domingo, 13 de enero de 2013

El boquete fiscal en España es la excusa para recortar y privatizar la sanidad.



Siempre que se van a hacer recortes en sanidad, servicios sociales, educación, etc., se saca el argumento del Déficit Público. Se dice: tenemos que reducir el déficit y para eso no hay más remedio que reducir el gasto público.

Pero la cuestión es que el déficit no es solamente gastos, sino que es igual a ingresos menos gastos. Y en España lo que se han desplomado son los ingresos públicos, por el aumento del fraude fiscal y por una política fiscal que favorece a las rentas más altas y que recauda mucho menos que otros países de nuestro entorno en relación con nuestra renta. La revisión de Eurostat publicada el pasado 8 de enero vuelve a recordarnos esta cuestión clave.


Los ingresos por impuestos y cotizaciones sociales en España fueron en 2011 el equivalente al 32,4% del PIB. Dentro de la Europa de los 15 solamente Irlanda recauda menor proporción. En el otro extremo, Dinamarca tiene unos ingresos del 48,6% del PIB; si España tuviera la misma proporción ingresaría160.000 millones de euros más cada año y tendría un superávit de 60.000 millones .
Si nos fijamos en la media de la Euro Área  (EA-17) el promedio de los ingresos por impuestos y cotizaciones sociales fue de 40,8%. Si España hubiera recaudado la misma proporción que la media de la EA-17, supondría unos ingresos de más de 80.000 millones de euros anuales adicionales.

Y ¿cuánto déficit tuvimos en 2011? Un 9,4% del PIB, menos de 100.000 millones.

Quiere decir que si aumentáramos los ingresos públicos, reduciendo el fraude fiscal y haciendo que paguen las grandes empresas y las grandes fortunas lo mismo que en el resto de la EA-17, entonces el déficit se hubiera situado en el 1% del PIB y no habría ninguna razón para recortar derechos sociales.

Es verdad que la crisis ha afectado a los ingresos. Durante la crisis, desde 2007 a 2011, los ingresos públicos en la EA-17 bajaron desde 41,2% del PIB a 40,8% del PIB, 0,4 puntos. Pero la diferencia (ver gráfico) es que en España la caída ha sido mucho mayor, desde el 38,0% del PIB al 32,4% del PIB, 5,6 puntos. Un boquete injustificable de cerca de 60.000 millones.

Toda la energía que los gobiernos dedican a implantar nuevos recortes sociales debería dirigirse a aproximar nuestro nivel de ingresos fiscales a la media de los países de la Eurozona reforzando los servicios de inspección fiscal y corrigiendo las legislación tributaria.

El problema del déficit en España no es de gasto social, que es cinco puntos menor que el de la UE en relación con el PIB. El problema es de ingresos fiscales, y lo urgente es reformar el sistema para evitar los agujeros por los que se defrauda, se evade, y se aplica ingeniería fiscal sobre una legislación que permite que las rentas más altas paguen menos que los trabajadores y la gente normal. Y, además, los gobiernos neo-liberales tienen así la excusa para recortar los servicios públicos y ampliar el negocio de las grandes empresas y los fondos de inversión con la privatización de la sanidad. La excusa para las recortes es el déficit; la consecuencia  es que se hace hueco al negocio privado de la sanidad, los fondos de pensiones, la educación concertada, etc. etc., favoreciendo a unos pocos en detrimento de la mayoría.

(http://blogs.publico.es/otrasmiradas/259/dame-hueco/)





martes, 8 de enero de 2013

Breve apunte de Historia Natural


En las ciudades no hay muchos animales. La fauna es más bien escasa. Predominan los humanos que, en general, no muerden.

He visto niños que han mordido a otro en una rabieta. Pero no es común que los adultos ataquen a otro adulto con las fauces. Suelen usar los puños o patadas. En ocasiones usan armas de fuego.

Si uno va paseando por la calle puede ver algunos perros. Son mamíferos domesticados. No atacan a los seres humanos, salvo en contadas excepciones. Suelen ir con una cadena alrededor del cuello y una correa que los sujeta a su amo. A veces van sueltos y corretean por el parque; entonces da gusto ver su agilidad, su rapidez, el movimiento armónico de sus músculos. Si encuentra otros animales de su especie se acerca y juguetea un rato. Husmea. Se tensa, reacciona en función del sexo, la edad, y la actitud del otro individuo.

En ocasiones he encontrado algún perro abandonado. Va por su cuenta. Vagabundo. Otras veces he visto grupos de perros que van a la caza por la ciudad. Pueden ser peligrosos. Se da con más frecuencia en ciudades pobres. Entonces los perros están flacos, y tienen hambre. Pueden atacar al humano, por rabia o por comida, como si estuvieran desesperados.

También he visto gatos. En este caso se ven con más frecuencia por la calle sin collar y, seguramente, sin dueño. Sobreviven comiendo restos de basuras. A veces van en grupo, pero en general no atacan al humano. En muchos otros casos viven domesticados en las casas. El gato es animal de compañía, se deja acariciar, se acurruca, ronronea en el regazo de su dueña. Pero no suele acompañar de paseo al humano. Va por su cuenta. Hace sus correrías y vuelve a casa. En ocasiones los humanos le castran para que no pueda reproducirse y sea menos agresivo.

A veces los gatos cazan ratones o ratas. Las ratas viven en las ciudades, pero no se las suele ver. Están en los subsuelos, en las alcantarillas. Viven en la oscuridad. Ahí se reproducen y se buscan la vida. Salen con cuidado para encontrar su comida en la basura. A veces atacan al humano, sobretodo si está dormido o es pequeño. En caso contrario suelen alejarse. Algunos humanos capturan ratas para comérselas, si tienen mucha hambre. Otras veces les he visto usarlas en experimentos, entrenándolas para comer pedacitos de queso y aplicándoles corrientes eléctricas, o estudiando sus genes.

He visto también caballos en la ciudad. Antiguamente se veían más, pues era un medio de locomoción. Ahora los usa la policía montada. Están domesticados. Obedecen las indicaciones del amo con los movimientos de las riendas que tiran de una barra metálica que se coloca entre los dientes del animal. Además el amo le da golpes en la barriga con sus tacones armados con espuelas de manera que el animal entienda las órdenes para moverse o correr, y no le pierda respeto.  No hay que olvidar que el caballo fue al principio un animal salvaje, y que es más grande y más fuerte que el humano, y podría rebelarse.

Todos estos animales son mamíferos. También lo es el humano en su actual estado de evolución. Todos pueden domesticarse en algún grado.

Además he visto pájaros. Los hay de muchos tipos. Aunque puede haber pájaros domesticados en las casas, encerrados en pequeñas cárceles que llaman jaulas, a veces con adornos y formas bonitas, la mayoría de los pájaros no viven en cautividad, sino al aire libre. En la calle. Se alojan en los árboles de las avenidas y los jardines. Ahí hacen sus nidos. Bajan a comer, según sus gustos, a los basureros o a los prados verdes. A veces los humanos les tiran miguitas de pan, sobretodo a las palomas. He visto gorriones, cotorras, muchas palomas, algunas gaviotas, si la ciudad está cercana al mar, y también cigüeñas. En ocasiones he visto volar murciélagos, al atardecer, en algún lugar apartado.

Los pájaros silvestres van a su aire. En general no atacan al humano. No he visto pájaros atacar al humano en la ciudad, como en la película de Hitchock.  Al revés, los pájaros alegran la ciudad con sus trinos y sus cantos alegres. Sin embargo, cuando son muchos el humano les ataca para que sus excrementos no ensucien las casas y las calles.

En cuanto a los peces, ¿qué decir?. Los he visto en peceras, que son recipientes de cristal llenos de agua. Estos son peces pequeños, de colores, que nadan en su pequeña piscina de cristal para solaz de sus dueños, porque son bonitos y tienen unos movimientos suaves, transparentes. Les dan de comer bolitas de pienso. También viven, silvestres, en los ríos que atraviesan las ciudades, o en algún estanque de jardín. Parecen tristes.

Poco más. La fauna urbana es escasa, como puede verse. Habría que descender en escala para ver muchos más.

Entonces vemos cucarachas y hormigas. También moscas y mosquitos, que nunca faltan, sobretodo en ciudades donde hay más calor. Son animales pequeños. Se buscan la vida en los rincones. Las hormigas no suelen atacar al humano, salvo que esté muerto. Las cucarachas quieren sobrevivir entre las tuberías y las esquinas de las casas. Los mosquitos sí que atacan al humano. Son los más valientes. Chupan la sangre y dejan una pequeña herida en forma de picadura, un puntito que se hincha y duele. No mucho, pero molesta. De esa misma clase son las avispas y las abejas, que aparecen cuando hay jardines y también pueden picar al humano causándole dolor.  Excepcionalmente pueden provocar una reacción alérgica y matar al humano, aunque no se lo hubieran propuesto.

En un reino más pequeño todavía están las bacterias y los gérmenes. No se ven a simple vista. Pero están. Viven en cualquier parte. En los propios humanos hay verdaderas colonias, en su sangre, en sus pulmones, en su intestino, en su nariz, en su boca… Al hablar salen despedidos millones de gérmenes que entran en la boca y en la nariz de las otras personas y conviven con sus habituales pobladores y luchan por sobrevivir adaptándose al huésped.

A veces las bacterias matan al humano. Seguramente en las ciudades son los animales más peligrosos. Mucho más que los perros salvajes que, como he dicho, suelen ser pocos. Los gérmenes son verdaderos ejércitos, millones, y cuando en un ser humano atacan, puede ser fatales. Le pueden producir irritación de las mucosas, le pueden destruir células vitales, le pueden causar tos, diarrea, vómito hemorrágico, terribles dolores, y la muerte. Para defenderse el humano ha desarrollado un sofisticado sistema inmunitario con células tan pequeñas como las bacterias especializadas en luchar. Además utiliza algunas medicinas.

Hay otros muchos animales que no vemos en su estado natural, es decir, vivos. Pero los vemos muertos,  y nos los comemos. Me refiero a los pollos, los conejos, los cerdos, los corderos, las vacas y otros animales que vemos ya muertos en las carnicerías y los supermercados, despiezados, en bandejitas con etiquetas, y que compramos para hacer cocido o paella y alimentarnos con sus proteínas y sus grasas, y de esa manera poder sobrevivir.

Además de esta fauna están los propios humanos. A diferencia de los demás animales, que van totalmente desnudos, los humanos se cubren con ropas diversas. Pantalones y faldas de cintura para abajo, sujetas con correas o botones. De cintura para arriba camisas, blusas, chaquetas y otras prendas, sujetas con botones o cremalleras. Los humanos se cubren la piel por frío o por pudor. Los otros animales no tienen pudor, aunque sí pueden pasar frío y buscan abrigo de la mejor manera posible. Pero no pueden hacerse vestidos a sí mismos.

Las ciudades son prácticamente humanas. No hay mucha fauna viva y, salvo los gérmenes, es una fauna relativamente domesticada.

Se ha sabido que el humano es el animal más peligroso para otro humano.

Ha perdido rasgos externos de violencia pero sigue siendo violento. Sin embargo la mayor parte de los seres humanos son bastante pacíficos. Es curioso verles caminar con sus pies cubiertos con zapatos o zapatillas y unos finos cables que les salen de las orejas y se hunden en el pecho debajo de la ropa. Cuando les sonríes, suelen contestar con una sonrisa o un ligero cabeceo. Suelen respetar a los mayores de su especie, pero no siempre.

No tiene colmillos afilados porque, como hemos comprobado, no tiene que atacar con las fauces a su enemigo y desgarrarle el cuello, como el tigre salvaje, o el lobo. No tiene garras en las manos y en los pies, porque no tiene que rasgar la dura piel de su presa. ¿Quién le puede atacar en la ciudad? Además, hace ya muchos siglos que el humano supo utilizar las herramientas y las armas. Palos, lanzas, piedras, más adelante espadas, luego pistolas y fusiles, bombas… de manera que pudo vencer a cualquier otro animal por grande que fuera, elefante, tigre, león, cocodrilo, ballena, tiburón, águila, sin necesidad de colmillos ni garras. Nadie pudo vencerle. Si lo hacía, otro humano buscaría venganza.

Pero el verdadero peligro para el humano, en la ciudad, es otro humano.

No he visto muchas peleas con sangre, con pistolas o cuchillos. He visto a un conductor de un vehículo motorizado pelear con otro conductor, a puñetazo limpio porque le había hecho gestos obscenos a través de la ventanilla. También he visto a un hombre sacar una barra de hierro y golpear la cabeza de su víctima. He leído que hubo un tiroteo a la salida de una discoteca. También que unos ladrones al entrar en el piso de un matrimonio ataron a la pareja y a sus hijos. En alguna ocasión, en el forcejeo, les pegaron, e incluso les mataron.

Cada día hay algún muerto en la ciudad por manos de otro humano. No son muchos. Pero salen cada día en las noticias. En alguna ciudad norteamericana, algún humano ha entrado en una escuela con pistolas y rifles y ha matado a niños inocentes, 20 niños y varias profesoras. Es terrible. Uno no acaba de entender porqué un humano mata a otros, sin provecho, por el placer de matar. No le estaban atacando. No iba a conquistar la ciudad. No era la lucha por la vida, la necesidad de sobrevivir buscando comida. Era matar por matar. Pasó también en Noruega. Y pasa de vez en cuando en otras ciudades del mundo.

Pero el humano también mata sin pistolas y rifles.

El depredador humano es el que te chupa la sangre con la explotación económica salvaje. El que te hace esclavo. Te quita derechos. Te obliga a trabajar por un salario de subsistencia y te desahucia cuando ya no tienes nada que darle. Hoy el depredador más característico es el especulador financiero.

Busca una presa. La ataca. La hostiga sin piedad. La compra cuando está muy débil. Luego le da de comer y la despieza para repartir sus despojos y sacar un beneficio enorme con su venta. Estos especuladores obtienen beneficios millonarios. Miles de millones de euros. Con ese dinero se hacen palacios de oro, se compran barcos de lujo, aviones. Quieren tener harenes de mujeres u hombres que les den placer y les adoren. Quieren sentir que son los más poderosos de la tierra. Los que deciden el futuro de las naciones. Los que pueden devorar a cualquier animal humano cuando quieran. El poder. Esa es su recompensa. Sentirse los más poderosos del planeta. Por eso no pueden parar. Nunca hay suficiente. Porque siempre habrá alrededor otros humanos que quieran ocupar su sitio, desde Rusia, China, EEUU, Argentina, México, … ¿Quién dice Forbes que es el hombre o la mujer más rico del planeta? Los celos siguen angustiando a la madrastra.

He conocido algunos humanos poderosos. Algunos conservan algo de humanidad. Rasgos de afecto hacia su familia y sus amigos. Otros se han vuelto totalmente inhumanos. No tienen piedad. Viven en el miedo de perder lo que tienen. No pueden disfrutar de nada cuando lo tienen todo. Son como una llaga purulenta maquillada con billetes de dólar. Es verdad que estos humanos se disfrazan con las ropas y las pieles más caras y se rocían la piel con perfumes que huelen a rico. Sus movimientos son suaves porque entrenan en gimnasios privados y mantienen la forma. Destilan poder. Pero sus almas están corrompidas con la codicia. Es la peor de las enfermedades humanas. Te devora los otros sentimientos. Te obsesiona. Te impide ver las cosas. Te impide amar. Te impide “entrar en el reino de los cielos”.

Pero estas personas son muy peligrosas. Hacen mucho daño a otros humanos. Multiplican el sufrimiento generación tras generación. No conocen límites a su egoísmo. Y esa enfermedad es contagiosa. Y afecta a personas en todas las escalas sociales, y se extiende como un cáncer por la sangre de la sociedad humana.

Es preciso que los seres humanos se vacunen contra esa enfermedad. Que desarrollen defensas. Que se inmunicen. El egoísmo, como cualquier germen, si se multiplica en exceso mata. Debe haber un equilibrio con el amor. Ama a tu prójimo como a ti mismo. Un equilibrio. Y a Dios por encima de todas las cosas. Al propio amor.  A la propia vida.

No es fácil. Es un aprendizaje personal. Descubrir la belleza de la generosidad, el altruismo, el reconocimiento y el aprecio del otro. El perdón, la reconciliación, la búsqueda de un espacio de encuentro y acuerdo. No es fácil porque cuando intentas esta actitud, los depredadores pueden morderte al cuello y desangrarte en un momento. Y entonces despiertan en ti el odio y la sed de venganza y rompen tu intento de ser bueno. No es fácil. Pero no es imposible. Los grandes maestros lo enseñaron.

La especie humana no sobrevivirá a las otras especies. Esto parece claro. Las cucarachas y las bacterias son más fuertes. Vivirán millones de años después que la especie humana haya desaparecido del planeta, quizá dentro de 10 millones de años. Pero lo importante no es eso. Lo importante es que tú y yo, humanos que podemos leer esto que escribo, entendiéramos que podemos ser felices si logramos un equilibrio entre el egoísmo y el amor. Si vencemos a la codicia como eje de esta sociedad. Si el poder se distribuye entre todos para avanzar en una sociedad de iguales, de hermanos.  Si aprendemos que el dar ( tu tiempo, tu esfuerzo) es tan importante como el recibir. Si comprendemos que un corazón que quiera acumular todas las riquezas nunca podrá disfrutar y acabará estallando, como un niño que quiere todos los juguetes y nunca aprende a jugar, o como un estómago que quisiera devorar todos los manjares sin saborear ninguno.

El regalo de vivir es una única oportunidad. Respira, siente, sonríe, trabaja, comparte, ama, vive cada instante.

Después de muchos años de recorrer varias ciudades, de estudiar la fauna urbana y de conocer a muchos humanos, entre los que me incluyo, sé que es posible, aunque no fácil, vivir feliz.

sábado, 29 de diciembre de 2012

"Una libra de carne" del Sistema Nacional de Salud



El domingo 16 de diciembre la cuarta Marea Blanca llegaba hasta Sol, mientras todavía subían desde Cibeles los sanitarios que venían desde el sur. En ese momento se escuchó un instante de silencio y de repente el aire de la calle Alcalá se fue llenando con la ola hecha grito de miles de gargantas: ¡sí-se-puede!

El año que termina ha supuesto para la sanidad un antes y un después. Con la coartada de la crisis se ha lanzado una verdadera contrarreforma sanitaria.  Cuando el banquero Shylock prestó dinero a Antonio le puso como condición que si no se lo devolvía a tiempo le debería pagar con una libra de su propia carne. El Gobierno del Sr Rajoy, en el contexto de una crisis creada por especuladores financieros y defraudadores, planteó a la sociedad que tenía que recortar la sanidad. Y eligió “la libra de carne más cercana al corazón” del Sistema Nacional de Salud: el derecho a la atención sanitaria.

El Real Decreto 16/2012  daba marcha atrás a un proceso que se inició en 1986 con la aprobación de la Ley General de Sanidad. Aquella Ley suponía el reconocimiento del derecho de todas las personas a la atención sanitaria pública en condiciones de igualdad: la universalización. Entonces se sustituyeron la cartilla de beneficencia y la cartilla de la seguridad social por la tarjeta sanitaria individual. Progresivamente se reconoció este derecho a cerca de ocho millones de personas que antes recibían la beneficencia. Ahora el Gobierno del Partido Popular ha empezado a desandar el camino recorrido; se retira la cobertura a las personas que no tengan en regla su documentación de residencia, aunque vivan en España y puedan necesitar atención; se retira también la cobertura a los mayores de 26 años que no estén trabajando. Esta es la libra de carne que exigen los nuevos Shylock, la más cercana al corazón del sistema. Porque la universalización de la sanidad pública se fundamenta en el principio de que todos los seres humanos debemos ser iguales ante la enfermedad y tener derecho a la atención sanitaria en función de nuestra necesidad, y no de la capacidad de pago. En cambio los mercaderes piensan que la atención sanitaria es un asunto privado, un problema que cada uno tiene que atender, según sus medios. Es una mercancía. Y quien no pueda pagarla, que no reciba atención, o acuda a la beneficencia.

Además del tajo al corazón del sistema, se están dando otros tajos importantes, que empezaron ya en varias CCAA hace más de un año, y están haciendo sangrar a la sanidad, debilitándola: el tajo a la solidaridad, ampliando copagos (repagos) a los pensionistas y a los enfermos (de momento por medicamentos, prótesis, transporte sanitario); el tajo a la calidad y la equidad recortando los presupuestos a los centros sanitarios públicos y reduciendo profesionales (10.000 médicos menos, 14.000 enfermeros menos, etc.); cerrando centros de salud; cerrando camas de hospital. Y como consecuencia el tiempo de espera para el diagnóstico y el tratamiento se ha duplicado en el último año. Muchas personas que tienen recursos van a operarse la catarata al privado, o van a hacerse la ecografía, o el TAC. El que no puede pagar, espera, con la inquietud de no saber si es grave, o con la discapacidad de no poder ver, o caminar.

Pero estas libras de carne no eran suficientes para los mercaderes. Querían la gestión de la propia sanidad pública, las concesiones, para obtener nuevos beneficios. En la misma época en que comenzaba la aplicación de la Ley General de Sanidad en España, Margaret Thatcher presidía las reuniones que condujeron a la aprobación del Libro Blanco (enero de 1989) que introduciría la privatización de la gestión hospitalaria, los “mercados internos”, y los incentivos fiscales para los seguros médicos.

El National Health Service había sido un referente para nosotros. Desde aquellas reformas el NHS perdió calidad y eficiencia, y ha ido acumulando enormes problemas con la llamada “colaboración público-privada”. El Gasto Sanitario Público, que era similar a España en relación con el PIB ha aumentado hasta 8,1% del PIB, un punto más que en España (datos OCDE 2012). Sin embargo, los resultados en salud son mejores en nuestro país (en RU la Esperanza de Vida al Nacer es 80,6 años; en España 82,2. En RU la mortalidad infantil es 4,2/1000 nacidos vivos; en España 3,2. En RU los Años Potenciales de Vida Perdidos en mujeres/100.000 son 2.534; en España 1.787). Es decir, el NHS después de la privatización es menos eficiente que el SNS.

Se ataca a la inteligencia cuando, como única razón para privatizar la gestión, se insiste en que es más eficiente, y se copia el modelo del RU. Las evidencias muestran lo contrario. En España el SNS tiene un gasto de administración y gestión del 2,34%. Los seguros privados en España tienen un gasto de administración y gestión del 28,29% (datos MSSSI). Es de sentido común que las empresas privadas quieran ganar dinero. Necesitan un margen de beneficio, que obtienen reduciendo costes (menos personal, menos salarios, menos calidad), o reduciendo complejidad (pacientes jóvenes de procesos de corta duración).

¿A quién beneficia la contrarreforma sanitaria? A las personas de rentas altas, que no tengan una enfermedad grave. A las grandes empresas y grandes fortunas, que no pagan los impuestos en la proporción de los trabajadores (que es el dinero que falta para que los ingresos públicos en España sean equivalentes a los de la media de la UE). A las empresas proveedoras de seguros sanitarios y las cadenas de hospitales privados, y a los fondos de inversión propietarios de las mismas.

¿A quién perjudica la contrarreforma sanitaria? A las personas enfermas, con procesos graves y crónicos. A las personas mayores, que son las que tienen más problemas de salud. A las personas con rentas medias y bajas, que pagan doblemente con sus impuestos y los repagos, y verán dificultado el acceso a la atención necesaria. A todos los españoles, que veremos debilitarse el sistema público, con menos presupuesto, menos recursos, menos profesionales, peor pagados y con menos medios. Solo en 2012 se han recortado 5.000 millones de euros a la sanidad pública. Muchas libras de carne. Pero sobretodo, se ha cambiado el concepto del sistema, se ha cortado la libra cercana al corazón al cuestionar el derecho a la atención sanitaria de cualquier ser humano en condiciones de igualdad.

Esto ha ocurrido este año. Pero también ha ocurrido la Marea Blanca. Una conciencia unánime de miles de profesionales sanitarios, y millones de ciudadanos; la certeza de que la sanidad pública no se debe vender, se debe defender; que es un valor para todos; que sí se puede mejorar su eficiencia y su calidad, pero que no se debe poner en riesgo uno de los Sistemas Sanitarios públicos de mayor calidad y más alta eficiencia de los países desarrollados, con experimentos que ya han fracasado, y con la única perspectiva del beneficio económico para unos pocos. En el balance de 2012 quedarán, imborrables, el rostro, la voz, el compromiso de miles de médicos, residentes, jefes de servicio, enfermeras, auxiliares de enfermería, técnicos, administrativos, pinches, celadores, y de miles de ciudadanos, que defienden una buena sanidad de todos y para todos. Sí se puede.

(artículo publicado en "público.es", 29/12/2012)

sábado, 15 de diciembre de 2012

HOY. AHORA.


Ánimo! Vamos!

Hay tantas personas en el mundo, en este mismo momento, sonriendo. Otras miles llorando. Pariendo. Naciendo. Muriendo. Y muchas otras durmiendo para recuperar las fuerzas, o dándose un respiro.
Hay tantas personas, ahora mismo, intentando ganarse la vida. Trabajando. Peleando. Sufriendo. Creando. Investigando.
Hay tantas personas que van y vienen, en metro, en bicicleta, autobús, coche, avión, tren de cercanías, en barcos de todos los tamaños, y tantos otros caminando apresurados en silencio; vistos desde arriba parecen un interminable hormiguero.
Ahora, en este mismo instante que te escribo, hay miles de personas que quieren seguir viviendo, que esperan algo de la vida, que quieren, desean, sueñan.
Hoy, ahora, son millones los que buscan un lugar tranquilo para vivir, un trabajo digno para comer, libertad para discutir y caminar, respeto y paz para no matarnos a porrazos.
Somos muchos los que pensamos, por ejemplo, que todas las personas deben tener derecho a la atención sanitaria cuando la necesiten, y que todos los seres humanos tienen derecho a la educación y la cultura, y a una pensión de vejez suficiente para vivir.
Hay unos pocos que no quieren, y son muy fuertes, inmensamente fuertes. Pero
somos tantos que queremos lo mismo, que si sumáramos nuestras fuerzas, lo conseguiríamos.
Hoy. Ahora.


miércoles, 12 de diciembre de 2012

SÍ SE PUEDE FINANCIAR LA SANIDAD PÚBLICA, PERO


Se dice una y otra vez que como no hay dinero, tenemos que recortar la sanidad. Y se añade a continuación que, como hay menos dinero, se tiene que privatizar la gestión de lo que quede para ser más eficientes. A fuerza de repetirlo llega a parecer que es verdad, que es inevitable.

Sin embargo no es cierto que no haya dinero (se va para otro lado), y no es cierto que la gestión privada sea más eficiente (ver post anteriores).
  
Analicemos primero la cuestión de la falta de financiación.

Es cierto que la crisis económica, iniciada en 2007 por las hipotecas basura, provocó una caída de los ingresos fiscales, agravada por un sistema fiscal frágil y por el aumento del fraude fiscal.

Para evitar los recortes es preciso que el Gobierno de España adopte medidas contundentes para aumentar los ingresos públicos, teniendo en cuenta que la diferencia con la UE es de 9 puntos de PIB, es decir 90.000 millones de euros, más que suficiente para eliminar el déficit público y financiar la sanidad, la educación, los servicios sociales, etc. Y es preciso también que la UE regule el sistema financiero con más fuerza para evitar los ataques especulativos que provocan el aumento el coste de los intereses (más de 30.000 millones de euros en 2013) y acepte un periodo más prolongado para la reducción del déficit público. Esto no es imposible.

En cambio, lo que ya es un hecho es que los drásticos recortes impuestos por el Gobierno de España y varios gobiernos autonómicos están provocando un daño severo, quizá irreversible, a las políticas sociales (sanidad, educación, dependencia, pensiones), así como al empleo y los salarios.  Veamos algunos datos.

El Gasto Sanitario Público en 2010 fue de 74.732 millones de euros, según el Ministerio de Sanidad Servicios Sociales e Igualdad.
 http://www.msc.es/estadEstudios/estadisticas/sisInfSanSNS/pdf/SCSdatosEstadisticos.xls

En 2011 y 2012, con las medidas adoptadas por los diferentes Gobiernos, se ha recortado ya el gasto sanitario público en torno a 11.000 millones. En 2013, con las medidas anunciadas, se recortarían otros 4.000 millones. En tres años se habrán recortado 15.000 millones de la sanidad pública, con una reducción respecto al gasto sanitario de 2010 de un 21%. Un verdadero hachazo. Con una reducción de personal sanitario entre 2010 y 2013 de 60.000 personas en el SNS (disminución de más de 10.000 médicos, más de 14.000 enfermeras, etc.). Con una reducción de salarios del 15%. Con una reducción de inversiones y del mantenimiento de los centros sanitarios muy importante. Con una reducción de cobertura de población atendida (mayores de 26 años sin empleo, inmigrantes sin empleo, 2 millones de personas). Con una reducción de financiación pública de medicamentos y con la introducción de copagos a los pensionistas y el aumento de copagos a toda la población. Y ahora se quiere continuar privatizando la gestión y debilitando más el SNS.

¿Era necesario? ¿De verdad no había dinero? ¿O se ha ido hacia otro sitio?

En este Post quiero llamar la atención sobre tres agujeros por los que se ha ido y se sigue yendo el dinero que podía ir a sanidad. Si se cerraran esos agujeros, esos trasvases, habría dinero más que suficiente para mantener y recuperar la calidad y la cobertura de la atención sanitaria pública. Cerrarlos está en la mano del Gobierno.


Fraude Fiscal.

Es prioritaria la lucha contra el fraude fiscal. 
El Fraude Fiscal es un enorme agujero por donde se va el dinero. Si todos pagaran los impuestos como cualquier trabajador, lo cual parece de justicia, no habría que recortar. Carlos Cruzado, Presidente de los Técnicos de Hacienda (GESTHA) nos recuerda que la economía sumergida se estima en 250.000 millones de euros, y el fraude fiscal en 88.000 millones de euros.
http://www.gestha.es/archivos/informacion/monograficos/2011/reducir-el-fraude-fiscal-y-la-economia-sumergida.pdf
Con datos correspondientes a 2009 el informe del Tax Research UK estimaba el fraude fiscal español en 72.700 millones de euros.

Según GESTHA es difícil lograr el 0% del fraude a corto plazo, pero se puede aspirar a reducir a la mitad, en proporción similar a países de nuestro entorno. Es decir, se podrían recaudar 38.000 millones de euros más al año. Si se hubiera hecho este esfuerzo, según las recomendaciones de estos profesionales, no habría hecho falta recortar la sanidad con el argumento de que no hay dinero, porque el volumen de los impuestos que no se pagan supera con al gasto sanitario público.


Impuesto de Sociedades.

Es fundamental que las grandes empresas, las multinacionales y las grandes fortunas paguen en la misma proporción que los trabajadores y las clases medias. Pero mientras entre 2006 y 2011 los impuestos sobre el trabajo y las cotizaciones sociales han mantenido el volumen de ingresos, los ingresos por los impuestos de sociedades han caído en 28.300 millones de euros.

En parte esta caída es por la disminución de la actividad debida a la crisis económica. Pero en otra parte, que los expertos estiman en la mitad de esta caída, se debe a la ingeniería fiscal que permite la ley. http://www.1mayo.ccoo.es/nova/files/1018/Estudio59.pdf

Si se recuperara parte de esa caída, con reformas fiscales que obligaran a pagar a todas las empresas en proporción similar a como lo hacen los trabajadores, podríamos ingresar entre 15.000 y 20.000 millones de euros anuales más, con el actual nivel de actividad económica.

Recordemos que esa cantidad que no se está pagando, por trato fiscal favorable, es superior a los recortes que se han hecho y se van a hacer en sanidad (15.000 millones de euros), argumentando que no hay dinero.


Ayudas a los bancos


Si hemos visto dos agujeros enormes en los ingresos, también hay un agujero enorme en los gastos.

Según el Informe 2011 de la Comisión Nacional de la Competencia, en 2009 y 2010 se dieron ayudas del Estado a los bancos por valor de 144.000 millones de euros.
Informe sobre las ayudas públicas concedidas en España,


 Si contamos las ayudas concedidas hasta hoy, el Estado, es decir los contribuyentes, han dado a las Instituciones Financieras más de  200.000 millones de euros.


Estas ayudas suponen tres veces el gasto sanitario público anual. De esas ayudas más de la mitad se estima que serán incobrables y las deberemos pagar los contribuyentes. 
Pero se sigue diciendo que no hay dinero.

Y cuando se plantea que, mientras se recuperan los ingresos con la reforma fiscal necesaria y la lucha efectiva contra el fraude, deberíamos mantener un endeudamiento prudente para mantener los gastos de la sanidad, y para invertir en educación, en investigación y en la economía productiva, se nos dice que no se puede.

La respuesta, una y otra vez, es que es imposible pedir más dinero prestado. España no se puede endeudar más.

Sin embargo, dicho eso, el Gobierno de España ha firmado la petición de créditos a la Unión Europea, por valor de 39.468 millones de euros, para dar más ayudas a los bancos que han tenido que nacionalizarse y para el llamado "banco malo" que se quedará con los activos "tóxicos" de los demás bancos. Más de la mitad de ese préstamo lo tendremos que devolver los contribuyentes.

Esas ayudas son muy superiores a los nuevos recortes que se aplicarán a la sanidad en 2013. ¿Para los bancos sí se puede, para la sanidad no se puede? ¿No parece razonable hacer una distribución del esfuerzo que tenga en cuenta las políticas sociales y la economía real, además de la recuperación del sistema financiero? ¿Se quiere "salvar" a bancos quebrados a costa de quebrar la sanidad?











...   Sí que hay dinero. Con el nivel de renta de España podemos financiar una sanidad pública con un 7-8% del PIB. Lo que pasa es que en los últimos años el dinero se está derivando a las 

rentas del capital, a los grandes patrimonios, en detrimento de las clases medias y los trabajadores. El recorte de 15.000 millones de euros a la sanidad ya está deteriorando y va a deteriorar más la calidad de la asistencia y a empeorar la atención sanitaria a miles de personas, sobretodo de las más enfermas y las que tienen menos recursos.


La privatización de la gestión con financiación pública.

En otros post de este Blog ya he comentado que la gestión privada de la sanidad pública, en general, es menos eficiente, más cara, porque tiene que obtener un beneficio para los inversores. Esta es la segunda cuestión que está sobre la mesa.  Además de los recortes en financiación y el aumento de los copagos, se plantean otras reformas que agravan más el problema.

Del dinero público destinado a la sanidad, se quiere pasar a la gestión privada un mayor porcentaje. Al derivar esos recursos a empresas movidas por el ánimo de lucro, se genera un nuevo factor de pérdida de calidad. Para obtener sus beneficios deberán reducir las prestaciones (profesionales, tiempo de atención, etc.), o aumentar los costes para el Estado, deteriorando el resto de los servicios y las instalaciones, debilitando lo que ha sido hasta ahora un gran Sistema Nacional de Salud.

Si la razón de querer privatizar la gestión sanitaria es que no hay dinero (cosa que ya hemos visto que no es verdad), se va justo en la dirección contraria de la solución, se agrava el problema. Esta fórmula solo genera un beneficio claro, el de los gestores y los inversores privados.


La mejora continuada de la gestión. Eficiencia y responsabilidad.

El hecho de que exijamos una financiación suficiente para la sanidad no significa que no haya que corregir defectos y aumentar la eficacia, la seguridad y la eficiencia a todos los niveles.

Desde luego, en cualquier circunstancia y con cualquier nivel de gasto sanitario, se debe mejorar permanentemente la gestión de los servicios públicos. Para ello se debe trabajar con los profesionales sanitarios y con las asociaciones de pacientes. La mejora de las indicaciones, la responsabilidad en la utilización de los servicios, la continuidad de cuidados, la integración de servicios sociales y sanitarios, la atención primaria, la prevención y la promoción de la salud, la formación y la investigación, son caminos que no se agotan y que pueden obtener más valor para el esfuerzo invertido.

A río revuelto ganancia de pescadores

A veces da la impresión de que hay quien quiere aprovechar la crisis económica para introducir modificaciones irreversibles en la Sanidad Pública, reduciendo cobertura, prestaciones, plantillas y programas de formación e investigación, que afectan a la calidad de la atención, como si se quisiera dejar una medicina de beneficencia para los más pobres y fomentar la cobertura privada para los demás.

Es preciso, y es posible, un cambio de enfoque en la acción de los Gobiernos para defender la sanidad pública y las políticas sociales (sanidad, educación, servicios sociales, pensiones), cerrando los agujeros por los que se van los ingresos públicos (que son de todos), invirtiendo en la economía productiva, exigiendo a todos el mismo esfuerzo, y recuperando el equilibrio entre las clases medias y los trabajadores por un lado,  y los grandes patrimonios y las entidades financieras por el otro lado, que se ha roto de forma dramática a favor de los segundos.

viernes, 7 de diciembre de 2012

Se quemaron las mujeres. ¿Se quemaron también nuestras conciencias?



Hoy he leído un comentario en The New York Times: el horrible incendio ocurrido el 24 de noviembre pasado en Bangladesh revela fallos en las condiciones de seguridad de la fábrica que ponen en cuestión el papel de algunas Grandes Cadenas de Tiendas.


En la ciudad de Ashulia, muy lejos de aquí, murieron abrasadas 112 mujeres en el incendio de la fábrica de ropa Tazreen Fashions Ltd., mientras cosían las camisas y los pantalones que compraríamos después en las tiendas de Europa y EEUU. Ocurrió también cien años atrás, en otra fábrica de camisas, la Triangle Shirtwaist de Nueva York, cuando el 25 de marzo de 1919 murieron 146 mujeres, porque los propietarios habían bloqueado las salidas para evitar robos. Aquél pavoroso incendio sacudió la conciencia mundial, y provocó el cambio de las leyes, mejorando la seguridad en las fábricas y los derechos de las mujeres. En conmemoración a esa tragedia y a la lucha de las mujeres trabajadoras la ONU estableció el Día Internacional de la Mujer (8 de marzo).

¿Se han visto conmovidas nuestras conciencias con la tragedia de Bangladesh, o no va con nosotros porque está muy lejos?

¿Y qué leyes podemos cambiar? ¿Qué podemos hacer?

En fábricas como la Tazreen trabajan millones de personas en todo el mundo fabricando nuestra ropa para que salga más barata: en India, China, Marruecos, Turquía... Allí las trabajadoras cobran 31 euros al mes, 20 o 30 veces menos que una trabajadora en España, sin seguridad social, en unas condiciones de trabajo (horario, seguridad, salud) mucho más precarias, que aquí, en Europa y en EEUU, estarían prohibidas.

Las Grandes Cadenas de Tiendas que nos venden esas camisas dicen que supervisan las fábricas para asegurar que no haya trabajo de niños o condiciones de poca seguridad o dignidad. En esta ocasión no fue suficiente.

TheNYT denuncia que los Grandes Clientes de estas fábricas se reunieron a mediados de 2011 con los fabricantes, con funcionarios de la administración y con ONGs. En esa reunión se pidieron mayores medidas de seguridad y mejorar las condiciones de las fábricas, porque el invierno anterior habían muerto en varios incendios docenas de trabajadores. El representante de una importante Cadena de Tiendas de ropa dijo que no eran posibles las mejoras porque supondría demasiado coste.



Las mujeres que murieron trabajaban para nosotros. Para que nos salga la ropa más barata, y podamos comprar más. ¿Es razonable? ¿Nos da igual? ¿Podemos cambiar las cosas?

Sin duda alguna podemos y debemos cambiar las cosas. De la misma manera que hace 100 años se promovieron leyes en Europa y EEUU, ahora debemos apoyar movimientos globales que apoyen reformas legales en todos los países para regular la mejora de las condiciones laborales.

Mientras tanto, aquí, debemos exigir a las Grandes Cadenas de Tiendas que nos aseguren que los productos que nos venden se hicieron en fábricas y por trabajadores en condiciones dignas. Es mejor comprar una camisa algo más cara, que tener sobre la conciencia la esclavitud y la muerte. Debemos rechazar activamente la compra en Tiendas y Cadenas Comerciales que no aseguren su compromiso con el Comercio Justo.

Además, cada uno de nosotros puede mejorar sus hábitos de consumo. Fomentar el consumo responsable. Un consumo que sea prudente, adecuado a nuestras necesidades, sin estar mediatizado por las modas y el bombardeo del marketing que nos fuerza a comprar aunque no nos haga falta. Un consumo que busque productos de calidad, fabricados en condiciones garantizadas, donde no haya trabajo infantil, ni trabajo esclavo, que se realice en condiciones de seguridad laboral que eviten tragedias como la de Bangladesh, que cuide el medioambiente y evite el deterioro irreversible de recursos naturales. Un consumo respetuoso con las personas, con sus derechos, y con la naturaleza.

Debemos tener claro que el capitalismo global, si no le frenamos con la lucha de todos los trabajadores, no se va a conformar. Las conquistas sociales de Europa y EEUU no son irreversibles. Pueden quitar derechos laborales, pueden bajar los sueldos, pueden despedirte, pueden quitarte el derecho a la sanidad o bajar su calidad, pueden recortar servicios sociales y educación, y todo ello, en aras a la supuesta competitividad, para acercar nuestras condiciones de trabajo (nuestros costes de producción) a los de Bangladesh, con la amenaza permanente de llevarse las empresas a otros países (deslocalizar). Está pasando aquí, y ahora, en Grecia, en España, en Portugal, en Irlanda, en Italia…

El capitalismo financiero es la máxima expresión de la codicia que busca acumular poder,  aumentar los beneficios de forma continua aún a costa de la destrucción de las empresas, de los países, o de las vidas de las personas. Aquí ponen rostro a esta batalla las personas que se quitan la vida por los desahucios y las que empeoran su salud o mueren en las listas de espera por demorarse su atención. Frente a este capitalismo desbocado, debemos defender los derechos sociales y laborales; defendiendo los nuestros, defendemos los de las mujeres de Bangladesh, defendiendo los de las mujeres de Bangladesh, defendemos los nuestros.

Claro que podemos hacer algo. Mucho. Siempre que no dejemos que nos quemen la conciencia.