sábado, 16 de febrero de 2013

Razones para la privatización sanitaria y los recortes



Para llevar adelante la privatización y los recortes de la sanidad pública se utilizan algunas  razones como si fueran verdades comprobadas cuando se trata de opiniones discutibles.

Pondré algunos ejemplos tomados de una declaración de prensa recogida por Europa Press el pasado 9 de enero:


 “Si Madrid no diera 2.700 millones al Fondo de Solidaridad no tendría que externalizar la sanidad”.

Esa frase incluye dos razones para la privatización. La primera es que Madrid da dinero a las CCAA pobres; es una afirmación contraria a la Constitución. En términos constitucionales todos somos españoles aunque residamos en diferentes pueblos y CCAA. Todos pagamos los impuestos en función de nuestra renta y nuestro consumo, unos igual que otros. Por lo tanto no hay un “balance fiscal” entre CCAA. Madrid no da a Andalucía, o Cataluña no da a Castilla y León. Todos los ciudadanos y las empresas damos nuestros impuestos a la Hacienda Pública Española y los que cobran más o tienen más beneficios, residan donde residan, deben pagar más, según los principios de solidaridad y responsabilidad de la Constitución, y con esos dineros se pagan los servicios que Gestionan las CCAA, y que deben ser iguales para todos. Es una obligación y un derecho. No es una limosna.

Al introducir el concepto de región rica/ región pobre, se aplica la lógica de frontera que divide entre CCAA, pero entonces, ¿no se podría aplicar también a las ciudades?: la capital da a Coslada, o Pozuelo da a Rivas, o viceversa. Y también dentro de barrios: el barrio de Salamanca da a Vallecas. No, el barrio de Salamanca no da nada a Vallecas. Las personas que viven en Vallecas pagan los impuestos que les corresponden igual (o más, proporcionalmente) que las que viven en el barrio de Salamanca. Pero siguiendo ese razonamiento, dentro del barrio de Salamanca el alto ejecutivo que vive en un dúplex daría dinero al que vive en la portería. Y se plantería la cuestión de fondo: ¿por qué tengo que dar dinero para que se pague la sanidad o la escuela el hijo del portero?; que cada cual se pague lo que quiera y lo que pueda; y si necesita más, que gane más. El Estado no tiene que meterse por medio a “redistribuir” nada. En todo caso, a los más pobres ya les daremos una limosna, si queremos.

Pero resulta que en 1978 aprobamos una Constitución, un gran acuerdo que obliga a todos los españoles y que garantiza “un orden económico y social justo” y “una digna calidad de vida”. Este gran pacto, al mismo tiempo que reconoce el derecho a la propiedad privada y a la herencia, reconoce el derecho a la educación y a la atención sanitaria; al mismo tiempo que reconoce la libertad de empresa, se compromete a promover una distribución de la renta regional y personal más equitativa y una Seguridad Social para todos los ciudadanos. Y para garantizarlo establece que “toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general”. Y para que no haya duda añade que “todos los españoles tienen los mismos derechos y obligaciones en cualquier parte del territorio del Estado”.

Conviene insistir, nadie regala nada a nadie. La atención sanitaria es un derecho que se financia con impuestos que pagamos todos los españoles, y que debe garantizar una atención sanitaria igua para todos, en cualquier lugar del Estado. Si no fuera así, se romperían los otros acuerdos constitucionales.

La segunda razón, en la misma frase, tiene que ver con la afirmación implícita de que privatizar (a veces se usa “externalizar” para que tenga menos rechazo) es más barato, y por eso hay que hacerlo, porque hay menos dinero.

Pero resulta que la gestión privada de la sanidad pública es más cara.
El análisis comparado de Sistemas Sanitarios en España, en EEUU y en los países europeos avanzados,  demuestra que los sistemas sanitarios de gestión pública son más baratos. La sanidad privada con ánimo de lucro, para igual calidad de servicio, cuesta más cara, porque necesita un margen de beneficio (el lucro) y tiene más gasto de intermediación y comercialización y porque, además, en caso de quiebra no asume riesgo ya que pasa nuevamente las obligaciones al sector público que no puede desatender a la población. La gestión y los beneficios de los seguros privados en España suponen un 28,3% del total del gasto en seguros privados. En la sanidad pública los gastos de gestión son un 2,3%. Si se privatizara toda la sanidad nos costaría 19.400 millones de euros más, o habría que recortar 19.400 millones en servicios (médicos, enfermeros, medicinas, calidad de atención, etc.).

Analicemos ahora otras razones.

“La Comunidad no toma estas medidas por capricho, lo hace porque todos los españoles, con el gobierno al frente, hemos decidido que tenemos que reducir el déficit público y, para eso, hace falta bajar el gasto público”.

En primer lugar situar la reducción del déficit como el objetivo principal no lo han decidido todos los españoles. Parece razonable reducir el déficit, pero muchos pensamos que antes que eso está la creación de empleo y la atención a las personas en sus necesidades más importantes. Poner ese objetivo por encima de la lucha contra el desempleo está destruyendo miles de puestos de trabajo y gran parte de los derechos sociales de los españoles provocando sufrimiento y desesperación a millones de familias.

En segundo lugar, la reducción del déficit se debería acometer aumentando los ingresos públicos. El fraude fiscal supera los 80.000 millones de euros al año, más que todo el déficit del Estado, o más que todo el gasto sanitario público anual. Si pagaran todos los impuestos como todos los trabajadores, no habría déficit. Hay que acometer una reforma fiscal en profundidad y una lucha frontal contra el fraude que tape todos los agujeros por los que se escapa un dinero que es de todos. En esa tarea se deben empeñar los gobiernos, y no en seguir recortando y privatizando.

Además, en esta crisis, que ha sido causada por los especuladores financieros, el Estado español ha aprobado ayudas a las Instituciones Finaniceras de 200.000 millones de euros entre 2009 y 2012. Si esas ayudas se hubieran dado directamente a las empresas, ahora habría mucho más empleo. Pero se dieron, por ejemplo, a Bankia más de 20.000 millones. Está claro que hay que dirigir el crédito a las empresas que generan empleo, justo lo contrario de lo que se está haciendo. ¡Y mientras se han destruido otros 787.240 empleos en España entre diciembre de 2011 y diciembre de 2012!.

Otro argumento afirmado como verdad es que “en muchísimos países extranjeros” la Atención Primaria “tiene una gestión privada y no pasa nada, funciona admirablemente bien, con la diferencia de que es más barato”.

La Atención Primaria en Francia, Alemania u Holanda, con médicos privados que conciertan con la Seguridad Social, funciona bien. A mi juicio no tan bien como la española. Pongamos que funciona igual. Pero desde luego es mucho más cara: la sanidad pública en España cuesta 1.500€/persona y año; en Francia y Alemania cuesta 1.000€ más por persona, y en Holanda cuesta 2000€ más por persona. Es decir, si se privatiza la gestión de la sanidad manteniendo la calidad de los servicios, costará al contribuyente español muchos millones de euros más. Por lo tanto, si se privatiza ahora solo puede ser recortando prestaciones y servicios, que es lo que se está haciendo.

También se han utilizado razones para denostar las huelgas de la gente que “quiere ampararse en los ciudadanos, ya sea en el Metro o en la Sanidad, para defender algunas cuestiones que puede que les beneficien a ellos pero que perjudican a los ciudadanos y al déficit”. Con este argumento se denigra a los profesionales que defienden la sanidad pública, a los que no quieren que se privatice porque saben que es más caro y porque, al recortar el gasto, supondrá una pérdida de calidad y de servicios (como ya está ocurriendo). En este momento las protestas de los profesionales están defendiendo los derechos de los pacientes actuales y futuros.

Frente a discursos que defienden la privatización de la sanidad y los recortes en la cobertura y la calidad de las prestaciones es importante ofrecer otras razones, contrastar y proponer alternativas. En otros “posts” de este Blog, y en otros textos (tesis doctoral, Manual de Administración Sanitaria, etc.), defiendo que es posible y deseable consolidar y seguir mejorando el Sistema Nacional de Salud, universal, financiado con impuestos justos, accesible y de calidad. Sí se puede.




domingo, 10 de febrero de 2013

BREVE APUNTE DE HISTORIA NATURAL (2)



Los humanos son bípedos. Se yerguen sobre las extremidades traseras, que ellos llaman miembros inferiores, porque al erguirse quedan abajo; son las piernas. El equilibrio parece imposible. Todo el peso del cuerpo se sostiene con el extremo inferior de la pierna, el pie. Un hueso duro en el talón sirve de apoyo principal, y otros huesos muy pequeños y frágiles, articulados en 5 hileras, construyen una base que se sujeta con músculos y tendones, a modo de tirantes, formando una pequeña bóveda. Todo ello se recubre con almohadillas de grasa y piel. Una verdadera maravilla. Pero aún hay más;  el cuerpo tiene que levantarse y sujetarse sobre las piernas. También aquí se forman arquitecturas increíbles con los huesos tibia, peroné y fémur y con el hueso de la cadera. Articulaciones, rodamientos, músculos y ligamentos, permiten la fuerza y la elasticidad de la rodilla, la cadera y la pierna. Y sobre esta estructura se asienta otra ingeniería sofisticada hasta el extremo, la columna vertebral, formada con pequeñas vértebras articuladas que pueden levantar todo el peso del vientre, con su paquete intestinal, y todo el tórax, los miembros anteriores, que ahora son superiores, los brazos, y encima del todo la cabeza, que mucho tiempo atrás estuvo delante, cuando nuestros antepasados caminaban a cuatro patas. Increíble. Pero más increíble es que sobre dos piernas que sujetan un peso de 30, 50, 100 kilos o más, el humano pueda mantener el equilibrio y caminar sin caerse y pueda correr, jugar al fútbol, saltar y bailar. Y todo ello dirigido desde el cerebro a través de un mecanismo de señales que transportan los nervios. Cuando ocurre un infarto cerebral no llegan las instrucciones a los nervios y tampoco a los músculos, y se paraliza todo.

El humano, como las hormigas, construye túneles muy profundos, pero no suele vivir dentro de ellos, sino que los usa para enterrar trenes que lo llevan de un lado a otro por dentro de la tierra. Le llaman Metro. Los humanos, cabizbajos, ensimismados, entran en las bocas de la tierra, las bocas de Metro, y bajan por unas larguísimas escaleras, de cientos de peldaños, hasta llegar a un espacio más ancho, con bóvedas sujetas con hierro y con cemento. Ahí están los trenes, sobre raíles que recorren quilómetros y quilómetros de una punta a otra de la ciudad. Las profundidades de la tierra están alumbradas con luces eléctricas. Otra maravilla que permite hacer el día en la noche. Allí van los humanos. No se conocen entre sí. No hablan. No se miran apenas, como si les diera vergüenza. Cuando son muchos y no caben en el vagón del metro tienen que juntarse, muy cerca unos de otros, a veces literalmente pegados. Pero no sienten nada. No hay afecto entre ellos. Es como si estuvieran envueltos por un plástico invisible que no permitiera el contacto. Que los aislara. Así pueden estar pegados sin abrazarse, sin mirarse a los ojos, sin cambiar un saludo, un “¿cómo está usted?”. Es como si se protegieran unos de otros. Pasa también en los ascensores. Como si reservaran su afecto y su simpatía para cuando tenga sentido. Solamente a veces cuando dan un golpe sin querer dicen “lo siento”. La expresión del humano en el metro, y muchas veces también cuando camina por la calle a ras del suelo, es neutra. Como si estuviera dormido. A veces parecen tristes. Pero si encuentra una persona conocida, entonces le cambia la cara, aparece una sonrisa, se iluminan los ojos, se dan la mano, a veces se abrazan o se dan una palmada cariñosa en el hombro, hablan entre sí, y en ocasiones ríen. Es bonito ver reír a los  humanos.

En el metro hay rostros de muchos lugares, de muchas tonalidades de piel, y hay humanos varones y hembras de todas las edades, y de diferentes tamaños. Van vestidos. Llevan zapatos en los pies para no hacerse daño al caminar. En invierno se cubren con ropas de más abrigo y con bufandas y guantes. Cada uno tiene sus historias, dos hijos en el colegio, la madre con Alzheimer en la residencia, la tierra lejana en que nació y el amigo que escribe preguntando cómo van las cosas por allí, esta noche hervido con patatas, el marido se ha puesto enfermo y le están haciendo pruebas, en el trabajo han despedido a varios y la situación es tensa, estamos preparando la fiesta de jubilación de una gran amiga, quisiera que mi hija encontrara trabajo, hace días que no he visto a mis nietos, mi mujer es un cielo, mañana es el examen… cada una y cada uno va pensando entre sueños sus historias, las que fueron y las que han de venir. Pero no dicen nada. Se las guardan para ellas y entornan los ojos, dormitando. Al llegar a la estación correspondiente, los que llegan a su destino bajan y caminan con prisa hacia las escaleras sin despedirse de los que se quedan abajo. Salen por las bocas desde el fondo de la tierra y se dispersan hacia sus trabajos y sus ocupaciones.

Es impresionante darse cuenta de cuántos mundos hay en este mundo. Cuántas almas diferentes. Cuántas historias. Cuántos sueños. Sin embargo, vistos desde lejos, parecemos todos iguales. Como si formáramos un mismo cuerpo. Como si viviéramos una misma aventura. Caminando con los pies ligeros de un niño o arrastrándolos cansados como un viejo. Quizá, en fondo, seamos todos realmente iguales.

domingo, 3 de febrero de 2013

VIOLENCIA, ENFERMEDAD MENTAL Y LUCHA CONTRA EL ESTIGMA



Numerosos estudios demuestran que las personas con enfermedad mental provocan menos actos de violencia que la media de la población general.

Está demostrado también que las personas con enfermedad mental son víctimas de la violencia en mayor proporción que la población general.

Sin embargo, cuando una persona comete un acto violento, y se conoce que padece un trastorno mental, se suele publicitar subrayando este hecho: “una persona con enfermedad mental cometió este asesinato”. De esta forma se refuerza la idea de que las personas con enfermedad mental son “potencialmente violentas”.

Las asociaciones de pacientes y familiares de personas con enfermedad mental y las asociaciones de profesionales de la salud mental, así como la Organización Mundial de la Salud, la Unión Europea, la Estrategia española de Salud Mental y diversos estudios e informes de expertos, vienen desarrollando un esfuerzo sostenido para superar el estigma y la discriminación de las personas con enfermedad mental. No es un asunto menor. El estigma hace daño a estas personas y sus familias; retrasa la detección y el inicio del tratamiento; dificulta la comprensión de la sociedad y la integración de la persona que padece un Trastorno Mental en el ámbito educativo y laboral.

Poco a poco se ha ido logrando que las enfermedades mentales se consideren como cualquier otra enfermedad y se traten en los centros de salud y en servicios de Hospitales Generales. Sabemos que son más complicadas porque afectan al cerebro y a la mente, es decir, al órgano y a las funciones más complejas de la persona, que a su vez integran y movilizan a las demás funciones del ser humano. Pero son enfermedades que se pueden estudiar, diagnosticar y tratar. Las personas que padecen trastornos mentales graves, que hace años estaban condenadas a una vida aislada, incomunicada, improductiva e infeliz, pueden hoy llevar una vida perfectamente normal, trabajar, estudiar, tener relaciones afectivas satisfactorias, y disfrutar de una vida plena, con las alegrías y las penas de cualquier persona.

Sin embargo, una y otra vez se producen retrocesos.

Con motivo de la trágica matanza de New Town, en EEUU, varios Estados han iniciado debates sobre las leyes de salud mental. El Presidente Obama ordenó a su Ministra de Sanidad que inicie un “diálogo nacional” sobre salud mental poniendo el foco en esta cuestión. Fue un error.

Las Asociaciones Nacionales de armas insisten en que el problema no es la facilidad de acceso a las armas de fuego por toda la población, sino el uso indebido por la personas con enfermedad mental. Se trata, según estas asociaciones, de controlar mejor a las personas que tienen enfermedad metal y retirarles las armas.

Parece evidente que la Asociación Nacional del Rifle es más poderosa que las asociaciones de personas con enfermedad mental. Y tanto los políticos Demócratas como los Republicanos pueden estar tentados de atender más a las razones de unos que de otros.

Así vemos como el 15 de enero de este año el Gobernador de Nueva York, Andrew Como, firmó la nueva Ley para el control de las armas de fuego. En ella se incluyen restricciones al uso de determinadas armas, y se perfeccionan los sistemas de registro. Pero también se incluye en esa ley la obligación de los médicos para que denuncien a las autoridades locales a los pacientes “potencialmente peligrosos”. 

http://www.nytimes.com/2013/02/01/us/focus-on-mental-health-laws-to-curb-violence-is-unfair-some-say.html?smid=tw-share&_r=0

Esta disposición y otras similares que se están estudiando en otros 12 Estados,  y el hecho de que el propio Presidente ligara en su discurso las enfermedades mentales al debate sobre el control de las armas de fuego y las matanzas, supone un paso atrás en la lucha contra el estigma. Por un lado se refuerza la idea de que las personas con enfermedad mental son potencialmente más violentas que el resto, cuanto no es así, sino al contrario.  Por otro lado se regula la violación del secreto profesional, disminuyendo la confianza de los pacientes en sus médicos, y haciendo que muchas personas dejen de solicitar tratamiento pensando que sus datos van a parar a los registros de la policía "preventivamente". Es un grave error, una discriminación y una injusticia inaceptable que se comete contra las personas que padecen enfermedad mental. 

La lucha contra la violencia y contra la facilidad de uso de las armas de fuego que provocan brutales matanzas debe abordarse con medidas eficaces que afectan al conjunto de la sociedad, por supuesto. Pero poner en el foco de esas medidas a las personas que padecen enfermedad mental es muy negativo para la atención a estas personas.

Paradójicamente estas reformas plantean la necesidad de mejorar los sistemas de atención sanitaria y la cobertura asistencial a las enfermedades mentales, etc. Sin embargo el enfoque es inapropiado, porque produce justamente el efecto contrario. Es preciso mejorar la calidad de la atención sanitaria en general y en particular en la salud mental. Ahora bien, incluir este asunto como parte del debate sobre las matanzas de niños inocentes es la peor manera de hacerlo.

La lucha contra el estigma en salud mental es muy difícil y muy compleja. Pero es clave para la mejora de la salud de las personas con trastornos mentales y sus familias. Es vital. Por otra parte los EEUU siguen siendo referentes para todo el mundo desarrollado. De ahí que no debamos dejar pasar desapercibido este debate para insistir en que es incorrecto y muy dañino afirmar que las personas que padecen enfermedades mentales son más violentas y “potencialmente peligrosas”, y para reforzar toda la estrategia de lucha contra el estigma y la discriminación.

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Nota. Cabría añadir que estas disposiciones que obligan a los médicos a informar sobre "los enfermos potencialmente peligrosos" podrían derivar también el un Estado Policial, que recree la fantasía de Orwell en 1984. Toda discriminación negativa contra un grupo de personas acaba convirtiéndose en una restricción de la libertad para el conjunto de la ciudadanía. En este sentido la lucha por los derechos de las personas con enfermedad mental es la lucha por los derechos de todos los seres humanos.




lunes, 28 de enero de 2013

Malditas muertes


ENCENDED UNA VELA.

Encended una vela
y que una oración suba al infinito
por nuestras hermanas y hermanos
que han muerto con violencia en este día

A los que han muerto  con el hambre
mordiendo sus entrañas

A los que han muerto en las guerras fraticidas

A las que han muerto en la fábrica
atrapadas en el fuego
porque los amos no quisimos pagar
la seguridad que hacía falta

A las asesinadas en su propia familia,
a manos de sus padres, sus parejas, sus hermanos

A los que han muerto en plena fiesta
de la discoteca incendiada
sin suficientes salidas de emergencia

A las mujeres violadas y muertas en la calle
por jaurías de hombres inhumanos…

Han muerto tan jóvenes, tan niños, tan llenas de vida
que el horror enmudece
y el dolor no es bastante…

Encended una vela a las familias y los amigos que les lloran
para decirles que queremos que nunca más suceda,
que cada una y cada uno haremos lo que esté en nuestra mano
y exigiremos a nuestros gobiernos que tomen las medidas necesarias
para que no vuelva a ocurrir
esta ignominia.

Encendamos una vela
y uniendo las manos
guardemos un minuto infinito de silencio
por su eterno descanso.

Amén.

(en memoria de las mujeres y los hombres muertos esta semana en guerras, accidentes laborales, hambrunas y palizas, en Bangladesh, Egipto, RD del Congo, Malí, el Sahel, Brasil, Colombia, España, Siria, Afganistán y en todos los rincones del planeta)
Madrid 28.1.2013

sábado, 26 de enero de 2013

SOBRE EL DERECHO A LA ATENCIÓN SANITARIA



Para reflexionar hoy sobre la situación de la sanidad en España he elegido esta pregunta:
¿Por qué no dejar que la sanidad sea un asunto privado, que cada uno se pague la sanidad que pueda, y para ello tenga que ahorrar, y esforzarse en trabajar duro y en prosperar, con lo que se beneficiará él, su familia y toda la sociedad?

La idea que la atención sanitaria es un asunto privado ha sido la dominante en EEUU hasta hoy. En cambio en Europa, sobretodo después de la segunda guerra mundial, se extendió el modelo de atención sanitaria pública, universal. Pero casi desde que se implantó este modelo hubo voces en contra, reclamando la “libertad” de las personas para gastar su dinero en lo que consideraran mejor, y dejar la sanidad como bien privado. En los últimos años esta propuesta ha tomado más fuerza en España, sobretodo a raíz de la crisis, impulsada por políticas de signo neo-liberal.

1. Veamos qué ha pasado en la Sanidad española en los últimos dos años.

Elegiré algunos datos referidos a 5 variables que están íntimamente relacionadas (si se toca una se afectan las demás): cuánto, de quién, a quién, qué, y cómo, y que afectan el resultado: para qué. Los datos de 2010 son los publicados en fuentes oficiales y los de 2012 son estimaciones propias, que no son precisas, pero en todo caso definen la tendencia, lo que está pasando.

¿Qué ha pasado con la financiación sanitaria pública? (¿cuánto?)
El gasto sanitario público sufre un hachazo: habría pasado de 69.169 millones de euros en 2010 (EGSP del MSSSI) a 59.700 (estimación). En dos años se pierden cerca de 9.500 millones. (5.500 en personal [60.000 menos plantilla, de los cuales más de 10.000 médicos y más de 15.000 enfermeras;  reducción salarios 15% de media], 2.000 en farmacia, 2.000 en obra y tecnología médica). Y la previsión para 2013 es otro tajo. Mientras tanto el Gasto en sanidad con financiación privada habría crecido en 2.000 millones (seguros, pruebas y consultas para evitar esperas, copagos).

El gasto sanitario público en relación con el PIB baja casi un punto, del 6,6% al 5,7%.

¿Qué ha pasado con la fuente de financiación? (¿de quién?)
El porcentaje de gasto sanitario público sobre el total, que había subido los últimos años, vuelve a bajar, de 74,2% a 69,6%.
Los ingresos fiscales han bajado en 60.000 millones de euros entre 2008 y 2012 (rentas altas, fraude fiscal), y al mismo tiempo aumentan los copagos (en farmacia, transporte sanitario, prótesis) y el uso de servicios privados para evitar esperas.

¿Qué ha pasado con la población con derecho a atención? (¿a quién?)
Tambíen aquí cambia la tendencia. La cobertura se ha reducido, con la desuniversalización (RDL 16/2012 y RD 1192/2012). Del 99,2% al 98,5%. Se da marcha atrás en el proceso de ampliación de cobertura. Se quiebra el concepto de derecho a atención por ser persona residente en España.  Más de 200.000 personas que viven en España procedentes de otros países, sin la documentación de residencia, pierden el derecho que tenían a la atención sanitaria, aunque no dispongan de medios económicos. También pierden el derecho los españoles no asegurados que ganen más de 100.000 euros anuales. Y, por otra parte, se establece que el reconocimiento del derecho corresponde al INSS (concepto de asegurado y beneficiario, en vez de ciudadanía).

¿Qué ha pasado con las prestaciones? (¿qué?)
Algunas han salido totalmente de la sanidad pública, al perder la financiación, más de 400 medicamentos. Otras salen parcialmente, al aumentar copagos, con lo que hay personas que no podrán acceder y otras que ven mermada su renta.
Pero además, se pierde acceso y calidad por  los recortes en los recursos.
Esto supone menos médicos,  menos enfermeras, freno de las inversiones, cierre de servicios, de centros de salud, de quirófanos… Menos salarios, más jornada, más saturación, menos estímulos y posibilidades de desarrollo. Freno a la investigación…
Es decir, pacientes peor atendidos, con más espera para su diagnóstico  y tratamiento.

¿Qué ha pasado con la gestión? (¿cómo?)

En 2010 el 85% del gasto sanitario de financiación  pública en Atención Primaria y Hospitales (sin contar oficinas de farmacia y cuidados de larga duración) era de gestión pública.
En 2012 ha bajado al 82%. La gestión privada de sanidad pública ha pasado de 8.000 a 8.800 millones, con un aumento del 10%, mientras la gestión pública ha disminuido su peso en 4.300 millones.

¿Qué ha pasado con los resultados? (¿para qué?)

Los resultados en salud hasta 2010 eran muy buenos. La menor tasa de mortalidad estandarizada de toda la UE: 488/100.000 h. No habrá datos sobre esta cuestión hasta dentro de dos años.

Pero hay datos que ya se van viendo.
La opinión sobre la sanidad, según el CIS, en junio 2010 un 3,3% veía la sanidad como problema principal, en junio 2011 un 10,6%, 7,3 puntos más.

En junio 2010 las personas que esperaban en LE quirúrgica más de 6 meses eran un 4%; dos años después era más del doble, un 9,8%.
El tiempo de espera en cirugía programada era 61 días y pasó a 76, un 24,6% más.

Profesionales sanitarios de diferentes CCAA señalan que los tiempos de espera superan más de un año para pruebas diagnósticas.

Hasta aquí la radiografía del SNS muestra una cosa: con las diferentes medidas adoptadas se está recortando el derecho a una atención sanitaria de calidad. Pero ¿por qué está pasando esto?


2.Es cuestión de valores (y de relación de fuerzas).

El pasado 28 de diciembre los Archivos Nacionales del Reino Unido sacaron a la luz 6.000 documentos del Gobierno correspondientes al año 1982. La regla de los 30 años permitía desvelar ya las discusiones del Gabinete de Margaret Thatcher y entre otros se desclasificó un informe confidencial elaborado para el Gobierno por el Central Policy Review Staff, discutido en el Gabinete el 9 de septiembre de 1982.

En relación con la sanidad se decía: “se deberá poner fin a la provisión de atención sanitaria por el Estado para la mayoría de la población. Los servicios sanitarios serán de titularidad y gestión privada, y las personas que necesiten atención sanitaria deberán pagar por ello. Aquellos que no tengan medios para pagar podrán recibir una ayuda del Estado para pagar por su atención, a través de algún sistema de reembolso. Las únicas excepciones serán los cuidados hospitalarios de larga duración para personas con discapacidad mental, o personas mayores que no tengan medios económicos”.

Este discurso ha estado cada vez más presente en España en los últimos años, en Fundaciones, ámbitos académicos y declaraciones políticas.

La clave de este planteamiento es que propone un cambio de los valores que habíamos construido y acordado en Europa a lo largo del siglo XX, los valores de la justicia y la solidaridad. Según los nuevos/viejos valores cada persona es libre (los más fuertes) y responsable (los más débiles). El ánimo de lucro le va a motivar a buscar lo mejor (para los más fuertes). El Estado debe ser mínimo, para no imponerle cargas innecesarias y quitarle libertades (a los que más tienen). Esto es lo que estamos discutiendo. (Entre paréntesis están las implicaciones no explícitas en los discursos).

La ofensiva neoconservadora comenzó en los 80, pero en España, después de la crisis de 2007 ha tomado más fuerza, de tal manera que en el ámbito sanitario ha podido dar marcha atrás a la universalidad de la atención sanitaria sin demasiada resistencia social. Esta batalla no es nueva. Recuerdo que Alianza Popular no la quiso aprobar en la Ley General de Sanidad de1986, y que fuerzas conservadoras montaron la operación primavera para oponerse a la Ley, con financiación de la CEOE y asesoramiento, según relata el propio Lluch, de Pedro Arriola, colaborador después de Aznar y de Rajoy. “El objetivo –escribe Lluch- era frenar los más de 10 millones de votos que apoyaron a la universalización de la sanidad pública”. Sin embargo, aprobada la Ley el PP aceptó gestionar el modelo sanitario. Entonces parecía que los valores de la solidaridad y la justicia habían ganado la batalla.

Tampoco Thatcher pudo llevar a cabo su “programa máximo” en sanidad (reducción de cobertura, de derechos), pero introdujo cambios en la gestión del sistema, “privatizando el modelo”. Con ello no se cuestiona directamente el derecho a la atención, pero se erosiona indirectamente por tres mecanismos: 1. Aumenta los costes de gestión (intermediación, beneficio empresarial) y reduce presupuesto para las prestaciones reales (menos calidad, más esperas, menos recursos…), cuando es modelo “alternativo” y no “complementario”. 2. Se fragmenta el sistema con múltiples empresas gestoras (que pueden quebrar), y debilita el sistema. 3. Introduce el ánimo de lucro en el corazón del funcionamiento y la filosofía del sistema (la atención sanitaria como mercancía, beneficio empresarial vs. cuidado y compasión, mercados internos, el dinero sigue al paciente, consorcios empresariales, compra-venta de servicios; copagos para evitar “abusos”). Este cambio cultural prepara el terreno para el cuestionamiento de los derechos.

La clave y el motor de estos cambios la descubrimos al ver que en aquellos años 80 los “neo-con”  impulsaron otros cambios de enorme trascendencia, atendiendo a las demandas de los poderes financieros: la desregulación financiera emprendida por los Gobiernos de Thatcher y Reagan, la autorización a los bancos de ahorro y préstamo a convertirse en bancos de inversión de riesgo, la creación de productos financieros complejos, la supresión de controles, la automatización de las “apuestas” en bolsa, la aparición de productos tóxicos. Este nuevo capitalismo de casino, frente al capitalismo de fábrica, adquirió mucho poder. La economía virtual multiplica por 70 veces la economía real. En 2007 la burbuja de las hipotecas basura estalló y se inició una crisis de enormes proporciones. Pero en vez de cambiar las reglas y volver a la regulación de los años 80, se ha aprovechado la crisis para desmontar los las conquistas de medio siglo: el Estado de Bienestar.

Resulta oportuno citar a Warren Buffet, el cuarto hombre más rico del mundo, que cuando estalló la última crisis financiera advirtió:  “Claro que hay lucha de clases, la empezamos los ricos, y la vamos ganando”.

Esa lucha no es retórica,  tiene muertos y heridos. Si en la crisis del 29 se suicidaban los ricos arruinados en la bolsa, en esta crisis se están suicidando los pobres desahuciados de sus casas. Esta lucha ha provocado en los últimos 3 años  un trasvase de rentas brutal desde los trabajadores y clases medias, que cada vez son más pobres, a los ricos que cada vez son más ricos. Crece el ínice de Gini desde 31,3 en 2009 a  34 en 2010, más que ningún otro país europeo.

Ese trasvase se produce con bajadas de salarios, con despidos (cerca de 800.000 afiliados menos en 2012, 3 millones menos desde 2008), con el aumento de las jornadas y la reducción de las prestaciones públicas (pensiones, incapacidad temporal, indemnización por despido, etc.) y, al mismo tiempo, la disminución de la carga fiscal efectiva de las rentas más altas.  El incremento de la renta de las entidades financieras en 2012 supera el 80% y el de las empresas no financieras el 11%, mientras caen las rentas salariales y los servicios públicos.  Entre 2009 y 2012 se han dado a los bancos españoles 200.000 M€ de dinero público, restándoselo a sanidad y otras políticas.

El nuevo capitalismo financiero global tiene mucha fuerza. Y frente a él, las herramientas clásicas de los trabajadores y las clases medias han perdido capacidad de disuasión. Los grandes capitalistas no tienen miedo. Las huelgas en las fábricas en España no afectan a los fondos de inversión de Wall Street. Las leyes sociales de los parlamentos nacionales no afectan a los inversores de las islas Jersey o de la City.


3.Para que la atención sanitaria sea un derecho es preciso tener razones y fuerza para defenderlas.

Defendemos una atención sanitaria pública para que ninguna persona que necesite atención sanitaria se quede sin ella por no poder pagar, independientemente de su renta, su trabajo social, su edad, su trabajo o su origen (seguridad y tranquilidad frente a la necesidad de atención sanitaria). Para que no muera prematuramente, para que no sufra innecesariamente, para que pueda trabajar, relacionarse, pensar (reducción de la mortalidad, la morbilidad y la discapacidad). Y lo defendemos por razones de dignidad de las personas, de ciudadanía, de igualdad de oportunidades ante la vida, de equidad y de cohesión social.

“Sí pero eso también vale para la comida, la vivienda o el vestido… Por qué la sanidad tiene que ser universal? ¿Qué características tiene esta prestación que no tenga la vivienda, o la comida?”

La vivienda, la comida y el vestido son necesarios. Se  necesitan todos los días. Pero veamos algunas diferencias. La necesidad es relativamente estable y los costes se pueden adaptar a nuestras posibilidades económicas. Se puede planificar el gasto. Con un sueldo de 800 euros o una pensión de 450 puedo planificar una dieta suficiente con productos básicos. Puedo lograr el alquiler de una vivienda modesta, o compartir piso. Puedo pagar gastos, transporte, vestido. Puedo arreglarme. Muy justo, pero puedo ir tirando. Y si hay una situación extrema, una situación catastrófica, la sociedad debe responder garantizando alimento, alojamiento y abrigo con los servicios sociales públicos.

En cambio, la enfermedad es como si fuera situación catastrófica cada vez que se presenta. Un tratamiento pueden ser 10 euros, pero pueden ser 6.000, o 30.000, como en caso de la insuficiencia renal crónica. Además, dejas de poder trabajar. ¿Cómo lo vas a pagar? No sabes cuándo enfermarás, de qué enfermedad, de qué duración o gravedad. La previsión de ahorro individual, en el caso de que pueda ahorrar no es suficiente. Pero más del 50% de los españoles no pueden ahorrar con su sueldo o su pensión. El compartir riesgo con un seguro privado sería posible. Pero los más pobres tendrían un seguro menor, o no tendrían (como antes de la seguridad social en España y en Europa, o como ahora en EEUU, India, China). Entonces esas personas mueren sin atención adecuada, o se arruinan (150 millones de personas sufren catástrofes financieras, cada año, por este motivo, según la OMS). Por eso tiene sentido que la atención sanitaria que necesite una persona se pague entre todos, con aportaciones obligatorias, y progresivas (pagando más quien más tiene).

Los países sin cobertura universal están avanzando en esa dirección. Por una demanda de justicia (derechos humanos, igualdad ante la enfermedad), pero también por una cuestión económica: liberar ahorro individual para fomentar consumo interior en otros sectores. Pero en Europa se está retrocediendo en la dirección contraria, recortando cobertura, o recortando prestaciones y calidad de las mismas.

Yo defiendo que todas las personas que residen en España deben tener derecho a una atención sanitaria pública, de calidad y financiada con impuestos progresivos y no con el pago total o parcial por los enfermos de forma directa. 

Para frenar el desmantelamiento de la sanidad pública hemos de redescubrir el significado de la solidaridad, la equidad, la accesibilidad, la justicia, venciendo la confusión que crea el capitalismo financiero utilizando esas palabras para hacer lo contrario. Eso es lo primero.

En segundo lugar, tenemos que ser capaces de construir un discurso con un mensaje creíble y convincente, y que ese discurso se difunda de forma eficaz, a través de los medios de comunicación y las redes sociales, de tal manera que se cree una conciencia social.

Y, en tercer lugar, debemos sumar fuerzas para construir una mayoría social capaz de defender las políticas sociales y la sanidad pública. Fuerza en las asociaciones, fuerza en los medios de comunicación, fuerza en las  universidades, fuerza en los parlamentos, fuerza en los centros de decisión. Unidad para tener fuerza. Y nuevas formas de acción política, adaptadas a la nueva situación. Es decir, hay que tener la fuerza de la razón, pero también la fuerza de las mayorías para que las razones se hagan leyes y las leyes se apliquen con presupuestos públicos suficientes basados en un reparto más justo de la carga fiscal.

Estas son decisiones políticas, que afectan al conjunto social, soportadas en valores (en un caso la solidaridad, la equidad, la igualdad, en otro caso el sálvese quien pueda). En los últimos años el capitalismo financiero global ha roto el equilibrio que habíamos construido a lo largo del siglo XX y es preciso reconstruirlo. Por eso hemos de analizar, conversar, ver qué es mejor para la mayoría de las personas aquí, ahora, y en el futuro de nuestro país.

No tengo claras las respuestas. Pero tengo claro que no debemos admitir que se reduzca la naturaleza y la vida del ser humano a su condición económica y el pulso de la sociedad a la “prima de riesgo”. Es cuestión de valores, de convicciones, de derechos construidos sobre esos valores y de fuerza para defender esos derechos. Y a partir de ahí, al mismo tiempo, rediseñar los cambios precisos en la organización sanitaria para que pueda rendir el ciento por uno con los recursos que la sociedad destine a este fin.

(Intervención en el Círculo de Conversaciones Sanitarias, 22/1/2013)

martes, 15 de enero de 2013

¿Continúa "la revolución de los ricos"?



El pasado 9 de enero el INE daba a conocer las “Cuentas No Financieras Trimestrales de los Sectores Institucionales del tercer trimestre de 2012”.

En términos interanuales se sigue observando un preocupante (e injusto) trasvase de las rentas del trabajo a las rentas del capital, es decir, de los trabajadores y pensionistas a las instituciones financieras y las grandes empresas. La crisis, causada por los especuladores financieros, sigue castigando a las clases medias y a los menos favorecidas y beneficiando a los más poderosos.

-La remuneración de los asalariados bajó en un 5,4% en comparación con el mismo trimestre del año anterior.

-La renta disponible bruta de las Administraciones Públicas también bajó un 9,1%. Disminuyeron la inversión pública y el gasto social y siguieron las transferencias a las Instituciones Financieras (4.500 millones de euros en el trimestre).

-Al mismo tiempo, la renta bruta de las sociedades no financieras experimentó un incremento anual del 11,8%.

-Pero, sobretodo, las instituciones financieras vieron aumentar su renta disponible bruta en un 81,4% respecto al mismo período del año anterior. El mismo dinero que se dice que falta para financiar la sanidad, la educación, los servicios sociales, etc.

¿Sigue la revolución de los ricos?.



(Enlace INE http://www.ine.es/daco/daco42/ctnfsi/ctnfsi0312.pdf)

En 2012 se destruyeron 787.240 puestos de trabajo. Necesitamos otra política económica.


No es una buena noticia. 

La destrucción de empleo en 2012 duplica la del año anterior y triplica la de hace dos años. Solamente al comienzo de la crisis, durante el año 2008, se destruyeron más empleos. El paro sigue siendo un verdadero drama para millones de españoles.

                                               
Personas afiliadas a la Seguridad Social

AÑO
AFILIADOS
DIF. AÑO ANT.
2007
19.372.772

2008
18.531.312
- 841.465
2009
17.803.839
-727.473
2010
17.584.981
- 218.850
2011
17.229.921
- 355.060
2012
16.442.681
- 787.240

Fuente Instituto Nacional de la Seguridad Social
Afiliados en alta. Media mensual.


Está claro que la crisis económica iniciada en los EEUU en 2007 sigue golpeando duramente a España. Está claro también que la crisis no la ha creado Rajoy, como tampoco la había creado Zapatero. Y está claro que no había varitas mágicas para solucionar los problemas. También es cierto que algunas de las medidas que deberían adoptarse (nueva regulación del sistema financiero, lucha contra los paraísos fiscales) son competencia de las Instituciones Europeas e internacionales.

Pero también parece evidente que la política económica del Gobierno no está ayudando a  resolver el principal problema del país. Y las perspectivas para 2013 no son buenas, si no se cambia de rumbo.

Parece evidente que se debería intentar otra política económica. Insisto en algunas ideas:

            -Consolidar el empleo público y los servicios públicos (sanidad, educación, servicios sociales), en vez de seguir recortando plantillas y contratos.
            -Aumentar el número (duplicar para tener la misma tasa/habitante que Alemania) y la capacidad de actuación de los profesionales de la Inspección de Hacienda para disminuir el enorme agujero fiscal, de más de 80.000 millones de euros, que serviría para resolver el Déficit Público, evitar que aumente la Deuda Pública y quitar la excusa para seguir recortando el gasto social.
            -Cambiar la legislación fiscal para obtener una proporción de ingresos de las grandes fortunas y las grandes empresas, similar a la que obtienen Francia, Alemania, Dinamarca, Suecia, etc., aumentando la recaudación anual en 20.000 millones de euros, destinando ese dinero a
-inversiones públicas en sectores competitivos e infraestructuras.
                        -apoyo a las empresas que generan empleo.
                        -apoyo a las empresas innovadoras.
                        -inversión en investigación.

            -Modificar la legislación del sector financiero para evitar especulación dañina a los intereses generales. Impulsar modificaciones de la legislación europea en este sentido.
            -Defender en la UE que los préstamos del BCE al 1% vayan directamente a los Estados y no a los Bancos, para que los créditos lleguen a las empresas que crean empleo y no se queden en las instituciones financieras, como ha ocurrido en los últimos dos años con más de 1 billón de euros.
           
Estoy convencido de que otra política económica centrada en la creación de empleo es posible y sería más justa y más eficaz.