domingo, 3 de junio de 2018

Subir los precios en Europa no es bajar los precios en EEUU, es subir los precios en Europa

El crecimiento de los precios de los medicamentos es un problema creciente, y grave, a ambos lados del Atlántico. Muchos pacientes en EEUU no pueden pagar los medicamentos que les recetan sus médicos. También en Europa y en España pacientes y sistemas de salud no pueden permitirse pagar los medicamentos por motivos económicos (en España más de dos millones de personas).

El Presidente Trump presentó el pasado 11 de mayo su Plan para reducir los precios de los medicamentos en su país. Se titula: “Los pacientes Americanos primero” (1). Pero, a pesar de la retórica inicial, las medidas más fuertes no van dirigidas hacia los laboratorios. La medida más llamativa es presionar a los gobiernos de otros países para que suban los precios de los medicamentos, con el argumento de que financien así la parte proporcional que les corresponde de la I+D. Es decir, apuesta por reforzar el sistema de patentes. Señala que, de esta manera, las empresas bajarán los precios en su país y acusa a los otros países de “freeriders”, de polizones o parásitos, porque se aprovechan de la I+D que se hace en EEUU.

En mi opinión, en el diagnóstico del problema, adelantado en un Informe de su Consejo de Asesores Económicos (2), hay un fallo grave de análisis. La I+D es una pequeña parte del gasto de los laboratorios, un 16% de los ingresos, que se financia más que de sobra con los altos precios que estamos pagando. Los laboratorios gastan más en marketing o en recompra de acciones porque tienen enormes beneficios. Y lo mismo ocurre en EEUU que en Europa, aunque aquí se paguen precios algo más bajos, gracias a los Sistemas Nacionales de Salud. Pero son precios muy por encima de los costes, incluida la I+D: todos pagamos la proporción que nos corresponde de la I+D que hacen Pfizer, Gilead, Abbie, etc., a través de precios excesivos. De la misma manera que en EEUU pagan también la I+D que hacen laboratorios europeos como Novartis, Bayer, Sanofi o Roche.

Así mismo, en el tratamiento que propone el Plan hay otra presunción altamente improbable. Porque, parafraseando a Castellio, subir los precios en Europa no es bajar los precios en EEUU, es subir los precios en Europa. Las empresas siempre tienden a poner el precio más alto que el cliente pueda y esté dispuesto a pagar, el llamado “precio por valor”. Con la competencia los precios bajan hasta el precio de coste. Pero si la empresa tiene monopolio, gracias a la protección de la patente que impide la competencia, entonces mantendrá los precios lo más altos posible.

Se trata de hacer justo lo contrario: para bajar los precios de los medicamentos en EEUU habría que bajarlos también en Europa, para que los pacientes y los contribuyentes recuperen parte de los enormes beneficios que obtienen las compañías farmacéuticas. En efecto, en EEUU las empresas farmacéuticas obtienen 4 veces más de beneficios, en porcentaje sobre ventas, que la media de las empresas de todos los demás sectores; y destinan a marketing 2 veces más en porcentaje sobre ventas que el resto de los sectores. Este es el dinero que deben recuperar los sistemas de salud.

Y para poder reducir los precios caben dos opciones tanto en Europa como en EEUU: a) mientras se mantengan las patentes sobre medicamentos debemos fortalecer la capacidad de las Administraciones Públicas para negociar precios cercanos al coste real, al coste de la fabricación y el coste de la investigación; b) a medio plazo, suprimir las patentes de medicamento y permitir la libre competencia entre las empresas farmacéuticas para la fabricación de los productos, de tal manera que tuvieran “precio de genéricos” desde el principio, y financiar la investigación de forma directa (como ya se paga actualmente entre el 30% y el 50% de la investigación, según los países, generando el 70% de la innovación). Y, entre tanto, utilizar las Licencias Obligatorias cuando sea preciso.

Desde un punto de vista de factibilidad, sería más viable reducir los precios excesivos de los medicamentos si Europa Y EEUU abordaran conjuntamente las reformas. Pero ni la mayoría de los gobiernos en la UE, ni la Comisión, ni el gobierno de EEUU están por la labor. De momento, el discurso de la industria sigue siendo dominante. Para bajar los precios de los medicamentos en EEUU es preciso bajar los precios en el resto del mundo, no lo contrario. Y para intentar cambiar la situación es preciso tomar conciencia del problema y seguir debatiendo y poniendo sobre la mesa las cifras de una burbuja que va a terminar estallando si no lo impedimos.

(1)   American Patients First. The Trump Administration Blueprint to Lower Drug Prices and Reduce Out-of-Pocket Costs. May 2018. https://www.hhs.gov/sites/default/files/AmericanPatientsFirst.pdf


(2)   Consejo de Asesores Económicos de la Oficina Ejecutiva del Presidente de los EEUU: “Reformando los precios biofarmacéuticos en casa y fuera”, de febrero /2018. https://www.whitehouse.gov/wp-content/uploads/2017/11/CEA-Rx-White-Paper-Final2.pdf

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