sábado, 19 de diciembre de 2020

¿Pudimos hacerlo mejor? Y, sobretodo, ¿podemos hacerlo mejor? (*)

1.A 6 de diciembre de 2020 la pandemia por SARS-Cov-2, conocida como COVID-19, había contagiado a 66.561.559 personas y provocado la muerte de 1.529.134 de ellas (1). Además del daño a la salud y el sufrimiento de millones de familias, la pandemia ha causado un importante daño económico, debilitando la economía. La OCDE prevé un decrecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) mundial de -4,18% en 2020 (2), con importante destrucción de empleo en muchos países. Un modesto virus ha puesto en jaque a la humanidad entera, recordándonos la vulnerabilidad de nuestra especie. El problema todavía no está superado y los países tratan de hacer frente con distintas medidas y con la respuesta de sus sistemas sanitarios. Los resultados de la gestión de la pandemia han variado, según las medidas adoptadas por los gobiernos. En este artículo planteo dos cuestiones: ¿pudimos hacerlo mejor en España y en la Unión Europea? Y, sobretodo, ¿podemos hacerlo mejor a partir de ahora?

 

Para evidenciar que las cosas se pueden hacer de formas distintas, mostraré los datos de dos países, España y Corea del Sur. Dos países con similar desarrollo económico y un volumen de población parecido. El número de personas afectadas y fallecidas por COVID-19 es significativamente menor en Corea del Sur que en España.

 

 

España

Corea del Sur

Población

46,9 millones

51,6 millones

PIB (2019, Banco Mundial)

29.671 $

31.761 $

Casos COVID-19 (a 6 Dic)

1.684.647

35.546

Fallecidos (a 6 Dic)

46.252

545

Previsión Variación anual PIB 2020 (OECD, Dic)

-11,63 %

-1,09 %

Datos de casos y de personas fallecidas tomados del Coronavirus Resource Center (1)

 

2.La pandemia en España, como en muchos otros países, ha presentado dos “olas”. El primer caso se confirmó el 31 de enero en La Gomera. A partir de ese momento fueron diagnosticándose más casos, hasta que el 14 de marzo el gobierno decretó el estado de alarma (RD 463/2020), que permitió establecer la unidad de mando y aplicar en toda España una medida clásica de salud pública frente a las epidemias, el confinamiento, tratando de reducir los contactos y los contagios. En la gestión de la respuesta a la primera ola podemos entender la dificultad para responder con eficacia a la nueva situación. Se puede criticar tardanza en la respuesta, pero no era fácil acertar exigiendo mayores restricciones cuando todavía no se conocía la gravedad de la pandemia. Debía ponderarse, por una parte, el riesgo para la salud y, por otra, la limitación de derechos fundamentales y el impacto inmediato del cierre de actividades sobre la economía. Hubo dificultades para comprar equipos de protección para los profesionales de los servicios sanitarios y de otros servicios esenciales. Se tuvieron que diseñar o actualizar y poner en marcha los planes de contingencia y protocolos en las diferentes instituciones. Hubo escasez de equipos de ventilación cuando se tuvieron que improvisar Unidades de Cuidados Intensivos adicionales. No se disponía de suficientes test para diagnóstico, PCR, test de antígenos, etc. Y tampoco había suficientes mascarillas para la población. Todos estos equipos y materiales tenían que importarse con no poca dificultad por el aumento de la demanda mundial. El esfuerzo de los profesionales sanitarios, trabajando en estas circunstancias, fue extraordinario.

 

La primera ola (considerando los datos desde el 10 de marzo hasta el 21 de mayo) provocó un balance desolador: 250.287 personas contagiadas por SARS-CoV-2, 90.087 ingresos hospitalarios y 7.691 ingresos en UCI (3). La sobremortalidad, respecto a la mortalidad esperada en ese periodo, fue de 44.599 personas (se incluyen aquí muertes por COVID y muertes por otras causas, como infartos, cáncer u otros procesos que no pudieron ser atendidos adecuadamente) (4). Los servicios de atención primaria y los hospitales se volcaron en la atención a los pacientes COVID, debiendo demorar la atención a los otros pacientes, salvo las urgencias. Poco a poco se fueron organizando los circuitos COVID y se fueron incorporando EPIs y test de diagnóstico. Los profesionales sanitarios fueron ensayando medicaciones, reduciendo síntomas y mortalidad. En los meses de mayo y junio, después del esfuerzo que supuso el confinamiento domiciliario, se consiguió que los nuevos contagios diarios estuvieran por debajo de 500.

 

3.Las mayores dudas en la gestión de la pandemia se refieren a la desescalada después de la primera ola. El 21 de junio terminó el estado de alarma, y no habíamos preparado adecuadamente la desescalada. El 9 de junio se aprobaron unas medidas urgentes de prevención, contención y coordinación, mediante RDL 21/2020, y el 16 de julio el Consejo Interterritorial del SNS aprobó un Plan de respuesta temprana en un escenario de control de la pandemia por COVID-19, en la que se detallan muchas recomendaciones oportunas (5). Pero no se establecieron mecanismos para asegurar y controlar su cumplimiento en todas las Comunidades Autónomas (CCAA). Las medidas de contención y supresión no se aplicaron de manera suficiente y homogénea, permitiendo una segunda ola de contagios, que llegaron hasta más de 20.000 nuevos casos diarios en octubre. El Gobierno de España aprobó un Fondo COVID, con 9.000 millones de euros para sanidad; esa cantidad es más que suficiente para contratar profesionales de atención primaria, salud pública, rastreadores, etc., y desarrollar todas las medidas necesarias; pero no se fijó el destino de esos fondos, con lo que cada CCAA los ha invertido en lo ha considerado conveniente.

 

La revista The Lancet publicó en septiembre un artículo donde se comparan las estrategias de diferentes países en la desescalada (6). La diferencia clave es un sistema eficaz de diagnóstico y aislamiento de casos, y búsqueda, rastreo y aislamiento de contactos, con sistemas de apoyo (alojamiento alternativo, ayuda económica, etc.) y de control (sistemas informáticos, apps, pulseras de localización, etc.), para asegurar el cumplimiento. Todo ello con la coordinación de salud pública y un potente sistema de información y monitorización. Además, es clave la implicación y compromiso de la ciudadanía, facilitadas por una información clara, rigurosa y coherente, que genera confianza. En España, como en la mayoría de países europeos y en EEUU, se optó por una estrategia de contención y “mitigación”, para evitar el colapso hospitalario, frente a la estrategia de “supresión” (COVID cero), que adoptaron países como Corea del Sur, Taiwan, Singapur, Nueva Zelanda, o Vietnam, que obtuvieron mejores resultados (7). En nuestro país se añadió, en esta segunda etapa, la falta de coherencia en las mediadas adoptadas por algunas CCAA, llevando a contradicciones y falta de eficacia en sus decisiones (8). Como consecuencia, en la segunda ola, hasta el 6 de diciembre, se registraron 1.434.360 casos, 5,7 veces más que en la primera ola. El número de personas ingresadas en hospitales fue algo mayor, 103.875. Lo mismo ocurre con el número de personas ingresadas en UCI, que fueron 8.882. En cuanto a la sobremortalidad, en este periodo fallecieron 23.883 personas más que las esperadas para esas mismas semanas en otros años. 

 

¿Podían haberse evitado esas muertes y el sufrimiento de las personas afectadas?  

Seguramente la segunda ola de la pandemia se podría haber evitado, y la tercera ola se debería evitar. El sistema sanitario se va desgastando progresivamente y no se le está reforzando de la forma debida, y los profesionales sanitarios no aguantan mucho más. La ciudadanía también va sufriendo el desgaste y el impacto económico negativo.

Por eso, a mi juicio, el Gobierno de España y los de las CCAA deberían adoptar una estrategia de “supresión”, reduciendo los contagios drásticamente mediante un confinamiento riguroso, durante el tiempo suficiente y, entretanto, asegurar la capacidad para identificar, trazar y cortar las cadenas de transmisión, así como disponer de medidas de apoyo social y económico. Al mismo tiempo se debe completar un sistema de información sólido, así como un mecanismo más eficaz de coordinación para adoptar medidas ejecutivas homogéneas, garantizando también que los mensajes hacia la población sean coherentes y confiables. Hacen falta, además, mecanismos de control y sanción más eficaces, que se deben combinar con la asignación de fondos finalistas para dotar los recursos precisos y lograr dotaciones adecuadas de plantilla de atención primaria, salud pública, rastreadores, UCIs, etc.

 

4.Otro aspecto importante en la respuesta a la pandemia es el de las vacunas y los medicamentos frente a la COVID-19. La Unión Europea (UE), no apoyó la propuesta que planteaban muchas organizaciones de la sociedad civil, ex jefes de estado y premios nobel, pidiendo que las tecnologías frente a la COVID estuvieran libres de patente. La Organización Mundial de la Salud sí impulsó un mecanismo, el C-TAP, para reunir todas las tecnologías, vacunas, medicamentos, equipos, etc., frente a la COVID, pero no tuvo respuesta positiva. En cambio, la UE y los países miembros, apostaron por actuar en el marco de las patentes y realizar compra anticipada de vacunas y compra de medicamentos a precios abusivos (9). Así, la UE compró medio millón de tratamientos de remdesivir, a 2.000 euros por tratamiento, siendo su coste real de fabricación menor de 10 euros. Un producto que, además, según el ensayo clínico multi-céntrico Solidarity de la OMS, no es eficaz frente a la COVID y puede tener efectos secundarios importantes. Por otro lado, la UE ha hecho compra anticipada de 1.500 millones de dosis de vacunas, mientras, debido a los monopolios de las patentes, millones de personas en el mundo no podrán acceder a ellas. El precio lo fijarán las empresas, aunque gran parte de la investigación se haya realizado con fondos públicos. La asignación del orden de distribución entre países también lo harán las empresas, y la cantidad total y ritmo de fabricación estará, asimismo, en sus manos, creando cuellos de botella. En una situación de pandemia esta política farmacéutica es inmoral e ineficaz. Pero también es insegura. El proceso acelerado de aprobación de estas vacunas deja no pocas dudas sobre su efectividad y seguridad. Y no ayuda a calmar la desconfianza el hecho de que las empresas hayan exigido a los gobiernos que, si hay reclamaciones por efectos secundarios, las pagarán los países. Quizá por esta desconfianza más del 40% de la población española dice que no se vacunará inmediatamente frente a la COVID (10). Todavía es momento de rectificar esta política en relación con las vacunas y los medicamentos. En este sentido, una Iniciativa Ciudadana Europea, lanzada el 30 de noviembre, pretende lograr que la UE modifique su política farmacéutica para favorecer el acceso a vacunas y medicamentos seguros, eficaces y a precios justos, para todos, en todo el mundo (11).

 

5.En definitiva, tanto en España como en la Unión Europea, podemos y debemos hacerlo mejor en los próximos meses, adoptando una estrategia de “supresión” de la transmisión del SARS-CoV-2, e impulsando una política de vacunas y medicamentos como bienes públicos y sin monopolios. Merece la pena el cambio de enfoque, no solo para esta pandemia sino para otros problemas sanitarios globales que vendrán.


(*) Artículo publicado en Fundación Quaes, 18/12/2020

 

(1)   Johns Hopkins University. Coronavirus Resource Center.

https://coronavirus.jhu.edu/map.html

(2)   OECD, STAT. Economic Outlook nº108, December 2020

https://stats.oecd.org/Index.aspx?DataSetCode=EO

(3)   Instituto de Salud Carlos III. Centro Nacional de Epidemiología. Informe sobre la situación de COVID-19 en España. Nº32, 21 mayo 2020.

(4)   Instituto de Salud Carlos III. Centro Nacional de Epidemiología. Exceso de  mortalidad por todas las causas. Sistema de Vigilancia de la mortalidad diaria MoMo

https://momo.isciii.es/public/momo/dashboard/momo_dashboard.html

(5)   Ministerio de Sanidad. Plan de respuesta temprana en un escenario de control de la pandemia, 13 julio 2020

https://www.mscbs.gob.es/gabinetePrensa/notaPrensa/pdf/13.07130720131534059.pdf

(6)   Han E et al. Lessons learnt form easing COVID-19 restrictions: an analysis of  countries and regions in Asia Pacific and Europe. The Lancet, 7 Nov 2020

https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(20)32007-9/fulltext

(7)   Llupià A et al. ¿Qué es una estrategia de COVID Cero y cómo puede ayudar a minimizar el impacto de la pandemia? ISGlobal 27 Nov 2020

https://www.isglobal.org/-/-que-es-una-estrategia-de-covid-cero-y-como-puede-ayudarnos-a-minimizar-el-impacto-de-la-pandemia-

(8)   Observatorio Actuar Covid. Quinto Informe, 24-30 Nov 2020

https://actuarcovid.com/2020/11/10/observar-para-actuar-observatorio-covid-2/

(9)   Lamata F. Vacunas para todos o ¿sálvese quien pueda?. Blogspot.com 8 Ago 2020

https://fernandolamata.blogspot.com/2020/08/vacuna-para-todos-o-salvese-quien-pueda.html

(10)                 Centro de Investigaciones Sociológicas. Barómetro de Octubre 2020. Estudio 3296. http://datos.cis.es/pdf/Es3296marMT_A.pdf

(11)                 Iniciativa Ciudadana Europea Rigth2Cure

            https://noprofitonpandemic.eu/es/

martes, 1 de diciembre de 2020

Talleres EAPN: La sanidad en la lucha contra la pobreza y la desigualdad

(Texto comentado en el Taller “Reconstruyendo” de la EAPN-ES, Red Europea de la Lucha contra la Pobreza).

 

POBREZA, DESIGUALDADES Y SALUD.

 

“Más le temo a la pobreza que al bacilo de Koch”, decía el médico alemán Rudolf Virchow cuando la tuberculosis azotaba a Europa a finales del siglo XIX. Desde bien antiguo se sabe que la pobreza es cuna de enfermedades, y que la enfermedad es cuna de pobreza. Una persona pobre no come bien, no tiene defensas. Esa persona vive en ambiente menos saludable, hacinado a veces, y su trabajo suele ser más precario y penoso, con más riesgo, y contrae enfermedades, infecciones... A su vez, una persona enferma pierde la capacidad de estudiar o trabajar, se pierden o disminuyen los ingresos familiares, se ven desahuciados de sus viviendas… se empobrecen.

 

LA REVOLUCIÓN DE LOS POBRES Y LA SALUD.

 

A finales del siglo XIX y primera mitad del Siglo XX se produjo la revolución de los pobres en la Salud.

 

En España desde 1900 hasta hoy. Se pasó de 37 años de EVN en 1900 a 83,5 años en 2020. Más del doble. Fijémonos: En toda la historia de la humanidad hasta 1900, la EVN no llegaba a los 40 años. En un solo siglo, 40 años más de EVN. ¿Cómo fue posible?

 

Mejoras en las condiciones laborales, reducción de jornadas (12 h, sábados y domingos, sin vacaciones, a 8 horas, domingos libres y a veces los sábados, vacaciones pagadas), mejoras en los salarios (algo más que el mantenimiento y reproducción de la fuerza del trabajo), incluyendo el “retiro obrero”, la baja laboral, el seguro de desempleo, que mantenía los ingresos familiares, lo que permitió mejoras en la alimentación y en las viviendas y la posibilidad de que los niños y las niñas estudiaran. Los determinantes intermedios de la salud. Y, además, la implantación progresiva, a lo largo del siglo XX, de la atención sanitaria pública, el seguro de salud (vacunaciones, antibióticos, atención primaria, cirugía, etc.).

 

¿Pero por qué se desarrollaron estas políticas públicas y cómo pudieron financiarse? Porque hubo un cambio de equilibrio en los determinantes estructurales de la salud, el marco socio-económico. Una reforma fiscal en los países europeos y en EEUU. De recaudar un 10% del PIB, para defensa, justicia y policía, a recaudar el 40 o 50% del PIB, para pagar la seguridad social, la educación pública y la sanidad pública. El tipo marginal de las rentas más altas llegó al 80 y 90%. 

 

Estos cambios fueron posibles por cambios sociológicos, por el sufrimiento brutal de las guerras, y también por las luchas del movimiento obrero, por el papel de las organizaciones de trabajadores, por la amenaza de la revolución. La lucha de clases del Siglo XIX y principios del XX la ganaron los pobres, los trabajadores. Y su fruto fue el Estado del Bienestar y la Democracia.

 

 

LA REVOLUCIÓN DE LOS RICOS Y LA SALUD.

 

Pero ninguna conquista social es irreversible. En los años 80 del pasado siglo se formó un movimiento neo-liberal capitaneado por las grandes fortunas. Fueron ganando el discurso. Cambiando leyes fiscales. Cambiando regulaciones financieras. Cambiaron el equilibrio de los “determinantes estructurales de la salud” a su favor. Hasta que en 2008 explotó la burbuja financiera de EEUU iniciando una crisis económica que arrasó el planeta. Las hipotecas basura y los productos financieros tóxicos permitieron ganar enormes sumas de dinero a los ejecutivos de los bancos y los fondos de inversión y arruinaron a millones de familias. Es la nueva economía financiera global. Una lucha de clases que habían empezado los ricos a finales de los años 80, y que estaban ganando (como afirmaba Warren Buffet en 2004) y se tradujo en empleo precario, bajos salarios, reducción de servicios públicos y “sálvese quien pueda”. Entonces, en lugar de reformar el sector financiero y controlar los movimientos de capitales, fortaleciendo el sistema fiscal internacional y eliminando los paraísos fiscales, lo que vimos es el refuerzo de los culpables de la catástrofe. Los gobiernos decidieron rescatar a los bancos con el dinero de los contribuyentes, y, al mismo tiempo, acordaron no aumentar la deuda pública. ¿Solución?: recortar el gasto social. Frente a la ofensiva de los ricos, los sindicatos y los partidos que defendían políticas sociales no tuvieron capacidad de reaccionar. El Estado de Bienestar se debilitó y también la democracia, por efecto del poder de los lobbies sobre los gobiernos.

 

Así, entre 2009 y 2018 los recursos dedicados a la Sanidad Pública, ajustado por edad en euros constantes, se redujo en un 20% anual, en euros constantes ajustados por población. En salud mental, la reducción fue todavía mayor. Lo mismo en equipamiento e instalaciones (-60%) y en salud pública y prevención (-50%). Los gastos en personal se redujeron y congelaron. Precariedad laboral. Desmotivación. Abandono de la sanidad pública por los jóvenes profesionales. En definitiva, deterioro del Sistema público de salud.

 

EL IMPACTO DE LA PANDEMIA DE LA COVID-19 EN 2020.

 

En ese contexto de deterioro del SNS, al que se sumaban algunos defectos estructurales que necesitaban una profunda Reforma, llegó la pandemia.

 

La COVID-19 ha afectado a la Salud de todos, pero más a los pobres, a los trabajadores temporeros que viven hacinados, a los barrios más humildes con viviendas más pequeñas, peor ventiladas, donde no se puede aislar a una persona enferma, a los trabajadores de residencias, con bajos salarios y contratos precarios, que no se pueden permitir hacerse los tests porque si dan positivo pierden su trabajo… La pobreza genera enfermedad y la enfermedad genera pobreza.

 

La sobremortalidad por covid de personas en residencias de mayores y en sus casas, por falta de atención adecuada a otros problemas de salud, afecta más a los más pobres y pone en evidencia la necesidad de reforzar el sistema sanitario de forma urgente.

 

En el documento base de EAPN para este evento, se muestra también el impacto de la COVID en el SNS: más listas de espera en atención primaria y hospitales para problemas de salud no-covid.Desbordamiento de los servicios. Agotamiento de los profesionales. Dificultades de acceso por vía telefónica o internet para muchos pacientes.

Además, la gestión de la pandemia ha mostrado desigualdades entre CCAA, descoordinación, falta de sistema de información homogénea y actualizada (contaje de personas ingresadas en UCI, fallecidos, etc.), contradicciones en los mensajes de salud pública (confinamientos, test de antígeno, etc.), perdiendo credibilidad las autoridades sanitarias y eficacia el SNS. Aunque el Gobierno de España aprobó un Fondo Covid extraordinario con 16.000 M €, de los cuales 9.000 M € para sanidad, no está claro en qué se ha gastado y cuáles han sido las prioridades de cada CCAA. 

La Pandemia era una oportunidad para el cambio. ¿La aprovecharemos?

 

PROBLEMAS DE DESIGUALDADES Y SALUD

 

A día de hoy, todavía queda mucho por hacer. Tenemos que frenar y revertir el retroceso en desigualdades sociales y salud. La diferencia de EVN entre ricos y pobres en España es de 6 años. Y esa diferencia en el mundo es de 30 años. No es justo.

 

La equidad en salud requiere actuar sobre los determinantes económicos y los determinantes intermedios. Yo me referiré a los aspectos relacionados más directamente con los Servicios de Salud y la igualdad. Se necesita un SNS fuerte y bien orientado.

 

DEBILITAMIENTO DEL SNS

 

1.No reconocimiento del Derecho a la salud como Derecho fundamental. Barrera burocrática para personas inmigrantes (empadronamiento, etc., en coordinación con organizaciones del tercer sector). Diferente aseguramiento: Muface, Isfas, Mugeju; desgravación seguros empresa.

 

2.Falta de RecursosPrivatización de la financiación. Debilidad del Sistema. Descapitalización. Sistema fiscal ineficiente e injusto y deuda pública injusta: 80.000 + 100.000 M. Polémica de Ayuso (dumping fiscal, presumir de bajar impuestos). Copagos: 1,5 millones no pueden comprar. Distribución no equitativa entre CCAA. Financiación del 30% a cargo del bolsillo de pacientes. Falta de personal, desmotivación, inseguridad. Según el informe EAPN un 5% de la población de menor renta tuvo dificultades de acceso a la atención sanitaria por problemas económicos, frente a un 1,3% de las personas de renta más alta.

 

3.Falta de Coordinación. Se ha visto en la pandemia. No hay Sistema de Información (informe anual sobre desigualdades en salud). No hay mecanismo federal de toma de decisiones ejecutivas. Dificultades para recibir servicios entre CCAA.

 

4.Privatización de la gestión. Concesiones, externalizaciones. … Muface, Mutuas…

 

5.Exceso de gasto farmacéutico. Colonización de la industria sobre el SNS. Una especie de cáncer, que va ocupando espacio y desplazando recursos, líderes de opinión, docencia… con sesgos ligados al ánimo de lucro. 9.000 M€ de más. 

 

PÉRDIDA DE ORIENTACIÓN DE LA LGS: PREVENCIÓN, PROMOCIÓN DE SALUD, EQUIDAD

 

6.Falta de prioridad en Salud PúblicaDebilitamiento en Atención PrimariaRetrocesos en Salud Mental.

 

7.Falta de coordinación con Servicios Sociales. Inadecuada aplicación de la Ley de promoción de autonomía personal y atención a personas en situación de dependencia.

 

8.Retroceso en equidad. Prestaciones no cubiertas: Bucodental, prótesis, ayudas a la visión, medicamentos… Prestaciones distintas en CCAA. Listas de espera crecientes, en atención hospitalaria y también en primaria. No hay Estrategias nacionales financiadas que respondan a desigualdades en salud. Falta de investigación en desigualdades en salud. Comisión sobre desigualdades en salud en el CISNS.

 

9.Insuficientes cauces de participación social.

 

 

RECOMENDACIONES Y PROPUESTAS, POSIBLES SOLUCIONES.

 

Para luchar contra la pobreza se debe impulsar la salud en todas las políticas, actuando sobre los determinantes estructurales (condiciones socioeconómicas globales), y los determinantes intermedios (ingresos, alimentación, vivienda, educación, servicios sanitarios…). En otros talleres se han tratado los demás temas. Aquí analizaremos cómo mejorar la igualdad y reducir la pobreza fortaleciendo una buena sanidad pública.

 

FORTALECER LA SANIDAD PÚBLICA. SIN ELLA NO HAY IGUALDAD EN SALUD.

 

1.Reconocimiento del derecho. Personas que viven en España. Tema de migrantes. Reconocimiento del derecho en la Constitución, como derecho fundamental.

Ley de Sanidad donde se reconozca el derecho a la atención sanitaria a todas las personas que vivan en España. Simplificación burocrática para personas inmigrantes (empadronamiento, etc., en coordinación con organizaciones del tercer sector). Integrar progresivamente la atención sanitaria de Muface, Isfas, Mugeju.

 

2.Recursos públicos suficientes

-Falta un 29% de presupuesto: 22.596 M€ anuales más. Gasto sanitario público actual: 77.404 M€ (2018); presupuesto necesario: 100.000 M€ (8,5% de PIB, media de la UE).

-Distribución equitativa entre CCAA (modelo de financiación / Constitución).

-Quitar copagos

-Reequilibrar público / privado, 80-20. 

-Con impuestos justos y progresivos (pedagogía potente, legislación, inspección…). 80.000 M€; fraude fiscal; deuda injusta (100.000 M€ anuales, renegociar). 

-Apoyo a los profesionales sanitarios. Estabilidad, número suficiente, motivación, …

 

3.Reforzar la Coordinación del SNS. CISNS carácter ejecutivo. Sistema de Información único potente. Misma TSI, misma Historia Clínica…

 

4.Revertir proceso de Privatizaciones de gestión con financiación pública. Concesiones, externalizacioines. … Muface, Mutuas…

 

5.Tapar el agujero del gasto farmacéutico. Nueva política farmacéutica. Reducción del gasto farmacéutico en un 50%. Des-colonización de la industria sobre el SNS.

 

REENFOCAR LA SANIDAD PÚBLICA

 

6.Prioridad en Salud Pública. Promoción de salud y autonomía. Prevención. Presupuesto x 10. Aplicación y desarrollo de la Ley General de Salud Pública 33/2011.

Fortalecer Atención Primaria. Presupuesto x 30%. Estrategia de AP 21 y el Marco estratégico para Atención Primaria y Comunitaria 2019.

Nuevo impulso en Salud Mental. Presupuesto x 2. Nueva Estrategia con presupuesto específico.

 

7.Asegurar la coordinación con Servicios Sociales. Adecuada aplicación de la Ley de promoción de autonomía personal y atención a personas en situación de dependencia.

 

8.Orientación hacia la equidad en salud.

-Informe anual sobe desigualdades en salud, considerando los ejes de clase social, género, edad, etnia, discapacidad, etc. 

-Estrategias nacionales financiadas que respondan a desigualdades en salud, definidas y supervisadas por una Comisión sobre desigualdades en salud en el CISNS. Atender a personas en situaciones más vulnerables, niños, personas migrantes, etnia gitana, personas sin empleo, personas con discapacidad, personas privadas de libertad, etc.   

- Programa de investigación en desigualdades en salud.

- Completar prestaciones no cubiertas. Bucodental, prótesis, ayudas a la visión, medicamentos, etc. Todos los servicios y productos sanitarios necesarios para mantener o recuperar la salud y evitar el sufrimiento. 

- Unificar carteras de servicios de CCAA, garantizar calidad alta en todas ellas. 

- Mejorar el acceso de forma homogénea. Reducir drásticamente tiempos de espera. Ley de garantías.

 

12.Participación social efectiva… Cuidado con la participación patrocinada: asociaciones de pacientes, sociedades científicas y otros grupos que participan en los planes de salud, en comisiones asesoras, pero actúan sabiéndolo o sin saber, como agentes comerciales…

 

 

EL PAPEL DEL TERCER SECTOR 

 

Las elecciones parlamentarias son importantes, y un gobierno progresista es importante, pero no basta. El gobierno recibe presiones de lobbies. La sociedad tiene que presionar también en la otra dirección.

 

Por ejemplo, en el tema de vacunas y medicamentos para la COVID, el lobby farmacéutico presiona para mantener los monopolios (patentes y otras exclusividades) que les permiten poner precios abusivos. En el caso del Remdesivir, autorizado para la COVID, vemos que cuesta 10 euros su fabricación, pero pagamos un precio de 2.000 euros y además, según la OMS, no vale para mejorar la enfermedad.

Hemos de apoyar movilizaciones sociales, como la Iniciativa Ciudadana Europea "Rigth2Cure", que comienza hoy, para que los medicamentos y vacunas frente a la COVID no tengan patente y sean accesibles a todos, en todo el mundo, en cantidad suficiente y a precios de coste.

 

En el siglo XIX y XX fueron las organizaciones de trabajadores. Hoy no lo están logrando, aunque su papel sigue siendo clave. Es preciso sumar otras fuerzas. Tiene que haber otros movimientos ciudadanos capaces de galvanizar las aspiraciones sociales y luchar por los derechos humanos. Sin una movilización social potente la sanidad pública no se mantendrá, aumentando la pobreza y las desigualdades sociales. Generar conciencia. Generar organización. Luchar. Ámbitos local, autonómico, nacional, europeo, mundial.

 

Cambios en determinantes estructurales. Cambio en el sistema económico, en la atribución de rentas primarias (salarios / capital), en la política fiscal. Cambios en política internacional, cooperación. Cambios en política nacional: equidad, co-gobernanza, estado federal… Solidaridad mundial.

 

Hace un tiempo escribí:

 

…Cuando la cosa se ponga fea, baja el ritmo, aguanta un poco, porque hasta la peor de las rachas tiene un final. No tires la toalla, porque aunque muchas cosas no te gusten, no puedes parar el mundo para bajarte, pero sí puedes luchar día a día para cambiarlo…

viernes, 27 de noviembre de 2020

Rasgos actuales del modelo de precios y patentes de medicamentos y vacunas

Dejémoslo claro: las patentes de medicamentos no son un mandato divino, ni tampoco un fenómeno inmutable de la naturaleza. Hace no tanto tiempo, unos 30 años, en España NO se aplicaban patentes a los medicamentos. Así era en muchos otros países, hasta que, en 1994, cediendo al argumento y la presión de los laboratorios, los gobiernos decidieron generalizar las patentes de medicamentos en el acuerdo ADPIC. El argumento era que, con los sobre-precios que pondrían gracias al monopolio de las patentes, pagarían y aumentarían la investigación y la innovación, en beneficio de los pacientes.

 

No es que antes de las patentes de medicamentos no hubiera innovación. De hecho, había más que después de conceder las patentes. No es tampoco que las empresas farmacéuticas no ganaran dinero. De hecho, ganaban el doble que las empresas no farmacéuticas. Su argumento, por tanto, era falso. Pero sus directivos querían más. Y los gobiernos cedieron a su presión dando a las empresas monopolios de 20 años. 

 

Así, al no tener competencia gracias a la patente, pusieron precios mucho más altos, doscientas y trescientas veces por encima de los costes, recuperando el gasto de la investigación en uno, dos, o tres años, y permitiéndoles, a partir de ahí, obtener beneficios excesivos. 

 

En efecto, los precios son tan altos que pagan lo que cuesta fabricar el medicamento, pagan la parte de investigación que hacen las empresas y, además, dejan un 50% de beneficio sobre ventas, frente al 5% de las empresas no farmacéuticas. Un exceso de beneficio de medio billón de euros anuales en el mundo. De 90.000 millones euros en UE. De 9.000 millones euros en España. 

Este Modelo no ha servido para aumentar la I+D. El 75% de la I+D innovadora se hace con fondos públicos directos. Pero el modelo sí ha servido para enriquecer a los directivos de estas empresas y de los fondos de inversión. Por eso lo defienden a muerte. Solo si se les quita la fuerza de negociación suprimiendo las patentes se puede cambiar el modelo. 

 

Para la ciudadanía, para los pacientes y los consumidores, las patentes suponen una barrera al acceso a los medicamentos. Las vacunas frente a la covid son un ejemplo. Pfizer ha puesto un precio por encima de los costes y ya ha vendido anticipadamente el 85% de la producción de 2021 a los países ricos. Los países de la UE han comprado ya 1.500 millones de dosis de posibles vacunas, con acuerdos secretos. 3 para cada ciudadano europeo. ¿Y los países pobres? Tendrán que esperar. La barrera de la patente impide la producción a gran escala, necesaria para que pudiera llegar a todo el mundo cuanto antes, facilita precios abusivos que no pueden pagar millones de personas y crea dudas sobre la seguridad y efectivdidad de las vacunas. La vacuna frente a la covid no debería tener patente, de manera que fuera accesible para todos, en todo el mundo. 

 

Pero el modelo de patentes también perjudica a la ciudadanía de los países ricos. Por un lado, porque mientras no se vacune todo el mundo, el problema no se resuelve. Por otro lado, porque la investigación no es transparente y cooperativa. Cada uno quiere ser el primero y publica notas de prensa con resultados fabulosos. Pero no conocemos los datos de los ensayos clínicos, no se conoce la efectividad de las vacunas para romper la cadena de contagios o para reducir la mortalidad por la Covid y tampoco sabemos los efectos secundarios que pueda provocar. Compramos a ciegas, al precio que dicen las empresas. Y tampoco ayuda a generar confianza que las empresas obliguen a que, si hay efectos secundarios, las posibles indemnizaciones las paguen los gobiernos, o sea, nosotros, los consumidores. 

Para acabar de sembrar dudas, los altos directivos de Pfizer y Moderna han vendido sus acciones después de que con sus comunicados de prensa hubieran hecho subir su precio en bolsa.

 

No es de extrañar que más del 40% de los españoles, según el CIS de octubre, no se fíen y digan que no se van a vacunar inmediatamente.

 

Además, en la pandemia de la covid, la patente no solamente afecta a las vacunas. Por la barrera de la patente y la capacidad de presión que da a la industria, hemos comprado en la UE 500.000 tratamientos de remdesivir para la Covid, a 2.000 euros tratamiento, sabiendo que 1º) cuesta 10 euros tratamiento y 2º) el ensayo clínico solidarity coordinado por la OMS dice que remdesivir no vale para la covid. Mil millones de euros para nada, o peor aún, ya que tiene efectos secundarios que pueden ser importantes. Un verdadero escándalo del que nadie habla.

 

La misma barrera de monopolios y exclusividades afecta a test diagnósticos, a sistemas de ventilación artificial o a equipos de protección, necesarios para la Covid. Y, desde luego, afecta a medicamentos para todas las otras enfermedades, creando barreras de precio a los pacientes y los sistemas de salud. 

 

¿Por qué cuesta tanto cambiar el modelo? Porque parte de los beneficios abusivos que ganan estas empresas la dedican a presionar e influir sobre expertos, comités asesores, parlamentarios, direcciones generales de los ministerios, agencias reguladoras, medios de comunicación, revistas médicas, etc. etc.… más de 36.000 millones de euros al año en la UE. Es mucho dinero en marketing y lobby.

 

Y también es difícil cambiar porque la población, en general, todavía no ve el problema, ya que, en España y Europa, los sistemas públicos de salud cubren la mayor parte de los medicamentos, y para ver el impacto negativo de las patentes hay que explicar cómo este sistema está descapitalizando la sanidad pública con precios abusivos, aumentando listas de espera, o perjudicando la salud de los pacientes con prescripciones innecesarias, y dejando sin vacunas y medicamentos a millones de personas en el mundo.

 

En definitiva: para que se pueda producir un cambio es fundamental la posición y la opinión de la ciudadanía, porque los gobiernos solos no van a actuar. 

 

Hace unos años escribí:

No esperéis que los otros nos resuelvan

lo que está en nuestras manos, si se juntan

 

En efecto, solo si juntamos muchas manos podremos resolver este problema.


(Este texto sirvió como introducción a la mesa redonda online organizada por la Asociación por un acceso justo al medicamento el 25 de noviembre)

sábado, 21 de noviembre de 2020

¡VIVA LA LIBERTAD!, en memoria de Ernest Lluch

Con tu maleta 

de vendedor ambulante de sueños 

has recorrido España

abriendo caminos

a la libertad y la justicia.

 

Pero de pronto esta noche

te han partido la cabeza con dos balas.

Y yo no quiero creerlo

aferrándome al eco de tu voz

mientras los puños apretados 

encierran toda mi amargura.

 

Ya lo sabe Cataluña,

ya el País Vasco y toda España han despertado

y salen a la calle llorando tu memoria

buscando su memoria en la tuya.

 

Y entonces tú te yergues y dices

que hay que seguir creyendo en la concordia,

y nosotros no queremos oir

porque la rabia tapona todos los sentidos.

Pero tú avanzas con paso firme

y dices más fuerte todavía:

Hemos de abrir espacios a un futuro 

donde las fronteras que matan y dividen

nada más sean un vestigio triste del pasado.

 

Dicen que te han matado Ernest

pero yo veo

que tu palabra se ensancha 

por todo el horizonte

pidiendo que sigamos trabajando duro

para hacer un mundo más libre,

más humano.

 

 A través de la pena 

resurge tu sonrisa,

tu eterna sonrisa irreverente,

y entonces tu flequillo 

se transforma en bandera

que el viento acaricia y enarbola

gritando contigo,

gritando con todos nosotros


¡Viva la Libertad!



En memoria de Ernest Lluch, asesinado por ETA el 21 de noviembre de 2000.

Un gran ministro de Sanidad que impulsó la Ley General de Sanidad, con el objetivo principal de que nadie que necesitara asistencia quedara desprotegido: la universalización sanitaria. Una persona extraordinaria, con enorme capacidad de trabajo y de construir consensos. Su memoria sigue animándonos a tratar de mejorar las condiciones de vida de todas las personas.

 

 

 

jueves, 19 de noviembre de 2020

No vale la vacuna, si no es para todos.

El 20 de noviembre, en Ginebra, se reunirá nuevamente el Consejo del ADPIC de la Organización Mundial del Comercio (OMC). El ADPIC es el acuerdo sobre los aspectos de los derechos de propiedad intelectual relacionados con el comercio, que entró en vigor en 1995 y que, desde entonces, generalizó el derecho de usar patentes en los medicamentos, permitiendo monopolios durante 20 años, y creando una barrera al acceso a los mismos por el aumento de los precios y la prohibición de la competencia (fabricación de genéricos). 

 

En esa reunión Sudáfrica, India, Kenia y Esuatini volverán a plantear a todos los países la necesidad de suspender la aplicación de las patentes y otros mecanismos de propiedad intelectual para todas las tecnologías frente a la COVID-19 mientras dure la pandemia. Esta propuesta, fue presentada el pasado 16 de octubre en el Consejo del ADPIC, y permitiría la transferencia de tecnología, la fabricación de vacunas y otros productos frente a la COVID en todo el mundo, y su venta a precios de coste. Entre tanto, los países ricos se han embarcado en una carrera por ver quién compra antes y quién compra más vacunas. Así, para 2021, países que representan el 15% de la población mundial han acaparado, mediante “compras anticipadas” el 85% de la capacidad de producción de las vacunas que están en fase más avanzada de desarrollo. 

 

Los directivos de las empresas están obteniendo importantes ganancias solo con las Notas de Prensa en las que dicen que han conseguido buenos resultados. ¿Por qué? Porque los países les han dado el control y ellos manejan las expectativas de negocio. Todavía no se sabe si funcionará una u otra vacuna, y no se conoce su seguridad, pero los países ricos han aceptado las reglas de las empresas concediéndoles patentes, a pesar de haber invertido grandes sumas de dinero público en la investigación y desarrollo. Así, la capacidad de control de los resultados de investigación la tienen las empresas, lo mismo que el volumen de producción y el precio. 

 

Los gobiernos europeos, a través de la representación de la Unión Europea en la OMC se opusieron el pasado 16 de octubre a que se suspendieran las patentes frente a la COVID. Se podría entender que decidan hacer compras anticipadas y acaparamiento de vacunas y otros tratamientos, por la presión de la opinión pública de cada país, para no quedarse atrás, ya que los otros gobiernos empezaron a comprar primero. Pero oponerse a que todos los países puedan tener acceso a vacunas sin patentes durante la pandemia es otra cosa, no se justifica. La vacuna debería ser un bien público, sin monopolio, para que cualquier país la pueda producir o comprar a precio de coste.

 

En la reunión del día 20 de noviembre tienen la oportunidad de cambiar su posición. Pensar en el beneficio para todos, que también lo es para la ciudadanía europea. A todos nos conviene un enfoque global y solidario, sin exclusividades, que garantice vacunas y otros productos seguros y eficaces para todas las personas que los necesiten. Mientras no se suspendan los monopolios de medicamentos y vacunas, no erradicaremos el problema, ni el de esta pandemia ni el de las que vendrán.

 

Dicho de otra forma:

 

NO VALE LA VACUNA SI NO ES PARA TODOS

 

La vacuna no sirve

si no es para todos.

 

Aquí ya no vale

el sálvese quien pueda

porque este es un problema

que afecta a todo el mundo.

 

Es pura miopía

querer resolver tu cuita

dejando a los demás

morir en la cuneta,

porque los virus 

no conocen fronteras

y volverán otro día

a saldar cuentas contigo.

 

“Mis vacunas

-dice un alto ejecutivo-

no son para los indios

son para vosotros

que podéis pagarlas

a buen precio.

 

Y el precio, criaturas,

no es lo que cuesta

es lo que yo digo 

y lo que mando

porque soy yo quien tiene

la sartén por el mango,

el monopolio,

la patente que me dan,

una y otra vez,

vuestros gobiernos incautos.

 

Ya sé que la investigación

-mi gran coartada-

la están pagando ustedes 

con los precios abusivos

de mis medicamentos

y con inversiones directas

que ustedes me financian.

¿Pero qué culpa tengo yo

de su ignorancia?”

 

Por eso le digo a mi gobierno que ¡ánimo!

que basta de patentes que crean monopolios, 

basta ya de barreras que matan

y enriquecen a unos pocos llenando sus bolsillos

con el dolor de millones de personas.

¿Qué es eso de la compra anticipada

que acapara vacunas para unos

y deja para otros 

la limosna y la muerte?

¿Dónde quedan, entonces

los derechos humanos?

Dejémoslo claro:

La vacuna de la covid no debe tener patente

la vacuna de la covid ¡es de la gente!

 

No. La vacuna no vale

si no es para todos.

No me cuenten más cuentos.

Cada vez somos más los que pensamos

que no hay derecho,

y que las cosas pueden ser de otra manera,

sin barreras,

sin monopolios ni especuladores,

sin sálvese quien pueda,

y que debe haber vacunas para todos

con investigación abierta y compartida

con un fondo global que garantice

la producción mundial a precios justos, 

precios asequibles,

pagando lo que cuesta y sin abusos.

 

Un mundo en el que pueda

mirarte frente a frente y a los ojos 

y no sentirme indigno de mi mismo,

porque, vamos a ver,

¿en qué soy yo

mejor que tú

para tener yo vacuna

y no tú?

 

No. La vacuna no vale

si no es para todos.

Ya no quiero jugar más

al sálvese quien pueda,

quiero salvarme contigo

y todos juntos.