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sábado, 30 de julio de 2016

¿Impulso a la calidad o cortina de humo?


La creación en el Reino Unido de una figura llamada “Guardián Nacional” para promover una cultura de confianza, en la que los profesionales sanitarios se sientan apoyados y seguros cuando comuniquen eventos adversos, es muy positiva. Puede mejorar la información sobre problemas reales de seguridad y puede contribuir a resolverlos. Deseamos el mayor de los éxitos a Henrietta Hughes, responsable de esta nueva tarea.

Sin embargo, esta decisión, que busca mejorar la seguridad y la calidad, es contradictoria con otras decisiones que se han tomado en el NHS England, que van precisamente en la dirección contraria. El que fuera hace años un modelo ejemplar de sanidad, se ha visto deteriorado progresivamente por dos factores simultáneos: los recortes presupuestarios y la privatización de la gestión. Menos recursos y buena parte de los menguados recursos restantes derivados a intermediarios, contratistas, especuladores, pillos, que aprovechan la desregulación del sistema sanitario inglés para obtener pingües ganancias que se traducen en la sobrecarga de los profesionales, la falta de medios, las listas de espera, la fragmentación y discontinuidad de la atención, deteriorando la calidad y la seguridad, como han mostrado los informes que, precisamente, han sido pie para la creación de esta nueva figura. ¿Será una nueva cortina de humo? Esperemos que no, porque el tema es importante y grave.

La UE estimó que las reacciones adversas a los medicamentos mataban a 197.000 ciudadanos de la UE cada año (¡540 cada día!), con un coste en atención sanitaria de 79.000 millones de euros (1). 

En el documento Agenda de la Unión Europea sobre la calidad de la atención sanitaria con especial énfasis en la seguridad de los pacientes (EXPH 2014), se insiste en dos aspectos: la mejora de los sistemas de información, y la formación y participación de los profesionales y los pacientes (2).

Muchas iniciativas han contribuido a mejorar la seguridad de los pacientes en España, como la Estrategia de Seguridad del Paciente del Sistema Nacional de Salud, desarrollada desde 2005, o la creación de la Asociación Española de Gestión de Riesgos Sanitarios y Seguridad del Paciente por Francisco Martínez López (3). En todas estas iniciativas, la información y la participación de los profesionales es fundamental. Conviene no olvidar que solamente se notifican y documentan un 5% de los eventos adversos (4).

El “Guardián Nacional” está muy bien. Lo aplaudimos. Pero no es el tratamiento adecuado para la enfermedad del NHS England. Desde luego no es suficiente. Se debe recuperar el espíritu de servicio público, la dotación adecuada, la gestión pública eficiente. Des-mercantilizar el sector (incluyendo muy especialmente el sector farmacéutico, y la enorme presión del marketing sobre los prescriptores) será la mejor medida para aumentar la seguridad y la calidad en la atención a los pacientes. 
Referencias

(1) European Commission (2008) Strengthening pharmacovigilance to reduce adverse effects of medicines. Memo / 08 / 782. Press Release, Brussels, 10 December November 2008.

(2) Expert Panel on effective ways of investing in health (EXPH). Final Report on Future Agenda on quality of health care with a special emphasis on patient safety, 9 Oct 2014. http://ec.europa.eu/health/expert_panel/opinions/docs/006_safety_quality_of_care_en.pdf

(3) Martínez López F, Ruiz Ortega JM (2001). Manual de Gestión de Riesgos Sanitarios. Díaz de Santos. Madrid.

(4) Bañeres J et al (2006). Sistemas de Registro y Notificación de incidentes y eventos adversos. Ministerio de Sanidad y Consumo.



jueves, 28 de julio de 2016

¿Mandaba la Troika?


Durante la crisis financiera varios países europeos (España, Portugal, Grecia, Irlanda, etc.) fueron sometidos a planes de reformas impuestos por la llamada “Troika”: UE, FMI, BCE (la Comisión Europea, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo). Se decía: lo manda la Troika.

Las políticas de la mal llamada “austeridad” (término usado en el neo-lenguaje para definir recortes) se tradujeron en la práctica en transferir recursos de los pobres, los trabajadores, las clases medias, los empresarios de la economía real, hacia los ricos, las grandes corporaciones y los bancos. Una crisis causada por la codicia de los altos ejecutivos de las entidades financieras y la desregulación del sector financiero que los gobiernos de EEUU y Europa habían permitido durante los últimos 20 años (y que no han corregido todavía), se ha resuelto dando más dinero a los causantes de la crisis.

Algunos acontecimientos recientes ayudan a explicar por qué se gestionó la crisis de esa manera.

Resulta que Durao Barroso, Presidente de la Comisión Europea durante 10 años (2004-2014), responsable de la gestión de las respuestas a la crisis (y de su no previsión), ha sido fichado por Goldman Sachs con un salario no despreciable.

Ahora nos enteramos que José Viñals, director de Asuntos Monetarios y Mercados de Capitales del FMI durante la gestión de la crisis (los últimos siete años), ha sido nombrado Presidente del Banco británico Standard Chartered, con un sueldo anual de 1,49 millones de euros por cuatro días de trabajo a la semana. La Presidenta del FMI no se escandaliza sino que le felicita. “Demuestra la alta estima en que es tenido, por su experiencia, capacidades y visión de los asuntos financieros”. ¿Pero estimado por quién? ¿Por los millones de desempleados? ¿Por los trabajadores con salarios que no llegan a fin de mes? ¿Por los pacientes que no pueden pagar las recetas? ¿Por los inmigrantes que son insultados, porque algunos damnificados de la crisis de aquí les echan la culpa de su precariedad, sin darse cuenta que la responsabilidad de su pérdida de derechos recae en esas entidades financieras que causaron la crisis, se llevaron el dinero de las inversiones tóxicas, se llevaron el dinero de los rescates, y se siguen llevando el dinero (uno de cada cuatro euros de los Presupuestos Generales del Estado) para pagar la deuda que asumió el Estado porque tenía que rescatar a los bancos?

Es tan brutal que cuesta digerirlo.

El tercer miembro de la Troika, el Banco Central Europeo, que ya inyectó más de un billón de euros a los bancos durante la crisis, anuncia ahora que habrá que ayudar otra vez a los bancos, en este caso italianos. Por pura coincidencia, el Presidente del BCE, Mario Draghi, venía de trabajar como vicepresidente para Europa en Goldman Sachs, cuando el comportamiento codicioso de las entidades financieras gestaba la crisis de las hipotecas basura y la Gran Recesión (2002-2006).

¿Quién creen ustedes que mandaba y manda realmente? ¿La Troika o los bancos?

Al menos, los partidos políticos y las organizaciones sindicales, en los ámbitos nacionales y europeos, deberían hacer oír su voz con fuerza criticando estos comportamientos y deberían tomar medidas para que no vuelva a ocurrir. Es un mal ejemplo desmoralizador para los ciudadanos que sentimos que nos toman el pelo miserablemente. Si esas conductas son legales, debe cambiarse la ley: prohibición radical de puerta giratoria y control minucioso de los ingresos y patrimonio de estas personas desde que dejen sus cargos, sean del partido político que sean.

Estos ejemplos ponen en evidencia que el sistema no funciona (es decir, que funciona para los más poderosos pero no para la mayoría de las personas) y que debe cambiarse si queremos una sociedad sin desigualdad, sin xenofobia, sin terrorismo, con respeto a la dignidad de las personas, con respeto a los derechos humanos, con oportunidades de vida en plenitud para los jóvenes y los mayores, porque todo está relacionado. No es imposible, pero para ello es necesaria otra política. Desde la raíz.

jueves, 23 de abril de 2015

A veces los "lapsus" dicen la verdad.


 Hay quien ha escuchado decir que el gobierno del PP ha trabajado mucho para “saquear” a España y a Castilla La Mancha… Han dicho que se trata de “lapsus”, errores verbales que, en ocasiones, traicionan el discurso “oficial” expresando lo que de verdad piensa el inconsciente. ¿Quién puede saberlo sin ver la mente de una persona? Pero lo que, lamentablemente, sí ha visto y sufrido mucha gente en estos últimos cuatro años es que se han “saqueado” los derechos de miles de españoles y de castellanomanchegos mientras algunas personas, muy pocas, tenían dinero bastante para comprarse un cigarral.

-Lo ha visto el Instituto Nacional de la Seguridad Social (Gobierno de España) que en su Estadística sobre Afiliados en Alta a la Seguridad Social (media mensual) señala que hay 77.501 trabajadores menos en Castilla-La Mancha entre junio 2011 (689.117) y marzo 2015 (611.616). No uno ni diez. 77.501 menos.

-Lo ha visto la Defensora del Pueblo de España que, en el Informe Anual 2014 del Defensor del Pueblo, detalla que en Castilla-La Mancha hay pacientes que esperan más de 12, más de 24 y más de 30 meses para ser atendidos desde que se les indicó la intervención. El 36% de las quejas publicadas sobre listas de espera en el Informe son de CLM, que tiene menos del 5% de la población española.

-Lo ha visto el CSIF de CLM, que en abril de 2015 denuncia la falta de transparencia de las listas de espera y demanda información sobre los niños operados en clínicas privadas de Madrid. Este sindicato pide que se paralicen todas las derivaciones de pacientes a clínicas privadas, y que se optimicen los recursos propios del Sescam para mejorar la calidad asistencial y de esta manera los pacientes no tengan que desplazarse fuera de sus lugares de residencia salvo casos excepcionales. Desgraciadamente, el deterioro de todo tipo que ha sufrido la sanidad castellano manchega en estos últimos años ha condicionado unos niveles de desencanto y de pérdida de calidad en nuestra sanidad jamás vistos antes.

-Lo ha visto Amnistía Internacional, que en su informe de 20 de abril denuncia que Castilla-La Mancha es la que más ejerce la exclusión sanitaria, exigiendo pagos o compromiso de pagos a pacientes que no tienen medios y dejando sin atención a personas con diabetes, enfermedades cardiovasculares y problemas graves de salud. El informe dice que se ha vulnerado el derecho a la atención sanitaria de 749.835 personas en toda España.

-Lo han visto la Intervención General de la Administración del Estado y las Cortes de Castilla La Mancha al mostrar los datos de los presupuestos ejecutados donde se observa que en España se ha recortado el gasto sanitario público en más de un 10% y en Castilla-La Mancha un 20% entre 2010 y 2014.

-Lo ha visto CCOO, que denuncia cómo en CLM hay 85.600 hogares donde todos sus miembros están en paro. Es la región donde más ha crecido la pobreza y donde hay más hogares en riesgo de exclusión social. El 95% de la contratación ha sido temporal y con contratos de poca calidad. Una región más pobre, con trabajadores más empobrecidos y con menos protección social.

-Lo ha visto el Ministerio de Sanidad en el Barómetro Sanitario, donde se señala que las personas que valoraban la sanidad Bien o Muy Bien han disminuido del 74,5% en 2010 al 59,5% en 2013: 15 puntos menos. El doble del deterioro en relación con la media nacional.

-Lo ha visto el Informe de la Asociación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales que denuncia cómo CLM está en los peores puestos en pobreza, en atención social, o en atención a la infancia, con una reducción de un 28,2% en gasto social. Denuncian también que en 2014 se desalojaron de sus viviendas en España a 40.000 familias por impago de hipoteca. Este informe muestra cómo la renta de las familias ha bajado un 10% en los últimos 3 años. Mientras los más ricos y las grandes empresas han duplicado ganancias y no pagan impuestos, o pagan mucho menos de lo que les corresponde.

-Lo ha visto la Cruz Roja que en su Boletín de Vulnerabilidad Social n.9 denuncia cómo en España más de 800.000 personas han tenido problemas para comprar los medicamentos que les recetan los médicos. Y lo ven también los médicos que no pueden atenderles como es necesario, como muestra el Informe de Médicos del Mundo de 2015 sobre los efectos del Real Decreto Ley 16/2012.

-Lo ha visto, en fin, el Banco de España, que en su Información sobre la Deuda Pública de las Comunidades Autónomas muestra que Castilla-La Mancha ha duplicado la Deuda Pública entre finales de 2010 y finales de 2014: de 6.110 millones de euros a 12.858 millones de euros. Con un matiz importante. Entre 2000 y 2010 se hicieron más de 100 centros sanitarios, más de 100 centros sociales, más de 100 centros educativos, plantas de saneamiento, instalaciones deportivas, carreteras, adquisición de tecnología para diagnóstico y tratamiento, informatización de los centros educativos, programas de ayuda a familias numerosas, desarrollo de la ley de dependencia, etc. etc. etc. En estos cuatro años, en cambio, se ha duplicado la Deuda Pública, se ha duplicado el valor de la factura que tendrán que pagar los castallanomanchegos, y mientras tanto se han desmontado y deteriorado servicios y prestaciones para las personas mayores, para las familias, para las personas con enfermedad mental, para las personas en situación de dependencia, para los escolares, para los trabajadores… y se ha frenado drásticamente la inversión en infraestructuras públicas: un erial.

Lo ha visto y sufrido mucha gente. Es un balance desolador que se puede calificar sin exagerar de “saqueo” de los derechos de las personas. A veces los “lapsus” dicen la verdad.

martes, 10 de marzo de 2015

Cada día más de 10 personas se suicidan en España. "Cada suicidio es una tragedia".


Entre 2011 y 2013 el número de personas muertas por suicidio ha aumentado un 21,7% (1).


Los datos hechos públicos por el Instituto Nacional de Estadística ponen de manifiesto que, lamentablemente, los suicidios siguen aumentando en España (INE 2015). En 2013 se quitaron la vida 3.870 personas. Si cada vida perdida por suicido “son demasiadas”, como decía la Directora de la OMS, la doctora Margaret Chan, 3.870 son incalculables. Es demasiado dolor. Si el objetivo del la OMS era disminuir la tasa de suicidios progresivamente, observamos que, por el contrario, en 2013 se registró la tasa más alta desde el año 2000. Por segundo año consecutivo los suicidios han aumentado en España. Es una señal de alarma.

¿Podían haberse prevenido y evitado estas muertes? Sin duda alguna, los programas de prevención contribuyen a reducir el riesgo, detectando situaciones que pueden necesitar ayuda y ofreciendo apoyo adecuado.





¿Por qué se ha producido este aumento? ¿Ha sido en todas las edades?

Los grupos de edad donde más aumentan las personas muertas por suicidio en estos dos años (por encima de la media) son las personas de entre 10 y 24 años, un 59,40% (185 fallecidos en 2013), y las personas de entre 45 y 64 años, un 39,2% (1456 fallecidos). Los años potenciales de vida perdidos son muchos miles. No es aceptable. No podemos resignarnos.





Es posible que en estos años haya habido más factores que han agudizado o desencadenado el riesgo de suicidio (quizá ligados con la crisis económica, falta de empleo, etc.). Es posible, también, que los recortes y la reducción de programas de salud mental hayan dificultado el acceso a los servicios en el momento en que se necesitaban.

En la presentación del documento “Prevención del Suicidio, un imperativo global” (WHO 2014), la Dra Margaret Chan denunciaba que "cada suicidio es una tragedia". “El impacto en las familias, amigos y comunidades, es devastador y perdura mucho después de que la persona querida decidiera acabar con su propia vida”. En este documento, así como en el Plan de Acción sobre salud mental 2013-2015, la Organización Mundial de la Salud insta a los gobiernos a situar la prevención del suicidio como una prioridad.

El Pacto Europeo por la Salud Mental y el Bienestar también incluía entre sus áreas prioritarias la prevención del suicidio. Y, desde luego, la Estrategia de Salud Mental del Sistema Nacional de Salud recogía entre sus líneas estratégicas la necesidad de trabajar en la prevención de la depresión y el suicidio (MSPSI 2011).
En el documento de la OMS citado, se presentan las siguientes conclusiones:

-Los suicidios se cobran un precio demasiado alto.
-Los suicidios se pueden prevenir.
-Se debe limitar en lo posible el acceso a medios para suicidarse (pesticidas, medicamentos, armas, etc.)
-Los servicios sanitarios tienen que incorporar la prevención del suicidio como un componente principal de sus actuaciones. La identificación temprana del riesgo y la atención necesaria adecuada.
-El refuerzo del papel de la comunidad en la lucha con el estigma y en el apoyo y acompañamiento a las personas en situación de riesgo son claves.

Es importante que en España todos los gobiernos y todos los Servicios de Salud vuelvan a situar la prevención del suicidio como una prioridad. Es urgente que se frenen los recortes en los programas de salud mental y que se recuperen y desarrollen los recursos humanos y materiales necesarios para una correcta atención a las personas afectadas y a sus familias. Estos datos son una señal de alarma a la que no podemos dejar de responder.

Nota
(1) El INE advierte que en los datos de 2013 se han incorporado mejoras en la recogida y clasificación de muertes producidas por causas externas, donde están incluidos los suicidios. En todo caso, para valorar la importancia y el impacto del aumento registrado, nos hemos fijado en el aumento por grupos de edad.

Referencias
INE (2015). Defunciones según la causa de muerte. Instituto Nacional de Estadística, 27-2-2015.
MSPSI (2011). Estrategia de Salud Mental del Sistema Nacional de Salud 2009-2013. Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad, 2011.
WHO (2014). Preventing suicide. A global imperative. World Health Organization, 2014.


lunes, 2 de marzo de 2015

18, 24 y hasta 34 meses de espera para ser atendidos.


El Gobierno de Castilla-La Mancha dice que ha reducido las listas de espera. Informes de organismos oficiales se encargan de desmentirle. Hace unos meses fue el Barómetro Sanitario del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, donde Castilla-La Mancha, junto con Baleares, presentaba la peor evolución de las listas de espera entre 2010 y 2013.

Ahora es el Informe del Defensor del Pueblo correspondiente a 2014 y presentado en las Cortes el pasado 26 de febrero, que muestra en un apartado diversas quejas relativas a las listas de espera quirúrgicas.

En ellas se observa cómo, lamentablemente, Castilla-La Mancha es la región sobre la que se denuncian más quejas de listas de espera de toda España. Es decir, teniendo en cuenta el número de quejas que describe el Informe, Castilla-La Mancha con una población del 4,4% sobre la media nacional, tiene el 36% de las quejas que presenta el Informe del Defensor del Pueblo. Las esperas denunciadas llegan a 16, 24 y hasta 34 meses desde que se indicó la intervención. Inaceptable.

Pacientes, familiares de pacientes y profesionales sanitarios han denunciado esta situación en reiteradas ocasiones, sin que el Gobierno corrija la causa (aumento de personal y de medios, mejora de organización, participación de los profesionales). Por el contrario, la única respuesta del Gobierno es seguir recortando servicios en los centros públicos y seguir derivando cientos de pacientes a centros privados de otras regiones españolas.

Esto es lo que padecen los ciudadanos de Castilla-La Mancha, aunque el Gobierno se empeñe en decir que es de día, cuando es de noche. El nuevo gobierno que surja de las urnas el 24 de mayo deberá realizar una auditoría en profundidad de este problema y potenciar una sanidad pública malherida para recuperar la atención sanitaria de calidad que necesitan los pacientes y se merecen los castellanomanchegos.

Defensor del Pueblo. Informe 2014. Madrid, 2015
Ministerio de Sanidad Servicios Sociales e Igualdad. Barómetro Sanitario. Principales variables. Serie histórica 1995-2013. MSSSI, 29 julio 2014.













jueves, 28 de febrero de 2013

NO MÁS RECORTES CON LA EXCUSA DEL DÉFICIT



Es doloroso ver cómo se siguen cerrando centros de día para personas con discapacidad, plazas escolares, centros de rehabilitación, y cómo se recortan ayudas a personas en situación de dependencia, becas de investigación, plantillas de centros sanitarios, o cómo se introducen copagos o se bajan salarios con la excusa del déficit público.

El Objetivo Principal del Gobierno de Mariano Rajoy era crear empleo. Esa fue su promesa electoral. Pero la política económica se ha centrado en la lucha contra el déficit público. Y para ello se ha insistido en los recortes de salarios, de prestaciones sociales (sanidad, educación, dependencia) y de inversión pública. El efecto ha sido que en 2012 ha continuado la destrucción de empleo: el doble de los empleos que se destruyeron el año anterior. Y, además, el déficit ha crecido.

En lugar de intentar recuperar los ingresos públicos, mediante una reforma fiscal en profundidad y una lucha decidida contra el fraude y la evasión fiscal que coloque los ingresos fiscales de España en la misma proporción del PIB que la media de la Unión Europea (8 puntos de diferencia, como nos recuerda el Informe del CES [1]), lo que se ha hecho es recortar el gasto público y con ello destruir empleo y aumentar las desigualdades. Pero al destruir empresas y empleo no se consigue recuperar la actividad económica necesaria para crear nuevo empleo y nuevos ingresos públicos. El PIB que había crecido en 2011 un modesto 0,4%, ha vuelto a caer un 1,4%.

El  duro balance económico de 2012 es que se han destruido 787.240 puestos de trabajo en un año (diferencia entre afiliación media mensual a la Seguridad Social en diciembre 2011 y diciembre 2012 [2]), y que el 25% de la población activa está en paro. Si el objetivo principal era el empleo, el Gobierno ha fracasado. Pero si su herramienta para conseguirlo era la reducción del déficit, tampoco ahí ha logrado el éxito a pesar de los enormes recortes sociales.

El Déficit Público en 2011 fue de 9,4% del PIB y en 2012 ha sido de 10,2% del PIB [3]. El Gobierno se esfuerza por resaltar que si se quitan las ayudas al sector financiero (35.000 millones de euros) el déficit se reduce al 6,7%. Pero el déficit público global incluye esas ayudas, porque hay que pagarlas. Se aduce que las ayudas a los bancos son “coyunturales”, pero esa coyuntura ya se ha dado en 2009, 2010, 2011 y 2012. Si esas ayudas no se hubieran dado, o se hubieran dado con otras condiciones, el déficit sería mucho menor y no hubiera sido argumento para recortar derechos sociales.

Es un círculo vicioso. Precisamente porque ayudamos al sector financiero hacemos déficit y hemos de pedir más dinero al mismo sector financiero. Y por eso, al mismo tiempo, la Deuda Pública acumulada se ha disparado: en 2011 era de 69,3% del PIB y en 2012 ha ascendido a 88,4% del PIB. Es decir, casi 200.000 millones de euros más que deberemos pagar los españoles a los tipos de interés que fijen los bancos.

El pago de los intereses de esa deuda “muerden” también los presupuestos públicos. En 2013 el gobierno ha presupuestado 38.590 millones € para el pago de intereses al sector financiero. La situación resulta más dolorosa si tenemos en cuenta que ese mismo sector financiero contribuyó a calentar la burbuja inmobiliaria ofreciendo hipotecas y préstamos sin garantías suficientes, logrando importantes beneficios para algunos directivos y provocando, al mismo tiempo, la enorme deuda privada del propio sector financiero que el Gobierno está haciendo pagar a los contribuyentes, al transformarla en deuda pública.

Hemos de insistir una y otra vez: el déficit público no lo han causado el gasto sanitario, ni el de educación, ni el de investigación, ni el de dependencia y servicios sociales, ni los salarios de los trabajadores. El Gasto Público en España sigue siendo bajo, 5 puntos por debajo del de la UE. La desregulación de los sectores financiero e inmobiliario, con la creación y el estallido de sus burbujas, y la reforma fiscal regresiva, junto al fraude fiscal, son la causa del déficit público. Pero el coste lo están soportando las familias, las clases medias, los trabajadores, que están perdiendo derechos y prestaciones, que están perdiendo empleos y salarios y están entrando en riesgo de pobreza.


INDICADORES
2011
2012
Tasa de Crecimiento del PIB
   0,4
  - 1,4
%Déficit Público Global./PIB
-  9,4
 -10,2
%Deuda Pública/PIB
  69,3
   88,4
%Desempleados/pob.activa
  21,7
   25,0
Diferencia de media mensual
de Afiliados a la Seguridad Social 
respecto a diciembre año anterior
-355.060
-787.240
Fuente: EU. European Economic Forecast. Winter 2013.
INSS 2013.

Deberíamos aprender de los errores y definir un nuevo rumbo, una nueva estrategia. Hay otras alternativas de política económica y de política social.

Desde luego el primer paso es una reforma fiscal en profundidad (que recaude 80.000 millones de euros adicionales, sin nos equiparamos a la UE), con el refuerzo significativo de la capacidad inspectora de Hacienda para luchar contra el fraude (que el CES estima en el 6% del PIB).

Se deberá recuperar la apuesta por la innovación y fortalecer el sector industrial español y nuestra capacidad exportadora. La investigación tiene que ser una prioridad.

Y, desde luego, se deberían recuperar y fortalecer los Servicios Públicos (servicios sociales, sanidad, educación, etc.) aprovechando su impulso para la creación de empleo estable y para fomentar la cohesión social garantizando los derechos que son de todos. Debe aumentar el Gasto Público hasta la media de la UE (5 puntos más de PIB), y debemos mejorar la eficiencia y la calidad de los servicios en todos los ámbitos, garantizando la equidad en todas las CCAA. El argumento del déficit ha sido una coartada para recortar la sanidad y los derechos sociales. Es vital romper ese círculo vicioso empezando por tomar conciencia de que esa política está equivocada. Y sí se puede.











sábado, 16 de febrero de 2013

Razones para la privatización sanitaria y los recortes



Para llevar adelante la privatización y los recortes de la sanidad pública se utilizan algunas  razones como si fueran verdades comprobadas cuando se trata de opiniones discutibles.

Pondré algunos ejemplos tomados de una declaración de prensa recogida por Europa Press el pasado 9 de enero:


 “Si Madrid no diera 2.700 millones al Fondo de Solidaridad no tendría que externalizar la sanidad”.

Esa frase incluye dos razones para la privatización. La primera es que Madrid da dinero a las CCAA pobres; es una afirmación contraria a la Constitución. En términos constitucionales todos somos españoles aunque residamos en diferentes pueblos y CCAA. Todos pagamos los impuestos en función de nuestra renta y nuestro consumo, unos igual que otros. Por lo tanto no hay un “balance fiscal” entre CCAA. Madrid no da a Andalucía, o Cataluña no da a Castilla y León. Todos los ciudadanos y las empresas damos nuestros impuestos a la Hacienda Pública Española y los que cobran más o tienen más beneficios, residan donde residan, deben pagar más, según los principios de solidaridad y responsabilidad de la Constitución, y con esos dineros se pagan los servicios que Gestionan las CCAA, y que deben ser iguales para todos. Es una obligación y un derecho. No es una limosna.

Al introducir el concepto de región rica/ región pobre, se aplica la lógica de frontera que divide entre CCAA, pero entonces, ¿no se podría aplicar también a las ciudades?: la capital da a Coslada, o Pozuelo da a Rivas, o viceversa. Y también dentro de barrios: el barrio de Salamanca da a Vallecas. No, el barrio de Salamanca no da nada a Vallecas. Las personas que viven en Vallecas pagan los impuestos que les corresponden igual (o más, proporcionalmente) que las que viven en el barrio de Salamanca. Pero siguiendo ese razonamiento, dentro del barrio de Salamanca el alto ejecutivo que vive en un dúplex daría dinero al que vive en la portería. Y se plantería la cuestión de fondo: ¿por qué tengo que dar dinero para que se pague la sanidad o la escuela el hijo del portero?; que cada cual se pague lo que quiera y lo que pueda; y si necesita más, que gane más. El Estado no tiene que meterse por medio a “redistribuir” nada. En todo caso, a los más pobres ya les daremos una limosna, si queremos.

Pero resulta que en 1978 aprobamos una Constitución, un gran acuerdo que obliga a todos los españoles y que garantiza “un orden económico y social justo” y “una digna calidad de vida”. Este gran pacto, al mismo tiempo que reconoce el derecho a la propiedad privada y a la herencia, reconoce el derecho a la educación y a la atención sanitaria; al mismo tiempo que reconoce la libertad de empresa, se compromete a promover una distribución de la renta regional y personal más equitativa y una Seguridad Social para todos los ciudadanos. Y para garantizarlo establece que “toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general”. Y para que no haya duda añade que “todos los españoles tienen los mismos derechos y obligaciones en cualquier parte del territorio del Estado”.

Conviene insistir, nadie regala nada a nadie. La atención sanitaria es un derecho que se financia con impuestos que pagamos todos los españoles, y que debe garantizar una atención sanitaria igua para todos, en cualquier lugar del Estado. Si no fuera así, se romperían los otros acuerdos constitucionales.

La segunda razón, en la misma frase, tiene que ver con la afirmación implícita de que privatizar (a veces se usa “externalizar” para que tenga menos rechazo) es más barato, y por eso hay que hacerlo, porque hay menos dinero.

Pero resulta que la gestión privada de la sanidad pública es más cara.
El análisis comparado de Sistemas Sanitarios en España, en EEUU y en los países europeos avanzados,  demuestra que los sistemas sanitarios de gestión pública son más baratos. La sanidad privada con ánimo de lucro, para igual calidad de servicio, cuesta más cara, porque necesita un margen de beneficio (el lucro) y tiene más gasto de intermediación y comercialización y porque, además, en caso de quiebra no asume riesgo ya que pasa nuevamente las obligaciones al sector público que no puede desatender a la población. La gestión y los beneficios de los seguros privados en España suponen un 28,3% del total del gasto en seguros privados. En la sanidad pública los gastos de gestión son un 2,3%. Si se privatizara toda la sanidad nos costaría 19.400 millones de euros más, o habría que recortar 19.400 millones en servicios (médicos, enfermeros, medicinas, calidad de atención, etc.).

Analicemos ahora otras razones.

“La Comunidad no toma estas medidas por capricho, lo hace porque todos los españoles, con el gobierno al frente, hemos decidido que tenemos que reducir el déficit público y, para eso, hace falta bajar el gasto público”.

En primer lugar situar la reducción del déficit como el objetivo principal no lo han decidido todos los españoles. Parece razonable reducir el déficit, pero muchos pensamos que antes que eso está la creación de empleo y la atención a las personas en sus necesidades más importantes. Poner ese objetivo por encima de la lucha contra el desempleo está destruyendo miles de puestos de trabajo y gran parte de los derechos sociales de los españoles provocando sufrimiento y desesperación a millones de familias.

En segundo lugar, la reducción del déficit se debería acometer aumentando los ingresos públicos. El fraude fiscal supera los 80.000 millones de euros al año, más que todo el déficit del Estado, o más que todo el gasto sanitario público anual. Si pagaran todos los impuestos como todos los trabajadores, no habría déficit. Hay que acometer una reforma fiscal en profundidad y una lucha frontal contra el fraude que tape todos los agujeros por los que se escapa un dinero que es de todos. En esa tarea se deben empeñar los gobiernos, y no en seguir recortando y privatizando.

Además, en esta crisis, que ha sido causada por los especuladores financieros, el Estado español ha aprobado ayudas a las Instituciones Finaniceras de 200.000 millones de euros entre 2009 y 2012. Si esas ayudas se hubieran dado directamente a las empresas, ahora habría mucho más empleo. Pero se dieron, por ejemplo, a Bankia más de 20.000 millones. Está claro que hay que dirigir el crédito a las empresas que generan empleo, justo lo contrario de lo que se está haciendo. ¡Y mientras se han destruido otros 787.240 empleos en España entre diciembre de 2011 y diciembre de 2012!.

Otro argumento afirmado como verdad es que “en muchísimos países extranjeros” la Atención Primaria “tiene una gestión privada y no pasa nada, funciona admirablemente bien, con la diferencia de que es más barato”.

La Atención Primaria en Francia, Alemania u Holanda, con médicos privados que conciertan con la Seguridad Social, funciona bien. A mi juicio no tan bien como la española. Pongamos que funciona igual. Pero desde luego es mucho más cara: la sanidad pública en España cuesta 1.500€/persona y año; en Francia y Alemania cuesta 1.000€ más por persona, y en Holanda cuesta 2000€ más por persona. Es decir, si se privatiza la gestión de la sanidad manteniendo la calidad de los servicios, costará al contribuyente español muchos millones de euros más. Por lo tanto, si se privatiza ahora solo puede ser recortando prestaciones y servicios, que es lo que se está haciendo.

También se han utilizado razones para denostar las huelgas de la gente que “quiere ampararse en los ciudadanos, ya sea en el Metro o en la Sanidad, para defender algunas cuestiones que puede que les beneficien a ellos pero que perjudican a los ciudadanos y al déficit”. Con este argumento se denigra a los profesionales que defienden la sanidad pública, a los que no quieren que se privatice porque saben que es más caro y porque, al recortar el gasto, supondrá una pérdida de calidad y de servicios (como ya está ocurriendo). En este momento las protestas de los profesionales están defendiendo los derechos de los pacientes actuales y futuros.

Frente a discursos que defienden la privatización de la sanidad y los recortes en la cobertura y la calidad de las prestaciones es importante ofrecer otras razones, contrastar y proponer alternativas. En otros “posts” de este Blog, y en otros textos (tesis doctoral, Manual de Administración Sanitaria, etc.), defiendo que es posible y deseable consolidar y seguir mejorando el Sistema Nacional de Salud, universal, financiado con impuestos justos, accesible y de calidad. Sí se puede.




sábado, 29 de diciembre de 2012

"Una libra de carne" del Sistema Nacional de Salud



El domingo 16 de diciembre la cuarta Marea Blanca llegaba hasta Sol, mientras todavía subían desde Cibeles los sanitarios que venían desde el sur. En ese momento se escuchó un instante de silencio y de repente el aire de la calle Alcalá se fue llenando con la ola hecha grito de miles de gargantas: ¡sí-se-puede!

El año que termina ha supuesto para la sanidad un antes y un después. Con la coartada de la crisis se ha lanzado una verdadera contrarreforma sanitaria.  Cuando el banquero Shylock prestó dinero a Antonio le puso como condición que si no se lo devolvía a tiempo le debería pagar con una libra de su propia carne. El Gobierno del Sr Rajoy, en el contexto de una crisis creada por especuladores financieros y defraudadores, planteó a la sociedad que tenía que recortar la sanidad. Y eligió “la libra de carne más cercana al corazón” del Sistema Nacional de Salud: el derecho a la atención sanitaria.

El Real Decreto 16/2012  daba marcha atrás a un proceso que se inició en 1986 con la aprobación de la Ley General de Sanidad. Aquella Ley suponía el reconocimiento del derecho de todas las personas a la atención sanitaria pública en condiciones de igualdad: la universalización. Entonces se sustituyeron la cartilla de beneficencia y la cartilla de la seguridad social por la tarjeta sanitaria individual. Progresivamente se reconoció este derecho a cerca de ocho millones de personas que antes recibían la beneficencia. Ahora el Gobierno del Partido Popular ha empezado a desandar el camino recorrido; se retira la cobertura a las personas que no tengan en regla su documentación de residencia, aunque vivan en España y puedan necesitar atención; se retira también la cobertura a los mayores de 26 años que no estén trabajando. Esta es la libra de carne que exigen los nuevos Shylock, la más cercana al corazón del sistema. Porque la universalización de la sanidad pública se fundamenta en el principio de que todos los seres humanos debemos ser iguales ante la enfermedad y tener derecho a la atención sanitaria en función de nuestra necesidad, y no de la capacidad de pago. En cambio los mercaderes piensan que la atención sanitaria es un asunto privado, un problema que cada uno tiene que atender, según sus medios. Es una mercancía. Y quien no pueda pagarla, que no reciba atención, o acuda a la beneficencia.

Además del tajo al corazón del sistema, se están dando otros tajos importantes, que empezaron ya en varias CCAA hace más de un año, y están haciendo sangrar a la sanidad, debilitándola: el tajo a la solidaridad, ampliando copagos (repagos) a los pensionistas y a los enfermos (de momento por medicamentos, prótesis, transporte sanitario); el tajo a la calidad y la equidad recortando los presupuestos a los centros sanitarios públicos y reduciendo profesionales (10.000 médicos menos, 14.000 enfermeros menos, etc.); cerrando centros de salud; cerrando camas de hospital. Y como consecuencia el tiempo de espera para el diagnóstico y el tratamiento se ha duplicado en el último año. Muchas personas que tienen recursos van a operarse la catarata al privado, o van a hacerse la ecografía, o el TAC. El que no puede pagar, espera, con la inquietud de no saber si es grave, o con la discapacidad de no poder ver, o caminar.

Pero estas libras de carne no eran suficientes para los mercaderes. Querían la gestión de la propia sanidad pública, las concesiones, para obtener nuevos beneficios. En la misma época en que comenzaba la aplicación de la Ley General de Sanidad en España, Margaret Thatcher presidía las reuniones que condujeron a la aprobación del Libro Blanco (enero de 1989) que introduciría la privatización de la gestión hospitalaria, los “mercados internos”, y los incentivos fiscales para los seguros médicos.

El National Health Service había sido un referente para nosotros. Desde aquellas reformas el NHS perdió calidad y eficiencia, y ha ido acumulando enormes problemas con la llamada “colaboración público-privada”. El Gasto Sanitario Público, que era similar a España en relación con el PIB ha aumentado hasta 8,1% del PIB, un punto más que en España (datos OCDE 2012). Sin embargo, los resultados en salud son mejores en nuestro país (en RU la Esperanza de Vida al Nacer es 80,6 años; en España 82,2. En RU la mortalidad infantil es 4,2/1000 nacidos vivos; en España 3,2. En RU los Años Potenciales de Vida Perdidos en mujeres/100.000 son 2.534; en España 1.787). Es decir, el NHS después de la privatización es menos eficiente que el SNS.

Se ataca a la inteligencia cuando, como única razón para privatizar la gestión, se insiste en que es más eficiente, y se copia el modelo del RU. Las evidencias muestran lo contrario. En España el SNS tiene un gasto de administración y gestión del 2,34%. Los seguros privados en España tienen un gasto de administración y gestión del 28,29% (datos MSSSI). Es de sentido común que las empresas privadas quieran ganar dinero. Necesitan un margen de beneficio, que obtienen reduciendo costes (menos personal, menos salarios, menos calidad), o reduciendo complejidad (pacientes jóvenes de procesos de corta duración).

¿A quién beneficia la contrarreforma sanitaria? A las personas de rentas altas, que no tengan una enfermedad grave. A las grandes empresas y grandes fortunas, que no pagan los impuestos en la proporción de los trabajadores (que es el dinero que falta para que los ingresos públicos en España sean equivalentes a los de la media de la UE). A las empresas proveedoras de seguros sanitarios y las cadenas de hospitales privados, y a los fondos de inversión propietarios de las mismas.

¿A quién perjudica la contrarreforma sanitaria? A las personas enfermas, con procesos graves y crónicos. A las personas mayores, que son las que tienen más problemas de salud. A las personas con rentas medias y bajas, que pagan doblemente con sus impuestos y los repagos, y verán dificultado el acceso a la atención necesaria. A todos los españoles, que veremos debilitarse el sistema público, con menos presupuesto, menos recursos, menos profesionales, peor pagados y con menos medios. Solo en 2012 se han recortado 5.000 millones de euros a la sanidad pública. Muchas libras de carne. Pero sobretodo, se ha cambiado el concepto del sistema, se ha cortado la libra cercana al corazón al cuestionar el derecho a la atención sanitaria de cualquier ser humano en condiciones de igualdad.

Esto ha ocurrido este año. Pero también ha ocurrido la Marea Blanca. Una conciencia unánime de miles de profesionales sanitarios, y millones de ciudadanos; la certeza de que la sanidad pública no se debe vender, se debe defender; que es un valor para todos; que sí se puede mejorar su eficiencia y su calidad, pero que no se debe poner en riesgo uno de los Sistemas Sanitarios públicos de mayor calidad y más alta eficiencia de los países desarrollados, con experimentos que ya han fracasado, y con la única perspectiva del beneficio económico para unos pocos. En el balance de 2012 quedarán, imborrables, el rostro, la voz, el compromiso de miles de médicos, residentes, jefes de servicio, enfermeras, auxiliares de enfermería, técnicos, administrativos, pinches, celadores, y de miles de ciudadanos, que defienden una buena sanidad de todos y para todos. Sí se puede.

(artículo publicado en "público.es", 29/12/2012)

miércoles, 12 de diciembre de 2012

SÍ SE PUEDE FINANCIAR LA SANIDAD PÚBLICA, PERO


Se dice una y otra vez que como no hay dinero, tenemos que recortar la sanidad. Y se añade a continuación que, como hay menos dinero, se tiene que privatizar la gestión de lo que quede para ser más eficientes. A fuerza de repetirlo llega a parecer que es verdad, que es inevitable.

Sin embargo no es cierto que no haya dinero (se va para otro lado), y no es cierto que la gestión privada sea más eficiente (ver post anteriores).
  
Analicemos primero la cuestión de la falta de financiación.

Es cierto que la crisis económica, iniciada en 2007 por las hipotecas basura, provocó una caída de los ingresos fiscales, agravada por un sistema fiscal frágil y por el aumento del fraude fiscal.

Para evitar los recortes es preciso que el Gobierno de España adopte medidas contundentes para aumentar los ingresos públicos, teniendo en cuenta que la diferencia con la UE es de 9 puntos de PIB, es decir 90.000 millones de euros, más que suficiente para eliminar el déficit público y financiar la sanidad, la educación, los servicios sociales, etc. Y es preciso también que la UE regule el sistema financiero con más fuerza para evitar los ataques especulativos que provocan el aumento el coste de los intereses (más de 30.000 millones de euros en 2013) y acepte un periodo más prolongado para la reducción del déficit público. Esto no es imposible.

En cambio, lo que ya es un hecho es que los drásticos recortes impuestos por el Gobierno de España y varios gobiernos autonómicos están provocando un daño severo, quizá irreversible, a las políticas sociales (sanidad, educación, dependencia, pensiones), así como al empleo y los salarios.  Veamos algunos datos.

El Gasto Sanitario Público en 2010 fue de 74.732 millones de euros, según el Ministerio de Sanidad Servicios Sociales e Igualdad.
 http://www.msc.es/estadEstudios/estadisticas/sisInfSanSNS/pdf/SCSdatosEstadisticos.xls

En 2011 y 2012, con las medidas adoptadas por los diferentes Gobiernos, se ha recortado ya el gasto sanitario público en torno a 11.000 millones. En 2013, con las medidas anunciadas, se recortarían otros 4.000 millones. En tres años se habrán recortado 15.000 millones de la sanidad pública, con una reducción respecto al gasto sanitario de 2010 de un 21%. Un verdadero hachazo. Con una reducción de personal sanitario entre 2010 y 2013 de 60.000 personas en el SNS (disminución de más de 10.000 médicos, más de 14.000 enfermeras, etc.). Con una reducción de salarios del 15%. Con una reducción de inversiones y del mantenimiento de los centros sanitarios muy importante. Con una reducción de cobertura de población atendida (mayores de 26 años sin empleo, inmigrantes sin empleo, 2 millones de personas). Con una reducción de financiación pública de medicamentos y con la introducción de copagos a los pensionistas y el aumento de copagos a toda la población. Y ahora se quiere continuar privatizando la gestión y debilitando más el SNS.

¿Era necesario? ¿De verdad no había dinero? ¿O se ha ido hacia otro sitio?

En este Post quiero llamar la atención sobre tres agujeros por los que se ha ido y se sigue yendo el dinero que podía ir a sanidad. Si se cerraran esos agujeros, esos trasvases, habría dinero más que suficiente para mantener y recuperar la calidad y la cobertura de la atención sanitaria pública. Cerrarlos está en la mano del Gobierno.


Fraude Fiscal.

Es prioritaria la lucha contra el fraude fiscal. 
El Fraude Fiscal es un enorme agujero por donde se va el dinero. Si todos pagaran los impuestos como cualquier trabajador, lo cual parece de justicia, no habría que recortar. Carlos Cruzado, Presidente de los Técnicos de Hacienda (GESTHA) nos recuerda que la economía sumergida se estima en 250.000 millones de euros, y el fraude fiscal en 88.000 millones de euros.
http://www.gestha.es/archivos/informacion/monograficos/2011/reducir-el-fraude-fiscal-y-la-economia-sumergida.pdf
Con datos correspondientes a 2009 el informe del Tax Research UK estimaba el fraude fiscal español en 72.700 millones de euros.

Según GESTHA es difícil lograr el 0% del fraude a corto plazo, pero se puede aspirar a reducir a la mitad, en proporción similar a países de nuestro entorno. Es decir, se podrían recaudar 38.000 millones de euros más al año. Si se hubiera hecho este esfuerzo, según las recomendaciones de estos profesionales, no habría hecho falta recortar la sanidad con el argumento de que no hay dinero, porque el volumen de los impuestos que no se pagan supera con al gasto sanitario público.


Impuesto de Sociedades.

Es fundamental que las grandes empresas, las multinacionales y las grandes fortunas paguen en la misma proporción que los trabajadores y las clases medias. Pero mientras entre 2006 y 2011 los impuestos sobre el trabajo y las cotizaciones sociales han mantenido el volumen de ingresos, los ingresos por los impuestos de sociedades han caído en 28.300 millones de euros.

En parte esta caída es por la disminución de la actividad debida a la crisis económica. Pero en otra parte, que los expertos estiman en la mitad de esta caída, se debe a la ingeniería fiscal que permite la ley. http://www.1mayo.ccoo.es/nova/files/1018/Estudio59.pdf

Si se recuperara parte de esa caída, con reformas fiscales que obligaran a pagar a todas las empresas en proporción similar a como lo hacen los trabajadores, podríamos ingresar entre 15.000 y 20.000 millones de euros anuales más, con el actual nivel de actividad económica.

Recordemos que esa cantidad que no se está pagando, por trato fiscal favorable, es superior a los recortes que se han hecho y se van a hacer en sanidad (15.000 millones de euros), argumentando que no hay dinero.


Ayudas a los bancos


Si hemos visto dos agujeros enormes en los ingresos, también hay un agujero enorme en los gastos.

Según el Informe 2011 de la Comisión Nacional de la Competencia, en 2009 y 2010 se dieron ayudas del Estado a los bancos por valor de 144.000 millones de euros.
Informe sobre las ayudas públicas concedidas en España,


 Si contamos las ayudas concedidas hasta hoy, el Estado, es decir los contribuyentes, han dado a las Instituciones Financieras más de  200.000 millones de euros.


Estas ayudas suponen tres veces el gasto sanitario público anual. De esas ayudas más de la mitad se estima que serán incobrables y las deberemos pagar los contribuyentes. 
Pero se sigue diciendo que no hay dinero.

Y cuando se plantea que, mientras se recuperan los ingresos con la reforma fiscal necesaria y la lucha efectiva contra el fraude, deberíamos mantener un endeudamiento prudente para mantener los gastos de la sanidad, y para invertir en educación, en investigación y en la economía productiva, se nos dice que no se puede.

La respuesta, una y otra vez, es que es imposible pedir más dinero prestado. España no se puede endeudar más.

Sin embargo, dicho eso, el Gobierno de España ha firmado la petición de créditos a la Unión Europea, por valor de 39.468 millones de euros, para dar más ayudas a los bancos que han tenido que nacionalizarse y para el llamado "banco malo" que se quedará con los activos "tóxicos" de los demás bancos. Más de la mitad de ese préstamo lo tendremos que devolver los contribuyentes.

Esas ayudas son muy superiores a los nuevos recortes que se aplicarán a la sanidad en 2013. ¿Para los bancos sí se puede, para la sanidad no se puede? ¿No parece razonable hacer una distribución del esfuerzo que tenga en cuenta las políticas sociales y la economía real, además de la recuperación del sistema financiero? ¿Se quiere "salvar" a bancos quebrados a costa de quebrar la sanidad?











...   Sí que hay dinero. Con el nivel de renta de España podemos financiar una sanidad pública con un 7-8% del PIB. Lo que pasa es que en los últimos años el dinero se está derivando a las 

rentas del capital, a los grandes patrimonios, en detrimento de las clases medias y los trabajadores. El recorte de 15.000 millones de euros a la sanidad ya está deteriorando y va a deteriorar más la calidad de la asistencia y a empeorar la atención sanitaria a miles de personas, sobretodo de las más enfermas y las que tienen menos recursos.


La privatización de la gestión con financiación pública.

En otros post de este Blog ya he comentado que la gestión privada de la sanidad pública, en general, es menos eficiente, más cara, porque tiene que obtener un beneficio para los inversores. Esta es la segunda cuestión que está sobre la mesa.  Además de los recortes en financiación y el aumento de los copagos, se plantean otras reformas que agravan más el problema.

Del dinero público destinado a la sanidad, se quiere pasar a la gestión privada un mayor porcentaje. Al derivar esos recursos a empresas movidas por el ánimo de lucro, se genera un nuevo factor de pérdida de calidad. Para obtener sus beneficios deberán reducir las prestaciones (profesionales, tiempo de atención, etc.), o aumentar los costes para el Estado, deteriorando el resto de los servicios y las instalaciones, debilitando lo que ha sido hasta ahora un gran Sistema Nacional de Salud.

Si la razón de querer privatizar la gestión sanitaria es que no hay dinero (cosa que ya hemos visto que no es verdad), se va justo en la dirección contraria de la solución, se agrava el problema. Esta fórmula solo genera un beneficio claro, el de los gestores y los inversores privados.


La mejora continuada de la gestión. Eficiencia y responsabilidad.

El hecho de que exijamos una financiación suficiente para la sanidad no significa que no haya que corregir defectos y aumentar la eficacia, la seguridad y la eficiencia a todos los niveles.

Desde luego, en cualquier circunstancia y con cualquier nivel de gasto sanitario, se debe mejorar permanentemente la gestión de los servicios públicos. Para ello se debe trabajar con los profesionales sanitarios y con las asociaciones de pacientes. La mejora de las indicaciones, la responsabilidad en la utilización de los servicios, la continuidad de cuidados, la integración de servicios sociales y sanitarios, la atención primaria, la prevención y la promoción de la salud, la formación y la investigación, son caminos que no se agotan y que pueden obtener más valor para el esfuerzo invertido.

A río revuelto ganancia de pescadores

A veces da la impresión de que hay quien quiere aprovechar la crisis económica para introducir modificaciones irreversibles en la Sanidad Pública, reduciendo cobertura, prestaciones, plantillas y programas de formación e investigación, que afectan a la calidad de la atención, como si se quisiera dejar una medicina de beneficencia para los más pobres y fomentar la cobertura privada para los demás.

Es preciso, y es posible, un cambio de enfoque en la acción de los Gobiernos para defender la sanidad pública y las políticas sociales (sanidad, educación, servicios sociales, pensiones), cerrando los agujeros por los que se van los ingresos públicos (que son de todos), invirtiendo en la economía productiva, exigiendo a todos el mismo esfuerzo, y recuperando el equilibrio entre las clases medias y los trabajadores por un lado,  y los grandes patrimonios y las entidades financieras por el otro lado, que se ha roto de forma dramática a favor de los segundos.