miércoles, 6 de agosto de 2014

LOS CASTELLANOMANCHEGOS OPINAN QUE EL SISTEMA SANITARIO SE HA DETERIORADO.



El pasado 29 de julio el Ministerio de Sanidad publicó el Barómetro Sanitario correspondiente a 2013. Antes del cambio de gobierno, que se produjo en 201, el sistema sanitario en Castilla-La Mancha era valorado positivamente por un 75,59% de la población*. Esta valoración era mejor que la media española (73,88%). Desde 2010 a 2013 la opinión de los castellanomanchegos sobre el funcionamiento de la sanidad ha empeorado cada año, diminuyendo hasta un 59,54% quienes consideran que funciona bien o bastante bien (1). Supone un descenso de 16 puntos en la valoración del sistema sanitario por los ciudadanos. Un deterioro importante que equivale a un 21,23% en apenas 3 años. En el conjunto de España también se ha producido un deterioro de la sanidad, pero en menor proporción que en Castilla-La Mancha (aproximadamente la mitad, 8 puntos o un 10,8% menos). En resumen, el Sistema Sanitario Español sigue siendo muy bueno, pero se está deteriorando de forma muy preocupante en los últimos tres años.




¿POR QUÉ HA EMPEORADO MÁS EN CASTILLA LA MANCHA QUE EN EL CONJUNTO DE ESPAÑA?

Seguramente una de las razones principales es el fuerte recorte del presupuesto sanitario público, es decir, la disminución de recursos puestos a disposición de la sanidad para que pueda desarrollar adecuadamente sus funciones. Si tomamos los datos de la Encuesta de Gasto Sanitario Público (EGSP) que muestra el gasto real hasta el año 2012 (2), vemos como el Gasto Sanitario Público de todas las Comunidades Autónomas bajó de forma importante entre 2010 y 2012: un -7,26%. Sin embargo, el recorte en el gasto sanitario público de Castilla-La Mancha fue mucho mayor: un 18,45%, un total de 591 millones € menos, pasando de 3.203 a 2.612.




Para que un sistema sanitario funcione bien lo fundamental es disponer de buenos profesionales, con una dotación suficiente en los diferentes centros y servicios sanitarios. Al no invertir adecuadamente en “capital humano” y tampoco en infraestructuras y equipamiento, la sanidad pública se des-capitaliza, su funcionamiento se deteriora y la población y los usuarios lo perciben y lo viven negativamente (más tiempo de espera, menos profesionales, menos tiempo de atención, peor calidad de servicio). Es la misma situación que se encontró Castilla-La Mancha al recibir las transferencias sanitarias en enero de 2002, después de varios años de falta de inversiones y descapitalización.

A veces se ha dicho que Castilla-La Mancha no podía permitirse una sanidad tan buena. Que no había dinero. Otras veces se ha hablado de gastos excesivos y de una deuda impagable. Se ha utilizado la mentira, la difamación y el insulto para intentar justificar unos recortes inaceptables en un servicio tan importante como la sanidad. Porque, lamentablemente, la deuda pública española (la que deberemos pagar todas las familias españolas con nuestros impuestos durante muchos años) ha aumentado desde 2010 a 2013 en medio billón de euros, mucho más que en los 10 años anteriores, pasando de 712.349 millones € a 1.253.456 millones (3).

Como hemos comentado en otros textos, la deuda pública española, antes de estallar la crisis en 2008, era estable y moderada (en torno a medio billón de euros). Las causas del aumento de la deuda no fueron un excesivo gasto público o un exceso de gasto en sanidad (que estaba en una proporción adecuada a nuestro nivel de renta en 2010) sino, fundamentalmente, la caída de ingresos fiscales en los primeros años de la crisis (agravada por un modelo fiscal regresivo y por el fraude fiscal incontrolado de las grandes corporaciones y las grandes fortunas), las enormes ayudas a las instituciones financieras, el aumento de las ayudas por desempleo y el aumento de los intereses de la propia deuda.

Por supuesto, además de los recortes en el gasto puede haber también otras razones que expliquen el deterioro de la sanidad. Por ejemplo, en las formas de gestión de las distintas autoridades sanitarias, en cómo se organizan los servicios, o en la falta de una visión a medio y largo plazo que genere confianza en los profesionales sanitarios y en la sociedad.

En todo caso, sabemos que hubo que sumar el esfuerzo de muchas personas, durante muchos años, para lograr el buen servicio que alcanzamos en 2010. También sabemos que, por desgracia, en estos años se ha desandado parte del camino. Ahora es preciso que todos, ciudadanía y profesionales sanitarios, volvamos a recuperar la ilusión y que defendamos una buena sanidad pública, acorde con el nivel de renta de nuestro país y con nuestras capacidades.

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*[Personas que responden “Funciona bastante bien” y “Funciona bien, pero son necesarios algunos cambios” a la pregunta: “De las siguientes afirmaciones ¿cuál expresa mejor su opinión sobre el funcionamiento del sistema sanitario de nuestro país?”].

(1) Barómetro Sanitario. Principales variables Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Centro de Investigaciones Sociológicas. Serie histórica. Publicado en Julio 2014.

(2) Encuesta de Gasto Sanitario Público. Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Serie 2002-2012.

(3) Banco de España. Cuentas Financieras. Deuda de los Sectores no Financieros.

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