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sábado, 4 de febrero de 2017

¿Quién es Donald Tusk?

Comentaba con unos compañeros la carta que había publicado Donald Tusk sobre el nuevo gobierno norteamericano y me preguntaron: ¿Quién es Donald Tusk?

Este es un problema: la mayoría de los europeos no saben quién es Donald Tusk. Europa no tiene claro el liderazgo, la dirección política. La Unión Europea, después de casi 70 años de existencia, no acaba de nacer como unión política y económica de verdad. Y una muestra es que tiene, al menos, tres cabezas de gobierno. Por una parte el Presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk. Este organismo reúne a los Jefes de Estado o de Gobierno de los países de la UE, normalmente cada tres meses, para establecer las “agenda política” y orientar la política exterior y de seguridad común. Pero este órgano no legisla, no “manda”. Por otra parte el Consejo de la Unión Europea es el órgano que reúne a los ministros nacionales de cada ramo, y ahí se toman las decisiones importantes. Este Consejo de la Unión Europea lo preside por turno rotatorio de seis meses el Jefe de Gobierno de un país; ahora es el Primer Ministro de Malta, aunque aquí el peso lo tienen los países grandes y singularmente Alemania, la Sra Merkel. Finalmente está el Presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker. La Comisión ejecuta las políticas aprobadas por el Consejo de la UE y hace propuestas. Una tricefalia en la que los Presidentes del Consejo Europeo y de la Comisión los eligen “de facto” los Jefes de Gobierno, lo que reduce su representatividad democrática.

Esta estructura fue necesaria, seguramente, en el origen de la UE. Cuando salíamos de dos guerras mundiales en las que alemanes, franceses, belgas, italianos, y soldados de uno y otro país, nos habíamos destripado en las trincheras. Pero han pasado muchos años y son ya tres generaciones de europeos que no hemos peleado entre nosotros en guerras fratricidas. Y la situación del mundo ha cambiado también. Debemos decidir: o queremos una Europa que funcione, y entonces hemos de refundarla, dotándola de una estructura operativa y democrática (elecciones parlamentarias europeas, con un Parlamento que legisla y que elige al Presidente del Gobierno Federal Europeo, y un Gobierno que tome decisiones eficaces, y que cuente con un presupuesto suficiente, como cuenta el Gobierno de los EEUU), o nos disolvemos educadamente, siguiendo el camino del Brexit.

El otro problema es el programa político, las prioridades, el discurso. La orientación política de estos últimos diez años ha sido la neo-liberal, de acuerdo con la ideología de la mayoría de los gobiernos de los países de la UE. Esas políticas no impidieron la crisis financiera y no han sido capaces de corregir sus efectos. Las clases medias se han empobrecido. La desigualdad ha aumentado. El fraude fiscal suma un billón de euros anuales. Los organismos de la UE han seguido avalando los recortes de los servicios públicos (sanidad, pensiones, educación pública). Hay una transferencia de rentas de los más débiles, de los trabajadores y profesionales, de las pequeñas empresas, a las grandes corporaciones, a las grandes entidades financieras y las grandes fortunas. Se rescató a los banqueros y se desahució a los ciudadanos. Es un escándalo que el presidente de la Comisión durante diez años, Durao Barroso, haya sido contratado por uno de los mayores Bancos relacionados con la crisis financiera, el Goldman Sachs. Y no pasa nada. No ha habido una modificación urgente de las leyes para que esto no vuelva a ocurrir.

El señor Tusk señala los riesgos para Europa, riesgos externos y riesgo internos. Pero no hace un buen diagnóstico. No analiza las consecuencias negativas de las políticas que se han llevado a cabo. El euroescepticismo de tantos es precisamente la respuesta a esas políticas que han salvado a los bancos y condenado a la gente normal. Esas políticas son las que necesitan un cambio radical. Después viene la xenofobia, después vienen los Brexit y los populismos. Esos no son la causa. La causa es una desigualdad que se basa en el enriquecimiento obsceno de unos pocos. Trump quiere construir su muro, pero nosotros ya hemos construido muchas vallas.

Si en Europa hay miles de personas que no pueden acceder a los medicamentos que necesitan, y sabemos que las empresas farmacéuticas cobran precios muy por encima (1.000 veces, 10.000 veces más) de lo que cuestan esos medicamentos, y vemos que los Gobiernos nacionales y las instituciones de la UE no toman medidas drásticas inmediatas, sino que ponen en marcha grupos de trabajos, entonces la gente dice, con razón, que la UE no sirve.

Si hay grandes empresas que cambian su domicilio fiscal a otro país de la UE (Irlanda, Luxemburgo, Malta) para pagar menos impuestos, o no pagar, y no pasa nada, entonces los ciudadanos piensan que la UE no sirve.

Es evidente que la UE ha logrado enormes logros a lo largo de su historia. El primero la paz. Desde hace 70 años no nos matamos en guerras mundiales europeas. Solo por esto ya mereció la pena. Durante muchos años también sirvió de motor económico e impulsó los derechos humanos. Pero ahora ve insensible cómo se vulneran esos derechos, como en el caso del acceso a los medicamentos, o la atención a los refugiados, y no pasa nada. Ahora ve cómo otras regiones del mundo se organizan y diseñan estrategias económicas a medio y largo plazo, y la UE no tiene estructuras sólidas de política económica, fiscal o laboral. No es válido ya este esquema. Los derechos sociales y las libertades conquistadas a lo largo del Siglo XX están en riesgo. Ya no vale el “business as usual”.

Necesitamos otro proyecto de Europa que nos conmueva, que nos emocione y nos convoque a un futuro mejor, solidario, seguro, sólido. Una cabeza y un discurso de progreso y de igualdad que defienda los derechos humanos y la dignidad de todas las personas.


Sabemos quien es Donald Trump y lo que quiere. Los europeos necesitamos un Presidente de un Gobierno Federal Europeo reconocible, con capacidad ejecutiva para responder a los grandes desafíos del Siglo XXI, y necesitamos también que ese gobierno quiera llevar adelante un proyecto progresista que nos una y nos ilusione, un proyecto a favor de la ciudadanía y no de unos pocos. La solución no vendrá del cielo. Deberemos construirla con mayorías sociales que tengan fuerza suficiente. Depende, pues, de cada uno de nosotros.

viernes, 9 de octubre de 2015

#DiaMundialSaludMental Andalucía: soñar el futuro

El escenario, una hermosa tarde de Sevilla en el Teatro Central de la Isla de la Cartuja. El motivo, la Gala de entrega de premios FEAFES-ANDALUCÍA, enmarcada dentro del programa de actos de conmemoración del Día Mundial de la Salud Mental. Pablo Carbonell, genial, hizo las veces de mantenedor, con simpatía, sencillez y cariño, y fue invitando a recoger su premio a personas afectadas, familias, profesionales, instituciones, programas destacados de atención en el campo laboral, educativo, de lucha contra el estigma... Yo tuve el honor de recibir la Insignia de Oro que agradezco en el alma y me motivará a seguir trabajando. A lo largo del acto, el grupo de flamenco Azabache llenó de música y alegría los corazones. Los amigos de Pablo, que compartieron grupo de teatro hace años, nos hicieron reír con dos escenas de su antiguo repertorio. El Defensor del Pueblo andaluz leyó la proclama con voz solemne y firme, representando a las personas afectadas, las familias, los profesionales y comprometiéndose con todas las personas que vienen luchando por la defensa de la Salud Mental y por una atención sanitaria y social de calidad y para todos. La Presidenta de Feafes-Andalucía, Conchi Cuevas, y la Presidenta del Comité de personas con enfermedad mental de Andalucía se dirigieron a todos los presentes dando la bienvenida, recordando lo mucho que se ha logrado en la mejora de la atención a las personas que tienen problemas de salud mental, y señalando también las carencias que deben resolverse. Finalmente al cerrar el acto, la Consejera de Igualdad y Políticas Sociales, Maria José Sánchez Rubio, apeló al compromiso institucional y de la sociedad para facilitar la plena inclusión de las personas con problemas de salud mental. Fue un acto emotivo, sentido, del que salimos con las pilas cargadas y el ánimo dispuesto para seguir luchando. Antes de comenzar la Gala, mientras recibía a los invitados, Conchi me planteó que hace falta una nueva reforma psiquiátrica, una nueva reforma en el campo de la Salud Mental, que hemos de pensar en el futuro. Me llamó la atención su manera de formularlo y le dije que sería bueno debatir sobre esta cuestión en profundidad. En todo caso, me suscitó esta reflexión. Es verdad que las situaciones son muy diferentes, dentro y fuera de España. Si miramos al panorama internacional vemos que en muchos países todavía están en la fase previa a nuestras reformas del pasado siglo. Todavía el peso de la atención en esos países está en los hospitales psiquiátricos cerrados y en el internamiento obligatorio de larga duración o de por vida. En muchos países europeos la esperanza de vida al nacer de las personas con enfermedad mental es 20 años menos que la media de la población de ese país.También hay diferencias en los modelos de atención y los recursos dentro de los países. En España hay Comunidades Autónomas que han desplegado un modelo de atención comunitaria, con diversos programas y redes de servicios en el ámbito de la sanidad y los servicios sociales: equipos/centros de salud mental, unidades de hospitalización breve, hospitales de día, centros de rehabilitación, pisos tutelados, centros ocupacionales, programas de empleo con apoyo, … En cambio en otras Comunidades Autónomas no se ha logrado una red de atención completa, y este será el primer paso a dar. A su vez, y por desgracia, en otros lugares se ha dado marcha atrás con la imposición de los recortes y con el impulso privatizador de los últimos años, y habrá que empezar por recuperar lo destruido. Pero hay que mirar más allá. Mientras se trabaja en cada uno de esos objetivos concretos dependiendo de las circunstancias (completar un hospital de día, reforzar la plantilla de un centro de salud mental, implantar el tratamiento asertivo comunitario, conseguir programas de empleo, etc.) hemos de pensar en una nueva fase. La primera reforma, la desinstitucionalización de los hospitales psiquiátricos, los antiguos manicomios, la impulsaron los profesionales de salud mental más concienciados. La segunda reforma, la de crear redes de dispositivos intermedios, la impulsaron sobretodo las familias. Esta tercera reforma la deben impulsar sobretodo las personas afectadas. Muchas de estas personas han podido recuperar su vida laboral y social con normalidad. Pero no están implicadas en los movimientos asociativos. En parte porque el estigma sigue cohibiéndoles para compartir su experiencia. Sin embargo, su papel es clave. Porque la nueva reforma debería suponer, de alguna manera, la “desinsitucionalización” de los dispositivos intermedios, por la recuperación de autonomía de sus usuarios. y, progresivamente, la “no institucionalización” en dichos dispositivos. Es decir, cuando la persona afectada, con el apoyo de la familia y de los servicios sanitarios/ sociales/ educativos/ laborales, pueda responder al problema de salud mental que le está creando malestar, discapacidad, dificultades para mantener su actividad laboral y sus relaciones sociales, y pueda manejar herramientas para superarlo, antes de necesitar esos dispositivos intermedios. La clave, en esta fase, será la capacitación de esa persona, su consideración como protagonista del proceso y la disponibilidad de esas herramientas, de esos apoyos, que permitan a la persona afectada mantener y recuperar la autonomía. En este modelo la persona se entrena a manejar esas herramientas y esos recursos, con el apoyo de los servicios especializados. Pero él/ella son los protagonistas en la gestión de los procesos. En este modelo los servicios de salud mental deberán centrarse en la prevención, la promoción de la salud mental, la lucha contra el estigma, y la flexibilidad en la oferta de herramientas de apoyo, acompañamiento y entrenamiento para la persona afectada y para su familia, en el domicilio, en el trabajo, en el lugar de estudio, a través de contactos por teléfono, por internet, etc., con intevenciones ágiles, precisas y coordinadas. Por supuesto que los otros programas y las redes de atención actuales deben seguir prestando servicio, y deben mejorar su calidad. Y lo deberán seguir haciendo durante años. Pero quizá sea momento de ir soñando el futuro, discutiendo y dando forma a la “tercera” reforma psiquiátrica, que implica un cambio de conceptos, un cambio en los enfoques formativos, un cambio de protagonistas y nuevas estrategias.

miércoles, 7 de octubre de 2015

#ConectaConmigo: Día Mundial de la Salud Mental, 10 Octubre


 El próximo 10 de octubre se celebra el Día Mundial de la Salud Mental.  Ayer tuve la fortuna de participar en la Jornada Conmemorativa organizada por la Confederación Salud Mental España en el Ateneo de Madrid. Emocionante.

Comentaba con varios de los asistentes más veteranos que las intervenciones de los ponentes en las mesas redondas mostraban la evolución de la atención a la salud mental en los últimos años. Evolución en postivo.

Empezando por el Manifiesto, cargado de buen sentido: “Ponte en mi lugar. Conecta conmigo”. Es decir, conóceme, puedo aportarte algo. No te pido, te ofrezco, no me quejo, te animo. Caminemos juntos.

También es importante el lema de la OMS para este día: dignidad en salud mental. Miles de personas con problemas de salud mental en todo el mundo privados de sus derechos humanos, marginados, discriminados, estigmatizados, sin atención sanitaria y social suficiente.

Dos realidades. Medio vaso lleno, medio vaso vacío. Las dos realidades son ciertas y complementarias. Hay una visión crítica que subraya las carencias, la falta de respeto, la falta de un trato adecuado a las personas que padecen o padecemos problemas de salud mental y a nuestras familias, tanto por parte de la sociedad como de las Administraciones Públicas o de los profesionales sanitarios… Esto es verdad en muchas ocasiones y en muchos lugares. Pero también hay otra realidad de avance en la consideración de estos problemas, en su abordaje; una realidad de profesionales comprometidos y de programas de atención adecuados y flexibles; una realidad de personas que antes se consideraban "enfermos incurables" que recibían tratamiento pasivamente, y hoy son personas que intentan superarse, asumen el control de su vida, toman la palabra y defienden sus derechos.

La pimrera mesa, “conocer para entender; salud mental en primera persona” nos permitió aprender de las experiencias de tres personas que viven las dificultades de afrontar estos problemas. La segunda mesa “reflexión y estímulo; atención a la salud mental desde la participación y la recuperación” debatió puntos de vista de dos psiquiatras y un profesional que trabaja en salud mental y que es experto en primera persona. Y finalmente una tertulia entre Damián Alcolea, autor de “Tocados” y José Manuel Cámar, periodista. Extraordianrios.

Hace diez años esta Jornada hubiera sido imposible: escuchar las voces de personas diagnosticadas de trastorno mental,  de familaires, de personas que llevan su vida razonablemente adelante, con dignidad y con esfuerzo.  El debate fue intenso, emotivo. A veces cuesta afinar en los matices. A veces hablamos de lo mismo con diferentes términos. A veces no. Y el debate ayuda a encontra los puntos en común para seguir avanzando. En todo caso, yo pienso que los debates deben darnos nuevas rutas, no paralizarnos.

Es más fácil cuando comparamos situaciones más claras. Por ejemplo, comparar el tratamiento con encierro de por vida en un hospital psiquiátrico, con una estrategia de salud mental comunitaria. Yo he conocido las dos, y prefiero la segunda. Y sabemos que en muchos lugares del mundo sigue predominando la primera. Y sabemos que en España ha habido intentos recientes de dar macha atrás: proyecto de reforma del Código Penal para tratamiento involuntario obligatorio, con posibilidad de encierro continuado; o resolución de las Autoridades Sanitarias donde se consideraba a las personas con trastorno mental como riesgo para la salud pública, reforzando el estigma de la peligrosidad.

La Confederación peleó para que estas disposiciones no salieran adelante y se pudieron cambiar. Pero si no hubiera peleado, se habrían aprobado. Y es que la vida misma es compleja, con muchos planos que expresan diferentes tensiones, distinos intereses, afectos, conflictos, miedos… La vida, por definición, no es estática. Y los avances sociales no son irreversibles. Los debemos defender, consolidar y mejorar día a día. Y hemos de seguir avanzando, porque si no iremos hacia atrás. Por eso las Asociaciones son tan importantes. La suma de esfuerzos. Solos no podemos. Las cosas no son porque deban ser, son porque hacemos que sean. No hay derechos si no hay personas que defiendan esos derechos.

Pero no se trata de asociarse por asociarse. Tenemos que tener claro para qué nos unimos, qué defendemos. Se trata de asociarse para defender unos valores humanos, unos derechos humanos, el derecho a la dignidad de la persona, el derecho a la vida, a la libertad, a la salud. El derecho a la salud, como base de otros derechos, porque sin salud no puede haber vida ni libertad. Y por eso, también, derecho a la atención sanitaria y social pública de calidad. Porque pocas personas tendrían los medios particulares para pagarse la atención sanitaria privada, las medicinas, las consultas, el apoyo para una vivienda, … Es preciso que defendamos el derecho a la atención sanitaria pública, como un derecho humano fundamental.

En los años 60 y 70 del pasado siglo, el liderazgo de las reformas lo llevaron los profesionales sanitarios. En los años 90 fueron las familias quienes propiciaron nuevos cambios. Ahora son los expertos en primera persona, las personas que tienen o han tenido enfermedad mental, quienes toman la voz y dicen:

“Cambia la mirada porque me necsitas… Ya no hablaremos de limitaciones ni de sufrimiento: comencemos a hablar de espíritu de superación. Ya no hablaremos de soledad: atrevámonos a tender puentes de amistad…  La vida, la verdadera vida, crece al otro lado de las arenas: no te quedes con las apariencias….  Atrévete, explora, contacta conmigo”.

Leyendo este precioso Manifiesto elaborado por el Comité de Personas con Enfermedad Mental de la Confederación Salud Mental España, recordé este poemita que escribí hace años:

Aunque no me veas
lo que a ti te ocurra
me pasa también a mi.
Aunque estés muy lejos,
incluso sin saber uno del otro,
un hilo de plata invisible
nos une
de corazón a corazón.
Si tú te apenas,
lloro.
Si tú sonries,
vivo.

Celebrando este 10 de Octubre deseo que nuestra sonrisa, nuestro espíritu de superación y el esfuerzo de todos unidos nos permita vivir a todas y a todos con respeto y dignidad.



jueves, 23 de abril de 2015

A veces los "lapsus" dicen la verdad.


 Hay quien ha escuchado decir que el gobierno del PP ha trabajado mucho para “saquear” a España y a Castilla La Mancha… Han dicho que se trata de “lapsus”, errores verbales que, en ocasiones, traicionan el discurso “oficial” expresando lo que de verdad piensa el inconsciente. ¿Quién puede saberlo sin ver la mente de una persona? Pero lo que, lamentablemente, sí ha visto y sufrido mucha gente en estos últimos cuatro años es que se han “saqueado” los derechos de miles de españoles y de castellanomanchegos mientras algunas personas, muy pocas, tenían dinero bastante para comprarse un cigarral.

-Lo ha visto el Instituto Nacional de la Seguridad Social (Gobierno de España) que en su Estadística sobre Afiliados en Alta a la Seguridad Social (media mensual) señala que hay 77.501 trabajadores menos en Castilla-La Mancha entre junio 2011 (689.117) y marzo 2015 (611.616). No uno ni diez. 77.501 menos.

-Lo ha visto la Defensora del Pueblo de España que, en el Informe Anual 2014 del Defensor del Pueblo, detalla que en Castilla-La Mancha hay pacientes que esperan más de 12, más de 24 y más de 30 meses para ser atendidos desde que se les indicó la intervención. El 36% de las quejas publicadas sobre listas de espera en el Informe son de CLM, que tiene menos del 5% de la población española.

-Lo ha visto el CSIF de CLM, que en abril de 2015 denuncia la falta de transparencia de las listas de espera y demanda información sobre los niños operados en clínicas privadas de Madrid. Este sindicato pide que se paralicen todas las derivaciones de pacientes a clínicas privadas, y que se optimicen los recursos propios del Sescam para mejorar la calidad asistencial y de esta manera los pacientes no tengan que desplazarse fuera de sus lugares de residencia salvo casos excepcionales. Desgraciadamente, el deterioro de todo tipo que ha sufrido la sanidad castellano manchega en estos últimos años ha condicionado unos niveles de desencanto y de pérdida de calidad en nuestra sanidad jamás vistos antes.

-Lo ha visto Amnistía Internacional, que en su informe de 20 de abril denuncia que Castilla-La Mancha es la que más ejerce la exclusión sanitaria, exigiendo pagos o compromiso de pagos a pacientes que no tienen medios y dejando sin atención a personas con diabetes, enfermedades cardiovasculares y problemas graves de salud. El informe dice que se ha vulnerado el derecho a la atención sanitaria de 749.835 personas en toda España.

-Lo han visto la Intervención General de la Administración del Estado y las Cortes de Castilla La Mancha al mostrar los datos de los presupuestos ejecutados donde se observa que en España se ha recortado el gasto sanitario público en más de un 10% y en Castilla-La Mancha un 20% entre 2010 y 2014.

-Lo ha visto CCOO, que denuncia cómo en CLM hay 85.600 hogares donde todos sus miembros están en paro. Es la región donde más ha crecido la pobreza y donde hay más hogares en riesgo de exclusión social. El 95% de la contratación ha sido temporal y con contratos de poca calidad. Una región más pobre, con trabajadores más empobrecidos y con menos protección social.

-Lo ha visto el Ministerio de Sanidad en el Barómetro Sanitario, donde se señala que las personas que valoraban la sanidad Bien o Muy Bien han disminuido del 74,5% en 2010 al 59,5% en 2013: 15 puntos menos. El doble del deterioro en relación con la media nacional.

-Lo ha visto el Informe de la Asociación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales que denuncia cómo CLM está en los peores puestos en pobreza, en atención social, o en atención a la infancia, con una reducción de un 28,2% en gasto social. Denuncian también que en 2014 se desalojaron de sus viviendas en España a 40.000 familias por impago de hipoteca. Este informe muestra cómo la renta de las familias ha bajado un 10% en los últimos 3 años. Mientras los más ricos y las grandes empresas han duplicado ganancias y no pagan impuestos, o pagan mucho menos de lo que les corresponde.

-Lo ha visto la Cruz Roja que en su Boletín de Vulnerabilidad Social n.9 denuncia cómo en España más de 800.000 personas han tenido problemas para comprar los medicamentos que les recetan los médicos. Y lo ven también los médicos que no pueden atenderles como es necesario, como muestra el Informe de Médicos del Mundo de 2015 sobre los efectos del Real Decreto Ley 16/2012.

-Lo ha visto, en fin, el Banco de España, que en su Información sobre la Deuda Pública de las Comunidades Autónomas muestra que Castilla-La Mancha ha duplicado la Deuda Pública entre finales de 2010 y finales de 2014: de 6.110 millones de euros a 12.858 millones de euros. Con un matiz importante. Entre 2000 y 2010 se hicieron más de 100 centros sanitarios, más de 100 centros sociales, más de 100 centros educativos, plantas de saneamiento, instalaciones deportivas, carreteras, adquisición de tecnología para diagnóstico y tratamiento, informatización de los centros educativos, programas de ayuda a familias numerosas, desarrollo de la ley de dependencia, etc. etc. etc. En estos cuatro años, en cambio, se ha duplicado la Deuda Pública, se ha duplicado el valor de la factura que tendrán que pagar los castallanomanchegos, y mientras tanto se han desmontado y deteriorado servicios y prestaciones para las personas mayores, para las familias, para las personas con enfermedad mental, para las personas en situación de dependencia, para los escolares, para los trabajadores… y se ha frenado drásticamente la inversión en infraestructuras públicas: un erial.

Lo ha visto y sufrido mucha gente. Es un balance desolador que se puede calificar sin exagerar de “saqueo” de los derechos de las personas. A veces los “lapsus” dicen la verdad.

Sin tarjeta no hay derecho


Amnistía Internacional presentó el pasado día 20 de abril un informe titulado:
“Sin tarjeta, no hay derecho. Impacto en derechos humanos de la reforma sanitaria en Castilla-La Mancha y en la Comunidad Valenciana.


En este informe se denuncia la vulneración de los derechos humanos de personas inmigrantes residentes en España como consecuencia del RDL 16/2012.  Personas que hasta ese momento tenían derecho a la atención sanitaria, como Aisha, mujer de 57 años, diabética, o como Ismael, con varios problemas crónicos de salud, y muchos otros.

A veces se les presentan facturas, o se les pide que firmen un compromiso de pago. Hay poca y mala información. Si les acompaña un Trabajador Social o un mediador, entonces se les atiende. No tienen derecho a la medicación. Algunos médicos, continúa el Informe, han recibido cartas de la Consejería amenazándoles con sanciones si atienden a estas personas.

Amnistía Internacional estima que se ha vulnerado el derecho a la atención sanitaria de  749.835 personas en España, pero CLM es la región donde se ha aplicado la exclusión sanitaria con mayor dureza.

Otras CCAA, como Andalucía, País Vasco, Asturias o Navarra han continuado prestando atención sanitaria a todas las personas en función de su necesidad. También el Tribunal Constitucional ha dictado Autos donde defiende el derecho a la atención sanitaria para estas personas.

Es preciso que en toda España, y en CLM especialmente, se revierta esta situación y se recupere el ejercicio del derecho a la protección de la salud de todas las personas que vivan en nuestro país. La protección de la salud es un derecho humano fundamental, porque sin esa atención, sin la salud, se pierde la capacidad de trabajar, de comunicarse, de vivir, de aportar de forma creativa a la sociedad. Por eso son tan importantes las próximas elecciones autonómicas. Es la oportunidad para cambiar este rumbo deshumanizado e indigno de la exclusión sanitaria.



domingo, 15 de marzo de 2015

Gasto Sanitario Público: 10.000 millones menos en cuatro años ¿había (hay) alternativas?


El Gasto Sanitario Público en España se ha recortado en 9.933 millones de euros entre 2009 y 2013, según datos de la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE-1). En 2013 se gastaron 63.006 millones. Un recorte del 13,62% en el gasto anual. Resta y sigue…



Si en 2009 el gasto sanitario público suponía un 6,76% sobre la economía nacional (el Producto Interior Bruto), con el último dato publicado supone un 6% del PIB. Un descenso muy importante, que afecta a la disponibilidad de medios profesionales y materiales para la prestación de los servicios sanitarios a las personas que lo necesitan, y deteriora la calidad de los mismos. Unos recortes que penalizan a los más enfermos y a los más mayores (con más esperas, más camas en los pasillos, menos tiempo para las consultas, más co-pagos…). Una señora, de unos setenta años, se acercó a mi después de una charla y me dijo que el médico le había recetado un medicamento para paliar las molestias del linfedema, y al ir a la farmacia le dijeron que no estaba financiado; no lo puede pagar; tampoco puede comprar la manga de brazo; la pensión no le llega. “Es una vergüenza” me dijo un compañero médico. Detrás de estos números fríos hay personas, hay sufrimiento. Por eso no basta reflejarlos, sino que es pertinente preguntar si no había otra salida, otras alternativas. Y si las hay, empujar en esa dirección, frenando el desmontaje de la sanidad pública y aprovechando la crisis para desarrollar una sanidad pública reforzada, moderna, más eficaz y más eficiente, capaz de responder a las nuevas necesidades sociales. Dicen que no había otro remedio, pero no es verdad. Como  decía León Felipe: que no nos cuenten más cuentos. Decía el poeta: “Yo no sé muchas cosas, es verdad. Digo tan solo lo que he visto”. Pues esto es lo que yo he visto con los datos de la IGAE.


Análisis.

Se ha argumentado por el Gobierno que los recortes eran inevitables para superar el déficit. Sin embargo, analizando las cifras que ofrece la  misma IGAE en su Avance de la Actuación Económico Financiera de las Administraciones Públicas 2013 (IGAE 2), vemos que las cosas podrían haber sido de otra manera.

El gasto sanitario de un país tiene que tener en cuenta la riqueza nacional, la capacidad de ingresos y gastos totales. La capacidad económica del país, medida por el PIB en España se ha reducido un 2,27% (ver Tabla). Y el gasto sanitario se ha reducido un 13,62%. ¿Por qué esa enorme diferencia? ¿Acaso no hay más necesidades sociales y sanitarias en época de crisis? ¿Acaso la inversión en sanidad no genera riqueza, cohesión, estabilidad social y empleo? ¿No debería haber disminuido menos el gasto social que el PIB precisamente para paliar el impacto de la crisis?

Para intentar comprender si no había más remedio que recortar tanto el gasto sanitario, nos preguntamos: ¿Cuánto han ingresado las Administraciones Públicas y en qué otras cosas se han gastado estos recursos?


Ingresos.

El primer dato interesante es que los Ingresos (recursos no financieros), ascendieron a 393.468 en 2013, con un crecimiento de 17.840 millones, un 4,74% más, sobre 2009. Los ingresos públicos no bajaron, sino que aumentaron.

La fuente principal de ingresos, los Recursos Tributarios, crecieron entre 2009 y 2013 pasando de 321.012 millones de euros a 340.450. Un aumento de 19.437 millones. En relación con el PIB pasamos de unos ingresos del 29,75% a un 32,45%. Es decir, se ingresó más.

Pero lo más importante es que se pudo haber ingresado más todavía. En efecto, si vemos la distribución de esos ingresos notamos que por IRPF y por “impuestos sobre la producción y las importaciones” (IVA y otros), se aumentaron los ingresos más de un 10%. Sin embargo, los ingresos por impuesto de sociedades bajaron ¿Dónde ha ido ese dinero? Desgravaciones, bonificaciones, amortizaciones, “ayudas fiscales”…

¿Cuánto más se podría recaudar si pagaran los que no están pagando? La estimación de ingresos que no están entrando en caja (por diversas causas, modelo fiscal, ingeniería fiscal, elusión, evasión y fraude fiscal) asciende a 79.738 millones de euros. Es la cantidad de más que debíamos ingresar en relación con los países de la “Eurozona-18” (40% de PIB frente a 32,4% en España, “7,6 puntos porcentuales por debajo de la media de la Eurozona-18”, equivalentes a 79.738 millones) (página 26, IGAE-2).


Gastos.

Los gastos totales han bajado un 5,89%. ¿Si ha bajado el gasto en sanidad, en educación, en personal, en inversiones, etc., más del 10%, cómo se explica la diferencia? Porque al mismo tiempo el Estado ha gastado más en otros epígrafes. Básicamente en dos:

-En ayudas a las Entidades de Crédito. En 2013 se contabilizaron ayudas por un importe de 4.897 millones de euros. En 2012 por valor de 39.068. Si hacemos una media de las ayudas anuales entre 2010 y 2012 nos sale una cantidad de 12.373 millones cada año en promedio.

-En pago de intereses. En 2009 se pagaron 18.348 millones, que en 2013 subieron hasta 34.198, es decir, 15.850 millones más.

Cuando se argumentó que había que recortar el gasto sanitario público porque “no había dinero” era, simplemente, mentira; con los datos de la IGAE se puede hacer el cálculo siguiente. Las cantidades que se han ido recortando a sanidad entre 2009 y 2013 suman 23.951 millones (1.859; 3.699; 8.460 y 9.933 respectivamente en 2010, 2011, 2012 y 2013). Entre esos mismos años sí hubo dinero del Estado (de los contribuyentes) para pagar ayudas a las Entidades de Crédito por valor de 49.497 millones (y se han concedido otra serie de ayudas que en total superan los 300.000 millones, según la Comisión Nacional de la competencia). Es decir, se podría afirmar que el dinero que se ha quitado a la sanidad (y a otras políticas sociales) sí estaba, pero se ha dado a los bancos. Se prefirió pagar a las entidades financieras nacionales y extranjeras, y recortar políticas sociales, sueldos, empleos. A eso se le llama en la neolengua “reformas estructurales” y “políticas de austeridad”. Es decir, trasvase de derechos y rentas de las clases medias y los trabajadores a las rentas altas.


¿Había y hay alternativa?

La necesidad de pedir más préstamos y de tener que pagar más intereses se debe, en buena medida, al aumento del gasto por las ayudas a las Entidades de Crédito, y sobretodo por la falta de ingresos, fundamentalmente de sociedades, grandes corporaciones, grandes patrimonios. El problema principal de la sostenibilidad es que no paga más (impuestos progresivos) el que más tiene y más gana, sino menos, o nada. Esto es lo que se debe corregir con urgencia.

Si ingresáramos la misma proporción en relación con la renta que los países de la Eurozona-18, es decir 79.739 millones millones de euros más, y no hubiéramos pagado a las Entidades Financieras esas millonarias ayudas,  no tendríamos que soportar la carga de intereses del Estado. Sin esos dos gastos, “el gasto público a finales de 2013 sería de 425.664 millones” (pág 11, IGAE-2).  Es decir, hubiéramos dispuesto de recursos suficientes con el mismo esfuerzo fiscal de los trabajadores, de las empresas productivas y de las clases medias de este país.

Además, se debe aprovechar la crisis para mejorar aspectos de gestión y evitar gastos innecesarios en todos los ámbitos, logrando un uso más eficiente de cada euro invertido en sanidad.

Con un gasto de 425.664 millones y unos ingresos de 473.205 millones, habría un superávit de 47.541millones, suficiente para recuperar y consolidar el gasto social (educación, sanidad, servicios sociales, pensiones) y fomentar la economía productiva a través de inversiones en investigación e infraestructuras. Y, desde luego, sin que los contribuyentes que están pagando religiosamente sus impuestos pagaran un euro más.

No digo que sea fácil. Pero sí digo que los datos  de la IGAE muestran que es posible otra política fiscal, otra distribución de los recursos, es decir otra política económica y social.

Tabla. Evolución del Gasto Sanitario Público y otros parámetros económicos.

2009 (M€)
2013 (M€)
Variación
% Var
%PIB2009
%PIB2013
Gasto Sanit.
72.939
63.006
-9.933
-13,62
6,76
6,00
PIB
1.079.034
1.049.181
-29.859
-2,77


Ingresos
375.628
393.468
+17.840
+4,74


Gastos
493.865
464.759
-29.106
-5,89


Intereses
18.348
34.198
+15.850
+86,39


Ayudas EC

4.897




Ay EC prom

12.373




Rec. Tribu.
321.012
340.450
+19.437
+6,05
29,75
32,45
IRPF




6,73
7,46
Socied.




2,21
2,01
IVA y otros




8,67
11,12







Ingresos (con
Media EZ-18)

473.205




Gastos (sin ayud EC e Int)

425.664




Fuente: Intervención General de la Administración del Estado


IGAE 1. Intervención General de la Administración del Estado. Contabilidad Nacional. Clasificación Funcional del Gasto de las Administraciones Públicas. Información Anual, actualizada a 23 de diciembre de 2014

IGAE 2. Intervención General de la Administración del Estado. Avance de la actuación económica y financiera de las Administraciones Públicas 2013.


lunes, 26 de enero de 2015

Acerca de la equidad y de la justicia


En una mesa redonda organizada la semana pasada por la BBC en el foro económico mundial de Davos, Christine Lagarde, Directora del Fondo Monetario Internacional, defendía que la equidad facilitaba el crecimiento económico.

En la misma mesa la directora ejecutiva de Oxfam Internacional, Winnie Byanyima, denunciaba el aumento de la desigualdad en la distribución de la riqueza mundial. Y señalaba que la tendencia era impulsada por la acción de los grupos de presión de los grandes grupos (financiero, farmacéutico) que orientaban la acción de los gobiernos a favor de sus intereses.

Pero, por el contrario, Sir Martin Sorrel, director de la empresa WPP, con un “salario” de 40 millones de euros en 2013, defendía que no estaba demostrado que la equidad favoreciera el crecimiento económico.

Quienes defienden que la equidad no es necesaria para la prosperidad señalan que globalmente la economía mundial ha crecido y que en los últimos 25 años millones de personas han salido de la pobreza, sobretodo en China, India y Latinoamérica. Pero esta mejoría de las condiciones de vida de las personas no se ha debido al “sistema de producción” capitalista, sino que se ha debido, precisamente, a políticas de redistribución, a políticas sociales, con una asignación menos injusta de los beneficios de la producción en sistemas de producción capitalista: mejora de los salarios, de las condiciones de seguridad en el trabajo, de la sanidad pública, etc. El mismo sistema de producción capitalista funcionaba en Latinoamérica desde hace 100 años, con un pequeño grupo de grandes fortunas, una masa enorme de pobres y una exigua clase media. Han sido gobiernos progresistas en Brasil y otros países, los que han llevado a cabo políticas fiscales y de gasto público que han permitido mejorar la vida de millones.

En China y en India los modelos económicos de producción, al estilo captitalista, han generado riqueza que se reparte desigualmente. Han surgido enormes fortunas, y millones de personas han comenzado a trabajar en la industria. Como sucedió en Europa, el paso del campo, con economía de subsistencia, a la ciudad, con un trabajo asalariado, suponía una mejora, aunque el salario fuera muy bajo, porque ya no morían de hambre. Pero, además, se han desarrollado políticas públicas que van generando derechos sociales para corregir las duras condiciones de trabajo y la enorme desigualdad. Es un proceso que habrá que impulsar, y que no es “automático” o  “inevitable”.

La equidad se consigue con políticas públicas sociales y se pierde con políticas antisociales, como las que se han aplicado en España en los últimos años. Y la equidad debe buscarse en cualquier nivel de desarrollo económico, igual que debe buscarse en cualquier familia, sea cual sea su nivel de renta. ¿Acaso unos padres dejarán morir de hambre a su hijo pequeño, porque el salario familiar ha disminuido, porque la familia es más pobre? ¿Acaso darán de comer solamente al más fuerte de los hermanos, para que asegure los ingresos del futuro? Unos padres justos tratarán a sus hijos como iguales y ayudarán más al más débil para que salga adelante. No retirarán al más débil y al más enfermo las medicinas que necesite.

De la misma forma, la equidad en la sociedad se basa en la convicción de que todos los seres humanos somos hermanos y tenemos los mismos derechos. De ahí surge un concepto de justicia, y ese concepto impulsa la equidad. La equidad se basa en la justicia. Como el punto de partida es desigual, las políticas públicas, los gobiernos (los padres) buscarán apoyar más a los más débiles. La equidad no es la “consecuencia del crecimiento económico”. Puede haber equidad sin crecimiento y puede haber crecimiento económico sin equidad.

El egoísmo, la codicia, que busca la supervivencia individual es muy fuerte y sigue estando presente en las personas, en la sociedad y en las instituciones.

La humanidad va desarrollando pautas de conducta que van más allá del egoísmo primitivo. La evolución cultural y moral de las sociedades humanas descubre que es bueno ayudarnos unos a otros para que podamos vivir todos mejor y nos enseña que esa conducta nos hace más felices en nuestra conciencia. En la riqueza y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad, como una familia.

Esta conducta se aprende no sin esfuerzo y se ha recogido a lo largo de los siglos en códigos y leyes, que cada vez son más progresistas, como la Declaración Universal de Derechos Humanos. En nuestra sociedad antiguamente, y en otras sociedades hoy, se aprobaba la esclavitud, la violencia contra las mujeres y otros comportamientos que hoy consideramos atroces… era normal. Era normal también no tener vacaciones pagadas, o baja laboral por enfermedad retribuida y con reserva de puesto de trabajo al recuperar la salud, o un salario mínimo, o descanso semanal, o atención sanitaria… En muchos países hoy no se tienen estos derechos. Incluso en algunos muy avanzados. Decía Obama hace pocos días en su discurso del Estado de la Nación que en los próximos dos años quería lograr el derecho a baja laboral por enfermedad retribuida para 40 millones de trabajadores que todavía no tenían ese derecho en EEUU.

Pero, al mismo tiempo, otros grupos de interés piensan que la solución a los problemas es la contraria. En el mismo foro de Davos, Ray Dalio, presidente del Fondo de Inversión de riesgo Bridgewater,  decía que el salario en España era más alto que en EEUU, que había que cambiar la edad de jubilación, la semana laboral y las vacaciones.

La lucha por la equidad es una batalla permanente. Con avances y retrocesos. El motor de la codicia está en los genes, es muy primitivo y tiene mucha fuerza. Siempre quiere más.

El motor de la solidaridad también está ahí. Pero tiene que desarrollarse por una toma de conciencia que nos hace percibir que todos somos iguales y tenemos los mismos derechos. Esto no es tan evidente. Requiere un proceso de madurez humana, basado en los sentimientos de familia, de pueblo, de nación, de sociedad de naciones, que van trascendiendo el egoísmo personal y reconocen al otro como igual, como hermano. De la misma manera que una mano o un ojo son parte del cuerpo y cuando se hieren o se enferman nos duelen y necesitan cuidado, y comprendemos que es bueno para todo el cuerpo curar esa parte enferma para que no nos incapacite o nos lleve a la muerte, de la misma manera, digo, nos tiene que doler el dolor de otro ser humano, de otro pueblo, de otra raza, de otro continente.

Nos tiene que doler la lucha de los mineros de Sudáfrica, el drama de las trabajadoras del textil de Bangla Desh, los miles de muertos africanos en el Estrecho en su camino hacia Europa o los parados de España que no pueden conseguir un empleo para ganarse la vida.

Cuando sintamos la alegría y el dolor de todos los seres humanos, podremos lograr la equidad. Mientras tanto, y queda mucho, hay que seguir luchando.

No tenemos que exigir la equidad porque sea mejor para el crecimiento económico como dice Lagarde, que también. Tenemos que exigirla porque es justo, porque los frutos del trabajo y las riquezas de la naturaleza se deben usar y repartir entre todos de una manera equilibrada, proporcional al esfuerzo y la necesidad de cada uno.  Como hermanos.

En el fondo, la consecuencia de comportarnos con justicia, lograr la equidad entre los seres humanos, nos hace verdaderamente más felices en la esencia misma de nuestra condición humana, que no es otra sino tener conciencia de lo que está bien y lo que está mal, de lo que es justo y lo que es injusto.