico de familia es crucial para la adecuada atención sanitaria al ciudadano, para coordinar la asistencia que recibe un paciente de los diferentes especialistas, para impedir interacciones de medicamentos prescritas por los diferentes médicos, para adecuar los tratamientos a las situaciones y características personales y familiares, para detectar prontamente las diferentes patologías y decidir y coordinar la necesidad de atención en otros niveles asistenciales, para realizar actividades preventivas, etc. En nuestra sanidad pública, sin esta capacidad de gestión del paciente y de atención a sus necesidades reales, sin más beneficio que los esperables y deseables para él, la probabilidad de cometer errores, la posibilidad de realización de pruebas innecesarias o incluso perjudiciales, el peregrinar entre diferentes especialistas sin clara justificación o las interacciones de fármacos prescritos en diferentes ámbitos sería enorme.

Es por ello, porque creo en el papel del médico de familia y la importancia que tiene el que trabaje bien para nuestra sanidad pública, por lo que ruego respeto hacia su trabajo. Si, solicito reconocimiento y respeto. Y si se da importancia al trabajo que realiza se han de establecer las medidas necesarias para que trabaje bien. Entre estas medidas se establecieron algunas que eran consideradas básicas en nuestro sistema sanitario, como el trabajar en equipo, el delimitar las zonas básicas de salud, el tener tiempo para la formación y la docencia, el crecer investigando, y el tener unas poblaciones (cupos) ajustadas de forma que pudieran ser bien atendidas.

La considero una persona sumamente razonable, sensible a los problemas de los ciudadanos de los que es responsable, que cree, porque además lo ha vivido, en las cualidades de la sanidad pública y que la defiende a pesar de que en su propio partido otros hayan pretendido en épocas anteriores desviar la atención hacia los sectores privados para beneficio de terceros. Es por ello que apelo a su capacidad y confío en que de alguna forma pueda cambiar la tendencia que se manifiesta ahora en nuestro centro pero que sin duda será el futuro de otros muchos. Herramientas hay, lo que hay que hacer es querer y cambiar la situación.

Es evidente que si envejece la población y cada vez hay que atender a muchas más patologías crónicas en situaciones mucho más desfavorecidas y que requieren mucha mayor cantidad de cuidados, se necesitarán más profesionales para no disminuir la calidad que tenemos ahora. Pero hay otras herramientas de gestión que no se aplican y que no son imposibles, como ajustar la población por criterios de enfermedad o cronicidad (para eso están los nuevos sistemas de información), cambiar la delimitación de las zonas básicas (nuestro centro está rodeado de otros que no superan los 1800 pacientes por cupo pero parece un imposible la modificación de las zonas básicas por parte de Ordenación Sanitaria y no debería ser así) y evidentemente aumentar los recursos allí donde se demuestre su necesidad y se precisen.

De verdad que espero que haga algo por el bien de nuestros pacientes. No me dirigiría a Vd. si antes no lo hubiese hecho con los que nos gestionan. Todos estamos en el mismo barco, y en esta ocasión un marinerito que lleva remando muchos años se dirige al capitán, pero por una causa que considero justa y prioritaria……hay una vía de agua enorme y solo doy la voz de alarma para que no tengamos que lamentarlo el día de mañana diciendo que solo se salvaron unos pocos y que los demás se hundieron por la ineptitud de algunos.

Fdo: Joaquín Morera Montes Médico de Familia

lunes, 4 de enero de 2016

Segovia de Arana, figura clave de la sanidad pública en España



Hoy suenan a duelo las campanas de la sanidad española. Ha muerto Don José María Segovia de Arana. Una de las personas que más ha contribuido al desarrollo de la moderna medicina y la sanidad pública en España. Vaya mi sentimiento de pesar y cariño a su familia, a Pilar su secretaria, a sus amigos, sus pacientes, sus alumnos, sus compañeros, sus colaboradores, sus paisanos. Inteligente, trabajador, exigente, respetuoso, supo acertar en el desarrollo de iniciativas clave que impulsaron la formación, la investigación y la atención sanitaria de calidad en el sistema sanitario de la Seguridad Social, que sería la base del actual Sistema Nacional de Salud. Mencionaré solamente algunas de sus aportaciones:


La Clínica Puerta de Hierro, ese gran hospital que aunaba la atención médica de calidad, la formación y la investigación, que fue modelo de muchos hospitales de la red sanitaria pública, logrando un sello de calidad y excelencia. Y junto a la Clínica, la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma.


El desarrollo e impulso del Sistema MIR, para la formación de médicos internos y residentes, con un programa reglado, remunerado y supervisado, que supuso la mayor palanca del progreso de la medicina española, que la colocó entre las mejores de Europa y del mundo.

El Fondo de Investigaciones Sanitarias de la Seguridad Social, el FISS, que sirvió para incorporar con fuerza la investigación al sistema sanitario, y apoyar la formación continuada de los profesionales sanitarios en diferentes países.

El programa de la especialidad de medicina de familia, que Segovia impulsó, anticipando la importancia que debía tener la Atención Primaria en el Sistema Nacional de Salud.

Cada una de estas aportaciones ha sido fundamental para la sanidad española moderna. Y tiene la impronta del Profesor Segovia.

Fue también Presidente del Consejo Asesor del Ministerio de Sanidad,  Presidente del Patronato de la Fundación Jiménez Díaz. y Académico de la Real Academia de Medicina, impulsor del Centro Universitario de Salud Pública, y tantas otras cosas. En definitiva, Maestro, con mayúsculas, de la sanidad publica española, descanse en paz.

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Hace años, con motivo de su elección como académico, se organizó una cena de homenaje en la que pude dedicarle estos versos que el aceptó como un gesto de aprecio y que, según creo, a veces releía.


AL PROFESOR JOSE MARIA SEGOVIA DE ARANA
(homenaje, con cuarteto de música, por su ingreso en la Real Academia)

De Príncipes y de Reyes
supo ser sincero amigo,
pero pongo por testigo
a quien bien le conoció
de que también al humilde
supo tratar como igual,
pues a la Seguridad Social
con su esfuerzo ennobleció
cuando con tesón creó
su magnífico hospital.

La Clínica fue un modelo
de cómo hacer medicina:
con amor y con rigor,
y con respeto al enfermo,
para poder comprender
su proceso patológico
procurándole vencer
con el remedio más lógico.

Mas  no contento con eso
se comprometió a fundar
una nueva facultad
donde enseñar Medicina.
Y a la Autónoma prestó
su feliz inteligencia
para labrarle caminos
donde avanzara  la ciencia.

En su hospital emblemático
culminó su afán científico
y a su vocación de médico
sumóse  la de político.

Llegó así hasta el Ministerio
y su visión estratégica,
como por cosa de mágica,
dió carta de obligación
a la nueva formación
del Médico Residente.
Y ese fue seguramente
el paso más importante,
el triunfo más elocuente
que la sanidad logró
para que, al vencer el Siglo,
los médicos españoles
brillen entre los mejores
de este viejo Continente.

Mas cuando ya se marchaba
desde el Paseo del Prado
le dijo el señor Ministro:
- ¿Segovia, que me decís,
es que os veo preocupado?
- Si usted me deja Ministro,
quiero organizar el FISS.

Allá marchó, como siempre,
con su imparable energía,
con esa filosofía
que ama de verdad la ciencia,
a afinar el instrumento
con el que cientos y cientos
de buenos profesionales
pudieron investigar
para lograr mitigar
dolores, penas y males.

Muchas más cosas diría
de este hombre tan señero,
pero tantas cosas son
que se acabaría el día.

Diré, porque es obligado,
que lo acepto por Maestro,
y en mi modesta opinión,
por los méritos expuestos,
nuestro amado Profesor
es Maestro de Maestros.

Sea un colofón simpático
este homenaje cuartético
al Galardón Académico
del  ilustre Catedrático.

Por él levanto mi copa,
y termino ya diciendo
desde este rincón de Europa
que él ilumina viviendo:

“Muchas gracias, don Jose María,
y que Dios con bien siempre le guarde,
que su vida, de tanto amor alarde,
será para nosotros norte y guía”.



escrito en Madrid, febrero de 1998