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domingo, 6 de marzo de 2016

El rol del ciudadano / paciente en la continuidad de la atención y la integración de servicios.


 En el Aula que la Sociedad de Directivos de Atención Primaria (SEDAP) ha realizado en Soria los pasados 2, 3 y 4 de marzo, se trataba el tema de “El liderazgo de Atención Primaria en la Continuidad e Integracion Asistencial”. El marco incomparable del paisaje Soriano, a la vera del Duero, se debatieron experiencias de enorme interés para la mejora de la atención sanitaria.

Yo tuve ocasión de propoer una reflexión sobre el rol del paciente / ciudadano en el co-liderazgo en la continuidad de la atención (su atención) y la integración de servicios y procesos.

Toda persona (sana / enferma), toma decisiones sobre su salud / enfermedad. La cuestión es que tenga mejor información y mejor formación para tomar esas decisiones. Pero, además, es importante tener en cuenta los valores en los que enmarcan esas decisiones, cuáles son las motivaciones de la persona y de los servicios sanitarios.

La tarea de la Atención Primaria es, entonces, codirigir los procesos de atención con la persona (paciente / ciudadano), aplicando la capacidad técnica y tecnológica adecuada, y con un soporte en unos valores compartidos: universalidad, solidaridad, equidad, calidad, eficiencia, responsabilidad, respeto.


1-. LA ATENCIÓN PRIMARIA Y LOS SISTEMAS SANITARIOS EN ESPAÑA Y EN LA UE

ATENCIÓN PRIMARIA

Se trata de dar un mejor servicio a las personas, para mantener, recuperar y mejorar su salud.

Para ello la atención primaria desarrolla servicios universalmente accesibles, integrales e integrados, centrados en la persona, ofrecidos por un Equipo de profesionales responsable de atender la mayor proporción de necesidades de salud. Estos servicios se llevan a cabo con los pacientes y cuidadores informales, y juegan un papel central en la coordinación y continuidad del proceso global de atención (definición del Panel de Expertos en maneras eficientes de invertir en salud, de la Comisión Europea).

La Atención primaria ha jugado y juega un papel importante en la integración de servicios y procesos y, esa integración puede ayudar para la continuidad de la atención.

En principio se puede desarrollar trabajo en Equipo, la historia clínica, la integración en una red con la especializada, la labor como puerta de entrada, el conocimiento de los recursos de área y la colaboración con dichos recursos, y la posibilidad de derivar al paciente según sus necesidades… etc.

La atención primaria en España está bien desarrollada comparada con la de otros países. Así lo afirman diversos estudios, como el estudio comparado Primary Health Care Monitor for Europe (Kringos D.S. et al 2015, Building Primary Care in a changing Europe).


 SISTEMA SANITARIO

La Atención primaria forma parte del Sistema Sanitario. El Sistema Sanitario está formado por una serie de recursos, organizaciones y políticas, cuya finalidad es mejorar la salud y el bienestar de las personas y de la población.

Cada sistema sanitario está enmarcado en un contexto económico, político, histórico, cultural, que determina sus posibilidades concretas.

En el caso de los países de la Unión Europea, en la configuración de los sistemas sanitarios a lo largo del siglo XX se han definido unos valores comunes que son la universalidad, la solidaridad, la equidad y el acceso a unas prestaciones de calidad y seguras. Estos valores, junto con la eficiencia, fueron aprobados por el Consejo de Ministros de la UE en 2006.

Hace unos años, cuando describíamos los sistemas de salud, no incluíamos a los pacientes / ciudadanos, como recurso, como agente de salud. Ahora sí que los incorporo. Antes eran los “usuarios”, los “clientes”, los “beneficiarios”, es decir, los receptores pasivos de servicios. Ahora el ciudadano (que a veces es paciente, que a veces padece un proceso de enfermedad) es un agente de salud, es un recurso activo del sistema de salud.

De hecho, el ciudadano, paciente, está presente en el sistema de salud con varios roles:
Como financiador, contribuyente, como receptor de los servicios, pero también como agente de salud, y como parte del proceso de atención.


2-.  “EMPOWERMENT”, PARTICIPACIÓN ACTIVA DEL PACIENTE

En todos los debates sobre sistemas de salud, calidad, acceso, etc., se resalta la importancia de la participación del paciente.

La partcipación activa del paciente, el “empoderamiento”, necesita unos medios, unos requisitos. Por ejemplo:

-Asegurar que todos los pacientes tienen acceso a información adecuada acerca de las opciones de tratamiento y posibles resultados.

-Establecer sistemas de información para identificar variaciones en la práctica clínica. Aumentar el uso de registro electrónico, soluciones de e-health y mobile health, …

-Ayudar a los pacientes a decidir, conociendo mejor beneficios y riesgos…


¿ES QUE ANTES NO HABÍA PARTICIPACIÓN?

Desde luego que sí, siempre ha habido algún tipo de participación. Por ejemplo:

Cuando vota un programa electoral: modelo de servicio, más o menos inversión, desgravación…
En el cuidado personal / familiar, antes de consultar
Cuando decide ir / o no ir a consulta
Si hay posibilidad de elección o cambio de médico
Cuando decide aceptar o no el tratamiento, consentimiento informado
Cuando decide cumplir o no la prescripción (adherencia terapéutica)
Si hay consejo de participación en el centro de salud / área, y decide participar
A través de asociaciones de consumidores / pacientes / vecinos
Con una opinión en el servicio de atención al usuario, encuesta post-servicio
Con una opinión en carta / medio de comunicación / redes sociales
Con una reclamación administrativa
Con una petición al Defensor del Pueblo
Con una denuncia a los tribunales (reclamación patrimonial, etc.)

Ha habido distintas formas de participación, más o menos fomentadas o facilitadas por los servicios de salud, dependiendo de las organizaciones y los contextos.

Además, hemos de tener en cuenta que:


EN EL MUNDO DE LOS SERVICIOS, EL CLIENTE SIEMPRE PARTICIPA EN EL PROCESO.

Si vamos en un taxi, decidimos el destino. A veces el taxista nos pregunta: ¿por dónde vamos?, por donde usted diga. No, dígame por donde prefiere, etc.

O en una peluquería: ¿le lavo el pelo?, ¿quiere el agua más caliente? ¿cómo se lo corto? ¿le tiño? ¿de qué color? Etc. etc. El cliente participa en el proceso de servicio.

Lo que ocurre es que en el servicio sanitario, la persona está en ocasiones más desvalida. Tiene algo que no funciona, un dolor, un riesgo de muerte. Eso le coloca en una posición des-valida respecto al profesional sanitario. Por ejemplo en una colonoscopia, o cuando entras en quirófano para una apendicectomía, etc.

En procesos agudos, en los que, a veces, la capacidad de toma de decisiones de la persona está mermada, el profesional debe asumir la toma de decisiones. Es claro en una urgencia por un traumatismo craneoencefálico con pérdida de conciencia.

Pero en otros procesos, la mayoría, que son crónicos, el paciente está “sano”, está en posesión de todas sus capacidades, no está “de baja”, está trabajando o realizando su actividad normal. Puede estar tomando medicación, puede requerir controles periódicos. Pero ella  puede dirigir el proceso de atención, con la ayuda, con el consejo de un profesional cualificado.
Con la mayor formación de las personas, con las nuevas tecnologías de la información, con unos servicios que tienen más en cuenta la opinión de las personas, la participación aumenta. Es una evolución gradual que, llegado un punto, supone un verdadero cambio de paradigma en la consideración del paciente / persona / ciudadano.


EVOLUCIÓN EN LA ATENCIÓN A LA SALUD MENTAL

Para entender mejor este proceso de cambio en el rol del paciente, que se ha producido durante los últimos 30-40 años, voy a ponerles el ejemplo de la atención a los problemas de salud mental.

Desde tiempos inmemoriales, y hasta los años 70 del pasado siglo, la atención se concentraba en los hospitales psiquiátricos, los llamados manicomios. La persona, el paciente, era internado, muchas veces de por vida. No tenía voz. No tenía derechos. No tenía libertad. Podemos decir que no era persona. El proceso de institucionalización lo despersonalizaba. Recibía, de forma pasiva, y a veces involuntaria, el tratamiento que los profesionales consideraban correcto.

Recordemos el contexto social: menor formación de la persona afectada y de su familia; menores medios económicos; no había cobertura sanitaria pública universal; no había posibilidad de elección; no había democracia; los medios técnicos para la atención, y los equipos profesionales, eran menos eficaces.

En los años 80 y 90 se desarrollan otros servicios: unidades de hospitalización breve en hospitales generales, centros o equipos de salud mental, y también se desarrolla la atención primaria, con los centros de salud, que ofrecen atención con un enfoque integral psicológico, físico, social. El paciente recibe la atención que cada uno de estos recursos considera adecuado, según la situación: medicamentos, psicoterapia, internamiento, etc.

Progresivamente, y cada vez con más presencia en la primera década del siglo XXI, se desarrolla una red de “dispositivos intermedios”, que tienen carácter de apoyo para la recuperación de la persona con problemas de salud mental. Centros de Rehabilitación Psico Social y Laboral, centros ocupacionales, programas de empleo con apoyo, centros de día, viviendas tuteladas, miniresidencias, etc. En algunas CCAA estos dispositivos dependen de la Consejería de Sanidad, en otras, de la Consejería de Asuntos Sociales. En todo caso, se intenta lograr una buena coordinación para ofrecer la continuidad de cuidados. El paciente recibe diferentes tipos de atención y se incorpora a diferentes programas.

En los últimos años va concretándose un cambio de paradigma. El paciente, la persona, toma la palabra. Hay una participación activa. Hay un reconocimiento de derechos. La persona tiene capacidad de tomar sus decisiones.

Son personas activas, conectadas, que utilizan responsablemente servicios conectados, integrados. Las personas, los pacientes, se convierten en protagonistas del proceso de atención y de la coordinación de los procesos, apoyados y guiados por los profesionales sanitarios.

Lógicamente, la capacidad de autonomía es diferente en cada persona, y la capacidad de auto-gestión varía. Pero esta es la tendencia, gracias a la mejor formación, a la atención temprana y menor cronificación de los procesos, a la disponibilidad de nuevas tecnologías de comunicación, que permiten contactar con los profesionales sin necesidad de desplazamientos, etc.

Una muestra de este cambio es la aparición de las asociaciones de familiares de enfermos mentales (FEAFES) en los años 80, su papel transformador a lo largo de 30 años, y su evolución. El año pasado FEAFES cambió el nombre a Confederación Salud Mental España. Los pacientes, “expertos en primera persona”, tienen cada vez más participación y capacidad de decisión en esta organización, y crean sus propias asociaciones. Los cambios en los nombres expresan un cambio de paradigma, de “enfermo” a persona con capacidad de recuperación y vida autónoma.


3-. LA PERSONA COMO INTEGRADORA DE LOS PROCESOS

Hay un cambio cultural, de capacitación. A Principios del siglo XX la mayor parte de los  españoles eran analfabetos. Hoy la mayor parte tiene formación y acceso a medios de información.

Ha habido  una evolución en las leyes, como la legislación sobre consentimiento informado, derechos y deberes de los pacientes, etc.

La persona integra los procesos.
La persona gestiona la continuidad.

En 1950 pocos tenían teléfono, en 1990 pocos tenían móvil o internet… Hoy es normal el manejo de teléfono móvil, Email, Skype, … Y cada vez es más fácil utlizar dispositivos de monitorización de parámetros vitales a domicilio (tensiómetro, electrocardiógrafo, ecógrafo, glucemia, función pulmonar, etc.), transmitir los datos al centro sanitario y recibir consejo profesional vía telemática.


¿CUÁL ES EL ROL DE LA ATENCIÓN PRIMARIA?

¿No hace falta entonces la atención primaria? ¿Se pierde el rol de puerta de entrada, coordinador de las derivaciones, seguimiento del paciente con visión global, etc.?

Desde luego que hace falta. Aunque las personas asuman un papel protagonista en el proceso de atención, podemos hablar de co-protagonista. El papel del profesional sanitario sigue siendo clave. Y, en la función de coordinación e integración de procesos, la Atención Primaria puede ser la mejor ubicada en el sistema sanitario para hacer esa función. Conoce los diferentes dispositivos sanitarios y sociales, y puede conocer y facilitar el acceso a los otros recursos sociales, educativos, deportivos, etc., que contribuyen a la salud de las personas y con los que puede interactuar.

Muchas personas, sin el apoyo de un equipo de profesionales cualificado e independiente, pueden perderse en la maraña de ofertas de curalotodo.


NUEVO PARADIGMA

Pensemos en nosotros mismos o en nuestros familiares cercanos. ¿”Soy” un “enfermo”, o soy una persona sana? ¿”Estoy” padeciendo una “enfermedad”, o me encuentro bien?
¿Dónde están los límites?

Un límite puede ser la pérdida de funciones que hace que no podamos realizar las tareas habituales. Estamos de “baja”. “Estamos” enfermos. Por ejemplo por una neumonía. Pero al pasar ese proceso, nos dan el “alta”. Estamos sanos. Sin embargo, puede que tengamos diabetes y estemos tomando medicación todos los días. ¿Estamos enfermos?. No estamos de baja. Tenemos autonomía. Realizamos las actividades normales.

La mayor parte de los procesos de “enfermedad” que nos afectan en nuestra sociedad actual son crónicos. Personas adultas, inteligenets, bien formadas y entrenadas, pueden gestionar estos procesos y mantener su autonomía. Hablamos de:

Persona activa / conectada, que utiliza responsablemente servicios conectados, coordinados / integrados de continuidad y proximidad, y autogestiona sus procesos de salud / enfermedad

Persona que participar activamente en la toma de decisiones sobre sus propios procesos, auto-gestión, co-gestión…

Persona que puede participar activamente en el diseño de servicio, planificación, organización… (asociaciones; consejos…)

Este nuevo paradigma requiere:

Educación, formación, acceso a información, normativas (consentimiento informado, acceso a historia, capacidad de elección, …),

Aprovechar la experiencia del paciente, informes, organizationes que aprenden escuchando al “experto en primera persona”…

Co-operación en condiciones de “equidad” con el Equipo de AP…, parte del equipo…

Atención centrada en el paciente y en la persona significa no solo hacer los servicios para la persona sino con y a través de la persona… No solo atender los deseos, o responder a las necesidades… El ciudadano / paciente es  parte clave, protagonista, del proceso de atención.

Pero:

Centrada en el paciente o en la persona, no significa trasladar la responsabilidad los gastos al paciente, reduciendo presupuestos,

Ni significa trasladarle el peso de las decisiones técnicas, clínicas, (abuso del consentimiento informado / sin informar)…

Tampoco significa ar el dinero al paciente y que él “compre” servicios: cheque dentista, cheque bebé, cheque guardería, prestación económica para cuidador familiar … Esto pueden ser soluciones de emergencia, cuando no hay servicios. Pero es más eficiente y ofrece más calidad, desarrollar servicios profesionales acreditados, y hacer que sean accesibles a todos los que los neceistan mediante financiación pública.


UNA NUEVA MIRADA DEL PROFESIONAL DE ATENCIÓN PRIMARIA

Este nuevo rol de la persona, del paciente, que se convierte en co-protagonista del proceso de atención, requiere también que los profesionales de Atención Primaria aprendan una nueva forma de relacionarse con ellos.

De alguna manera, el profesional de este “nuevo paciente” se convierte en un entrenador. Un consejero. Es una persona adulta, capaz, bien formada, que pide consejo y puede cuestionar las decisiones, o reformularlas con el profesional.

Desde luego no hay blancos y negros. Hay una evolución de grises. Hay situaciones en las que el paciente se deja llevar y no quiere saber nada. Hay situaciones en las que no está en condiciones de tomar ninguna decisión. El profesional consulta con la familia y, en algunos casos, la familia asume el control (niños, personas con la capacidad cognitiva deteriorada, etc.). Es un balance dinámico.

Pero la mirada y la actitud del profesional deben cambiar. Debe prepararse para colaborar con una persona que sufre un proceso, a veces agudo, a veces de larga duración (bronquitis, hipertensión, malestar intestinal, dolor de espalda, diabetes, depresión, conjuntivitis, etc.) y que le pide ayuda para resolver ese problema. El paciente, la persona, sigue desarrollando su trabajo, o aspira a poder hacerlo pronto. Pide consejo, orientación. Pide una relación adulta, no dependiente. La persona quiere ser vista como persona, no como número de historia clínica. La persona espera que le miren a los ojos, no como en ocasiones en las que el profesional de atención primaria solamente mira al ordenador. La persona quiere ser escuchada y sentir que el profesional le escucha, atiende y entiende su problema. La persona que pide consejo no pretende saber más que el médico. Necesita su consejo, pero como persona adulta, inteligente, capacitada, que merece respeto, atención y afecto.

La persona que confía en el profesional sanitario, que le cuenta su intimidad, que acepta su consejo experto, quisiera sentir que cuenta con un amigo.

El profesional no es un tramitador de prescripciones, de órdenes de analíticas o derivaciones, o de bajas laborales. El profesional de atención primaria el mejor situado para tener una visión de conjunto de los problemas del paciente, y para colaborar con él en la integración de los procesos de atención y la garantía de continuidad y calidad.


¿QUÉ NECESITO DE LA ATENCIÓN PRIMARIA?

¿Cómo me gustaría a mí? ... Tener un entrenador, un profesional cualificado en quien confío y que me puede aconsejar, un amigo:

-   al que le pueda consultar por e-mail o por teléfono o skype, para que me oriente en las decisiones a tomar: ven a consulta, ves a ver a tal o cual servicio. Mándame tus parámetros, tal y tal, etc.:
- que me pueda atender en consulta para exploración, diagnóstico y tratamiento, cuando sea preciso…

- que haga el seguimiento del proceso a través de la red de servicios, si es necesario…

- que me oriente en cuanto a recomendaciones sobre mantenimiento y mejora da la salud (encuentro periódico, envío de algún documento, apps recomendadas, riesgos, etc.): promoción de la salud y prevención de enfermedades.

Siguen siendo válidas y convenientes las funciones de PUERTA DE ENTRADA, DERIVACIÓN, CONTINUIDAD, INTEGRACIÓN, ASEGURAR CALIDAD, ORIENTACIÓN A LA COMUNIDAD: PROMOCIÓN DE SALUD Y PREVENCIÓN…

PERO: El paciente no es solamente un “cliente” que recibe servicios, sino que es un aliado, un socio…


¿QUÉ NECESITAN LOS PROFESIONALES DE ATENCION PRIMARIA?

Formación y actualización clásica (no vinculada a la industria farmacéutica). Buena formación clínica; visión integral del paciente y su entorno (considera a la persona, no a un órgano o un síntoma). Buena formación en relación médico-paciente. Adaptarse a las características culturales, etc. Luchar contra las inercias que insensibilizan (computadora o paciente)… Paciente como número, no-adulto, …

Condiciones de trabajo: espacios, tiempos…

Motivación, remuneración, carrera profesional…

Dotación adecuada de profesionales. Perfiles, roles, funciones (debate de prescripción de enfermería)

Clima de trabajo. Contar con los profesionales. Simplificar y reducir cargas administrativas. …

Además, para abordar el nuevo rol del paciente / ciudadano, los profesionales se deben entrenar en ser entrenadores, en saber comunicar, en ser socios, partners, co-gestores…

Y, desde luego, cuidar al Cuidador (formal, professional) (informal, familia)



4- LOS RIESGOS DEL “EMPOWERMENT”

Conviene tener en cuenta que el empoderamiento de los pacientes, de las personas, tiene también riesgos.

Por ejemplo, hipermedicalización / sobreutilización / fragmentación de los procesos de atención, pérdida de la continuidad / contraindicaciones / pérdida de calidad, “invento” de enfermedades… (a veces nuestros programas de seguimiento, de cribado…: balance, evaluación permanente, equilibrio).

La persona menos formada puede ser más vulnerable a:

      Publicidad directa o encubierta
      Control de líderes opinión / asociaciones (modelo de financiación de formación e investigación), redes sociales…
      Control de aplicaciones IT, Big-Data, etc. (¿qué debes comer, qué debes pedir que te prescriban, qué debes pensar, cómo debes vivir?)

¿Quién tiene realmente el poder? ¿Quién está empoderado?

Un nuevo modelo requiere un control de los mecanismos en que los otros agentes del sistema de salud y del sistema económico influyen en los procesos de atención. Singularmente, de los procesos de financiación de la formación de profesionales y de pacientes, de los procesos de financiación de la investigación, y de los procesos de financiación de las asociaciones de profesionales y de pacientes. Debe haber un control y un equilbrio en estos procesos.

También de los nuevos sistemas de gestión de la información, las grandes bases de datos de historias clínicas, y la enorme cantidad de información generada en el uso de teléfonos móviles y otros dispositivos. Esa información puede ser gestionada por empresas que van a orientar la oferta de servicios (y la generación de demanda) para obtener beneficios económicos. Estas dinámicas deben ser monitorizadas y orientadas al beneficio de las personas y los pacientes.

Lo mismo ocurre con las aplicaciones específicas de salud. Muchas de ellas pueden ser muy útiles. Otras pueden generar nuevas demandas innecesarias y sobre-medicalización.

En este momento no hay capacidad de controlar todas estas iniciativas en la red.


5- VALORES COMUNES EN LOS QUE BASAMOS NUESTRAS DECISIONES


Finalmente, la orientación de los procesos de atención irá en una u otra dirección según los valores y los intereses que muevan a los protagonistas.

- Valores Institucionales

Europa es muy diversa. Pero, a pesar de las diferencias, todos los países de la UE tienen unos valores compartidos, una aspiración común para sus sistemas sanitarios. De alguna manera podemos hablar de un Modelo Sanitario Europeo que se puede sintetizar en los Valores Comunes definidos el Consejo de Ministros de la Unión en 2006:

Estos valores comunes, estos pilares de los sistemas de salud de los Estados Miembros son Universalidad, Equidad, Solidaridad y Acceso a unos servicios sanitarios de alta calidad y seguridad. Permítanme que analice, brevemente estos cuatro grandes rasgos, que están íntimamente relacionados entre sí, y dependen los unos de los otros.


- Valores personales

En este caso a los profesionales de Atención Primaria.

¿En qué valores fundamentamos nuestro trabajo como profesionales y como organización? ¿Qué nos mueve?

Motivación extrínseca, intrínseca, trascendente:

Extrínseca: Reconocimiento social, remuneración por la consulta, reconocimiento de los compañeros…

Intrínseca: Compromiso con el trabajo bien hecho, ganas de aprender y superarse…

Trascendente: Acudir a la llamada del paciente: intentar salvar su vida, aliviar el sufrimiento, consolar… altruismo.

Respeto hacia el paciente, honestidad, sobriedad, responsabilidad, transparencia,
Defensa del derecho a la atención sanitaria de calidad de de todas las personas,

Búsqueda de la equidad en la financiación y en la distribución: posición de muchos profesionales y de las asociaciones de profesionales ante la pérdida de atención a los inmigrantes; debates en torno a los copagos (2 millones de personas no pueden comprar las medicinas recetadas por sus médicos, discontinuidad del tratamiento, etc.): lo primero es atender… derecho humano, derecho a la vida…


Decía Einstein:
Desde la estaca hasta la bomba atómica la tecnología ha avanzado mucho
Pero las intenciones, las motivaciones son las mismas

Las condiciones sociales, económicas, culturales, han cambiado mucho. Las tecnologías, tanto en los dispositivos como en las formas de organzación han cambiado mucho.

Pero las motivaciones son las mismas. “Si es posible curar, si o es posible aliviar el dolor, y en todo caso consolar”. Y los directivos tienen que saber gestionar esta nueva situación, estas nuevas posibilidades, haciendo que la atención primaria sea soporte, facilitador de la integración de servicios, pero donde el paciente, la persona, es el eje, el co-protagonista. Y deben hacerlo si olvidar reflexionar sobre los valores que fundamentan su toma decisiones.


lunes, 22 de febrero de 2016

Por la dignidad y respeto a la Atención Primaria y los pacientes

Me envía un compañero esta Carta abierta a la Presidenta de la Comunidad de Madrid.

En ella refleja una situación que afecta negativamente a las posibilidades de ofrecer una calidad adecuada en la atención primaria de salud, debido al exceso de presión asistencial. Por su interés la reproduzco en este blog.


Por la dignidad y el respeto que se merecen la Atención Primaria y los pacientes que por ella son atendidos.

Madrid 21 de febrero de 2016

Estimada Sra. Dña. Cristina Cifuentes:

Como máxima responsable de la Comunidad de Madrid quiero poner en su conocimiento una situación que afecta y puede suponer un grave riesgo para parte de sus ciudadanos. Trabajo como médico de familia en el centro de salud “Mirasierra”. Desde hace años venimos soportando una presión excesiva debido al gran número de pacientes asignados a cada profesional (tanto médicos como enfermeras), pero esta situación ha empeorado considerablemente debido a la creación y asignación de varias viviendas por ser actualmente una de las zonas en crecimiento de Madrid. La ley establece (BOE 1575/1993 de 10 de septiembre) un cupo óptimo de pacientes entre 1500 y 2000 por facultativo de atención primaria, pudiéndose aumentar hasta un 20% en casos excepcionales y plenamente justificados. Pues bien, en nuestro centro se superan los 2400 en la mayoría de los cupos y algunos están cerca de los 2600.

Que quede claro que me gusta mucho mi trabajo, que he defendido siempre la sanidad pública y que he participado activamente para el buen desarrollo de la Atención Primaria y la medicina de familia en las que creo firmemente. No me importa trabajar mucho, con cierta presión si las circunstancias lo exigen, pero lo que no estoy dispuesto es a asumir una situación que por negligencia y falta de capacidad de los gestores responsables se convierta en un riesgo para los pacientes que atiendo. Es imposible atender bien a una población, cada vez más envejecida y con importantes patologías crónicas con tal número de pacientes. Lo más preocupante es que a medida que aumenta su número, se disminuye proporcionalmente el tiempo de atención y aumenta exponencialmente la probabilidad de error. La práctica médica convive con cierta probabilidad de error pero nunca debería ser debido a circunstancias ajenas al propio acto médico como recursos materiales y humanos inadecuados para dar atención correcta y de calidad.

El papel del médico de familia es crucial para la adecuada atención sanitaria al ciudadano, para coordinar la asistencia que recibe un paciente de los diferentes especialistas, para impedir interacciones de medicamentos prescritas por los diferentes médicos, para adecuar los tratamientos a las situaciones y características personales y familiares, para detectar prontamente las diferentes patologías y decidir y coordinar la necesidad de atención en otros niveles asistenciales, para realizar actividades preventivas, etc. En nuestra sanidad pública, sin esta capacidad de gestión del paciente y de atención a sus necesidades reales, sin más beneficio que los esperables y deseables para él, la probabilidad de cometer errores, la posibilidad de realización de pruebas innecesarias o incluso perjudiciales, el peregrinar entre diferentes especialistas sin clara justificación o las interacciones de fármacos prescritos en diferentes ámbitos sería enorme.

Es por ello, porque creo en el papel del médico de familia y la importancia que tiene el que trabaje bien para nuestra sanidad pública, por lo que ruego respeto hacia su trabajo. Si, solicito reconocimiento y respeto. Y si se da importancia al trabajo que realiza se han de establecer las medidas necesarias para que trabaje bien. Entre estas medidas se establecieron algunas que eran consideradas básicas en nuestro sistema sanitario, como el trabajar en equipo, el delimitar las zonas básicas de salud, el tener tiempo para la formación y la docencia, el crecer investigando, y el tener unas poblaciones (cupos) ajustadas de forma que pudieran ser bien atendidas.

La considero una persona sumamente razonable, sensible a los problemas de los ciudadanos de los que es responsable, que cree, porque además lo ha vivido, en las cualidades de la sanidad pública y que la defiende a pesar de que en su propio partido otros hayan pretendido en épocas anteriores desviar la atención hacia los sectores privados para beneficio de terceros. Es por ello que apelo a su capacidad y confío en que de alguna forma pueda cambiar la tendencia que se manifiesta ahora en nuestro centro pero que sin duda será el futuro de otros muchos. Herramientas hay, lo que hay que hacer es querer y cambiar la situación.

Es evidente que si envejece la población y cada vez hay que atender a muchas más patologías crónicas en situaciones mucho más desfavorecidas y que requieren mucha mayor cantidad de cuidados, se necesitarán más profesionales para no disminuir la calidad que tenemos ahora. Pero hay otras herramientas de gestión que no se aplican y que no son imposibles, como ajustar la población por criterios de enfermedad o cronicidad (para eso están los nuevos sistemas de información), cambiar la delimitación de las zonas básicas (nuestro centro está rodeado de otros que no superan los 1800 pacientes por cupo pero parece un imposible la modificación de las zonas básicas por parte de Ordenación Sanitaria y no debería ser así) y evidentemente aumentar los recursos allí donde se demuestre su necesidad y se precisen.

De verdad que espero que haga algo por el bien de nuestros pacientes. No me dirigiría a Vd. si antes no lo hubiese hecho con los que nos gestionan. Todos estamos en el mismo barco, y en esta ocasión un marinerito que lleva remando muchos años se dirige al capitán, pero por una causa que considero justa y prioritaria……hay una vía de agua enorme y solo doy la voz de alarma para que no tengamos que lamentarlo el día de mañana diciendo que solo se salvaron unos pocos y que los demás se hundieron por la ineptitud de algunos.

Fdo: Joaquín Morera Montes Médico de Familia

sábado, 29 de junio de 2013

GASTO SANITARIO Y ATENCIÓN PRIMARIA



Comentaba acertadamente Javier Padilla en Diario.es los datos de la Estadística de Gasto Sanitario Público (2002-2013), publicados recientemente por el Ministerio de Sanidad, llamando la atención sobre la disminución del peso relativo de la Atención Primaria en el conjunto del Gasto Sanitario durante los últimos años, y sobre sus consecuencias en el diseño del modelo sanitario.

Complementando ese análisis me he fijado en el componente principal del gasto sanitario que es el gasto en personal. ¿Por qué? Porque si bien se puede argumentar que en los hospitales hay más gastos de capítulo II (hostelería, medicación, consumibles, prótesis, etc.) que van a depender de la mayor o menor actividad, etc., en cambio, la dotación de personal es la capacidad, el principal recurso, que nos va a permitir realizar mejor o peor la actividad asignada a cada ámbito asistencial.

Pues bien, confirmando el análisis de Padilla, en el periodo 2009 a 2011 el gasto en Personal de los Hospitales gestionados por las CCAA disminuyó un -2,03%, mientras en Atención Primaria disminuyó un -5,29%, una proporción mucho mayor.

Si ampliamos el periodo de observación, entre 2002 y 2009 (antes de que disminuyeran drásticamente los ingresos públicos como consecuencia de la crisis, del aumento del fraude fiscal y de las medidas de rescate a las instituciones financieras) vemos que el gasto en Personal de los Hospitales había aumentado un 101,02%, mientras que en Atención Primaria lo había hecho un 92,36%. También en época de bonanza se creció menos en Atención Primaria que en Atención Hospitalaria en el conjunto del SNS.

Pero, ¿puede haber diferentes políticas, diferentes formas de priorizar los gastos en los presupuestos?¿observamos la misma evolución en todos los Servicios Regionales de Salud? Podemos hacer este mismo análisis en las CCAA para ver si hay diferencias en las políticas o las prioridades. Por ejemplo, en Castilla-La Mancha.

Entre los años 2009-2011, en la crisis, vemos que hay un ajuste en gasto de personal en los Hospitales de un -1,79%, similar a la reducción en el ámbito nacional. Sin embargo, en Atención Primaria la reducción es menor que en los hospitales y mucho menor que en España, un -0,23% frente a un -5,29%. Es decir, se intentó mantener el esfuerzo en la Atención Primaria.

Podemos analizar a continuación qué políticas se impulsaron en la época de crecimiento económico. Vemos que desde el año 2002 hasta el año 2009 el gasto en Personal de Atención Primaria creció un 165,92%, frente al 92,36% de la media española. Si en 2002, el peso de la Atención Primaria en el gasto total de personal era de 28,6% en España y de 26,4% en Castilla-La Mancha (¡dos puntos menos, antes de las transferencias!), en 2011 el peso de la Atención Primaria en España había bajado a 27,1% mientras que en Castilla-La Mancha había crecido a un 28,6%, colocándose un punto y medio porcentual por encima de la media nacional.

El gasto sanitario por persona en Castilla-La Mancha era un 12,64% menor que la media nacional en 2002. Poco a poco se consiguió que el gasto sanitario por persona se equiparara a la media nacional (en 2011 dicho gasto fue un 2% superior a la media). Ese crecimiento del gasto se destinó a mejora de plantillas, mejoras salariales, más y mejor infraestructura, informatización, etc. 

Los números también muestran las políticas. En Castilla-La Mancha el gobierno apostó por un crecimiento del gasto sanitario proporcionado al nivel de renta de España y al crecimiento del gasto sanitario medio del país, con una apuesta diferenciada por la Atención Primaria. En la primera fase de la crisis, también se desarrolló una política centrada en mantener la capacidad de los recursos humanos, sobretodo, como muestran los números, en Atención Primaria.