lunes, 4 de julio de 2022

El coste de la codicia: ¿9 millones de muertos?

En el trabajo de Watson et al, del Imperial College de Londres, publicado en el Lancet el pasado 23 de junio (1), los autores estiman cuál ha sido el impacto de la vacunación en la disminución de la mortalidad en 185 países y territorios. La pandemia de COVID-19 causó un número muy alto de fallecimientos, tanto por la propia enfermedad como por el impacto en el sistema sanitario y la falta de atención a otros problemas de salud. Teniendo en cuenta las deficiencias de los sistemas de registro, los autores utilizan una estimación del exceso de mortalidad por todas las causas, respecto a la mortalidad observada en los años anteriores a la pandemia. Los autores estiman el exceso de mortalidad global en 17.990.000 personas. Después, calculan cuál hubiera sido el exceso de mortalidad en el primer año de vacunación, si la tendencia hubiera sido igual a la mortalidad excesiva registrada antes de la vacunación. De esta forma puede obtenerse una estimación de las muertes evitadas por la vacunación. Aunque hay una serie de problemas metodológicos en las distintas aproximaciones (diferentes medidas de salud pública, evolución de las variantes en ausencia de vacunación, etc.), vamos a tomar como válidos sus resultados.

 El artículo muestra las diferencias en las tasas de vacunación para los países de altos ingresos (68,8%) y el resto de los países. Por ejemplo, para los países de bajos ingresos muestran una cobertura vacunal del 3,57% en el primer año de vacunación. Esta diferencia se debe a que los países de altos ingresos acumularon varias dosis de vacunas por persona, mientras en países de bajos ingresos no podían comprar. No es que los países pobres no quisieran vacunar. El problema es que no había producción suficiente y que los precios eran 10 y 20 veces por encima de los costes. Y esto, a su vez, se debía a la concesión de monopolios a las empresas fabricantes, que controlaban el volumen de producción y el precio.

 

Nosotros nos hemos querido fijar en cuántas muertes se han producido por esa enorme desigualdad en la cobertura vacunal. El llamado “apartheid vacunal”.

 

En la Tabla 2 se presenta el número total de muertes excesivas. Para el grupo de países de altos ingresos, los autores estiman 2.503.000 de muertes excesivas. Para el resto de países (ingresos medios-altos; ingresos medios-bajos; ingresos bajos), el número total de muertes excesivas ascendió a 15.487.000.

 

En cuanto a la estimación de las muertes que se han evitado gracias a la vacunación, vemos en la misma Tabla 2 que, en todo el mundo se evitaron 19.810.000. De estos fallecimientos evitados, en países de altos ingresos se habrían evitado 8.004.000; y en el resto del mundo se habrían evitado 11.806.000 de fallecimientos.

 

Vemos que, en países de altos ingresos, la proporción de exceso de muertes, sobre muertes totales sin vacunación (total de exceso de muertes, más muertes evitadas por vacunación), fue de 23,8%; mientras que en resto del mundo fue de 56,7%. Si la proporción de muertes hubiera sido igual en el resto del mundo que en los países de altos ingresos, el número de muertes excesivas en esos países habría sido de 6.495.734, en vez de 15.487.000. Son 8.991.266 muertes menos de las que se han producido.

 

Es decir: si la vacunación hubiera sido accesible para todas las personas, en todo el mundo, al mismo ritmo y en la misma proporción que para los países de altos ingresos, se habrían salvado 9 millones de personas en el primer año de vacunación.

 

¿Es este es el coste de los monopolios de las vacunas? ¿Es este el coste de la codicia de unos pocos ejecutivos de grandes empresas farmacéuticas y gestores de fondos de inversión? ¿Es este es el coste de la inacción o la complicidad de los gobiernos de los países de altos ingresos, que no han impulsado las vacunas como bien global, a pesar de haber pagado su investigación y desarrollo? 


Demasiadas muertes.

 

1.

Watson O J, et al. Global impact of the first year of COVID-19 vaccination: a mathematical modelling study. The Lancet Infetious Diseases, june 2022

https://www.thelancet.com/journals/laninf/article/PIIS1473-3099(22)00320-6/fulltext

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